Los mercados internacionales subían con fuerza ayer tras la reunión de Merkel y Sarkozy para poner las bases de la "refundación" europea, pero el optimismo se apagó ante los rumores de que Standard & Poor's iba a poner en revisión la calificación de la deuda soberana de 15 de los 17 países de la zona euro. La agencia ha confirmado finalmente esa perspectiva negativa, que además de a España o a Italia -los países claves en estos momentos en la moneda única- incluye poner en cuarentena a las seis naciones de la eurozona que gozan de la máxima calificación de "AAA": Alemania, Francia, Holanda, Austria, Finlandia y Luxemburgo.

En la antesala de una reunión clave
La reunión bilateral Merkel-Sarkozy se producía en la antesala de la cumbre europea que este fin de semana debe marcar un punto de inflexión en la crisis, ya que si bien Alemania y Francia consagrarán las políticas de austeridad con las que están gestionando la parálisis económica, es de prever que países como España o Italia, hasta ahora lastrados por la inacción del Banco Central Europea, consigan por fin alguna contrapartida de sus socios del núcleo duro, especialmente a través de la compra de deuda. Los inversores así lo interpretaban esta semana con subidas, y la reunión de ayer también tenía el objetivo declarado de infundir confianza en la recuperación. Y así fue hasta la intervención de S&P. En la apertura de las jornada las plazas europeas volvían a bajar, aunque ha mediodía el Ibex-35 yq se movía prácticamente en plano y la prima de riesgo de la deuda española seguía relajándose como en los días previos.

Acusaciones de politización
La credibilidad de las agencias se está resintiendo ante la crisis, y los expertos subrayan que están caminando muy por detrás de los acontecimientos. Merkel no ha podido ocultar su malestar y advertía de que estas empresas actúan bajo "su propia responsabilidad". Pero mucho más contundente ha sido un francés, el consejero del Banco Central Europeo, Christian Noyer: "Las agencias fueron uno de los motores de la crisis en 2008. ¿Se están volviendo un motor de la actual crisis? Esa es una pregunta sobre la que todos debemos reflexionar". Y ponía sobre la mesa un punto clave al señalar que la metodología para evaluar la calidad crediticia es cada vez más política. Ya en los inicios de la crisis se abogó por una agencia de calificación europea que escapara a los intereses anglosajones que dominan estas empresas, en la práctica un oligopolio, pero como en otros puntos, la UE se ha movido con extrema lentitud.

¿Motor de crisis?
Noyer, y quizá de forma más críptica Merkel, parecían aludir a la responsabilidad de S&P en el origen de la crisis, cuando no tuvieron inconveniente en avalar con las máximas notas de fiabilidad los productos derivados de hipotecas de alto riesgo que acabaron colapsando el sistema financiero y rápidamente se convirtieron en subprime o basura. EEUU abrió una investigación sobre un error tan llamativo.

Ni gasto en EEUU ni austeridad en Europa
Pero, ¿y la alusión la metodología "política" de las agencias? Este verano S&P mantuvo una disputa con la Administración de Barack Obama después de que rebajaran la que parecía eterna triple A de la deuda estadounidense. Obama acababa de vivir un duro enfrentamiento con los republicanos por aprobar los presupuestos federales, y es que mantener el ritmo de gasto es el camino que EEUU está eligiendo para afrontar la crisis. S&P justificó entonces la rebaja de la nota alegando que esperaban más recortes presupuestarios. Sin embargo, ahora que Europa se juega su futuro y Alemania ha impuesto el camino de la austeridad, rebaja las perspectivas apoyándose precisamente en la contracción del crecimiento que provocarán los recortes.