El cine y la televisión despiden a una de esas actrices que, pese a su juventud, logró quedarse grabada en la memoria colectiva. Daveigh Chase, la intérprete estadounidense que dio vida a Samara Morgan en The Ring , ha fallecido a los 35 años. La noticia ha causado una fuerte conmoción entre los seguidores del cine de terror y de la animación, dos territorios muy distintos en los que Chase dejó una huella difícil de borrar.
Según las informaciones conocidas, la actriz murió a causa de una meningitis y una infección en la sangre que derivaron en complicaciones sépticas y en el fallo de su organismo. La intérprete habría sido ingresada en un hospital de Los Ángeles a comienzos de junio por un cuadro de desnutrición, antes de que su estado de salud empeorara de forma irreversible.
Para millones de espectadores, Daveigh Chase siempre será la niña que salía del televisor. Su papel como Samara Morgan en The Ring, estrenada en 2002, convirtió una imagen aparentemente sencilla -el pelo negro cubriéndole el rostro, el camisón blanco, los movimientos lentos y perturbadores- en uno de los iconos más reconocibles del terror moderno. La película, remake estadounidense del fenómeno japonés Ringu , fue un éxito internacional y marcó a toda una generación de espectadores que todavía recuerdan aquella cinta de vídeo maldita y la amenaza de siete días de terror.
Chase apenas era una niña cuando interpretó a Samara, pero su presencia en pantalla resultó tan inquietante que acabó llevándose el MTV Movie Award a Mejor Villana. No era un premio menor. Reconocía que aquella actriz infantil había logrado competir en el imaginario popular con algunos de los grandes monstruos del cine comercial de la época. Samara no necesitaba grandes diálogos ni escenas largas. Bastaba su silueta, su silencio y su aparición final para convertirse en una pesadilla cultural.
Ese mismo año, 2002, también puso voz a Lilo Pelekai en la versión original de Lilo & Stitch, una de las películas más queridas de Disney en el siglo XXI. Si Samara representaba el miedo, Lilo era todo lo contrario. Ternura, rareza, soledad infantil y ganas de encontrar una familia. Chase pasó así, casi al mismo tiempo, de aterrorizar al público adulto a emocionar a millones de niños con una de las historias más entrañables del estudio.
La actriz también participó en las continuaciones y en la serie animada vinculada al universo de Lilo & Stitch, consolidando su relación con un personaje que hoy sigue teniendo una enorme popularidad. En plena ola de nostalgia por los clásicos modernos de Disney, su trabajo como voz original de Lilo vuelve ahora a ser recordado con especial cariño por los seguidores de la franquicia.
Su carrera incluye además otro título de culto Donnie Darko. En la película de Richard Kelly, Chase interpretó a Samantha Darko, hermana del protagonista. Años después retomó ese papel en S. Darko, secuela centrada precisamente en su personaje. Aunque la película no alcanzó el estatus de culto de la original, confirmó la conexión de la actriz con un tipo de cine extraño, oscuro y generacional que marcó a los espectadores de los primeros años 2000.
En televisión, Daveigh Chase también encontró un espacio destacado. Desde 2006 participó en Big Love, la serie de HBO sobre una familia mormona fundamentalista y polígama. Allí dio vida a Rhonda Volmer durante varias temporadas, un papel recurrente que le permitió mostrar un registro más dramático y adulto. Su trayectoria televisiva había comenzado mucho antes, con apariciones en series populares como Sabrina, cosas de brujas, Embrujadas o Urgencias.
La vida pública de Chase, sin embargo, también estuvo marcada por episodios difíciles. A partir de 2017 se conocieron varios problemas con la justicia relacionados con drogas y otros sucesos que tuvieron una importante repercusión mediática. Aquella etapa oscureció una carrera que había arrancado muy pronto, cuando todavía era una niña que participaba en anuncios y pequeños papeles televisivos.
Su muerte a los 35 años deja una sensación especialmente amarga porque pertenece a ese grupo de intérpretes infantiles que crecieron bajo la mirada de Hollywood y que quedaron asociados para siempre a personajes mucho más grandes que su propia biografía. Chase fue Samara, fue Lilo, fue Samantha Darko y fue Rhonda Volmer, pero también fue una actriz cuya imagen quedó atrapada entre la nostalgia, el éxito temprano y las dificultades personales.
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