En el Partido Popular cunde la impaciencia por la designación de candidatos a las elecciones municipales y autonómicas. Impaciencia generalizada y críticas desde algunos sectores del partido que consideran que se está perdiendo un tiempo "precioso" para hacer campaña, dado que gobiernan en la mayoría de las Comunidades Autónomas y ayuntamientos. Si la impaciencia y el nerviosismo es la tónica dominante en la mayoría de los territorios, en Madrid la situación es de alta tensión. Desde que Esperanza Aguirre se ofreciera públicamente a Rajoy para ser candidata a la Alcaldía de la capital, el PP puso sordina a la situación y dejó que las vacaciones navideñas enfriaran el tema. Eso y el anuncio de la convención popular del próximo día 21. Pero Madrid es el primer 'dolor de cabeza' de Rajoy y según ha sabido ELPLURAL.COM en la dirección del PP se considera que "no queda otra" que la candidata sea la vicepresidenta del Gobierno.

Candidata "a la fuerza"
Hace más de una año que circulan quinielas sobre los posibles candidatos, en este caso candidatas, a la Alcaldía de Madrid en las que siempre figuraban tres nombres: Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes y Soraya Sáenz de Santamaría. La 'triada' cobró fuerza después de la tragedia del Madrid Arena y del chasco de los Juegos Olímpicos que, entre otros asuntos, colocaron a la actual alcaldesa Ana Botella, muy mal posicionada en las encuestas. El camino se despejó cuando la propia Botella comunicó su renuncia a ser candidata, pero el silencio pétreo de Mariano Rajoy siguió alimentando las especulaciones.

Soraya Sáenz de Santamaría no quiere ser candidata a la Alcaldía, quiere seguir en política nacional y tiene perfectamente armado un esquema de poder interno que le ha llevado a acumular mucho poder dentro del Gobierno. Ella es la número dos del ejecutivo y Dolores de Cospedal la número dos en el partido. Las tensiones y enfrentamientos entre ellas son constantes y su relación es de todo menos cordial y fluida. Es más, cuando Cospedal le presentó a Rajoy una encuesta en la que se reflejaba que Soraya sería la candidata mejor valorada en Madrid y la única capaz de conservar la emblemática capital de España, en círculos cercanos a la vicepresidenta se consideró una 'maniobra' de Cospedal para sacar a Santamaría del núcleo del poder.

Esperanza "bajo ningún concepto"
Quienes conocen a Rajoy afirman rotundamente que Esperanza Aguirre no será la candidata a la Alcaldía "bajo ningún concepto". Los fieles al Presidente del Gobierno consideran que la lideresa ha hecho méritos más que suficientes para su descarte. "No ha parado de meterle el dedo en el ojo al presidente y ha criticado su gestión en los momentos más duros y en los temas más delicados", como la excarcelación de etarras o la subida de impuestos, esgrimen. Rajoy no perdona traidores y solo en caso de no tener ninguna otra opción y de verse en una situación desesperada optaría por Aguirre. Pero no es el caso.  La declaración de Esperanza Aguirre en plenas Navidades ofreciéndose como candidata, fue la gota que colmó el vaso. Rajoy no admite chantajes.

Soraya: "A mí donde me manden"
No es la primera vez que le preguntan a la Vicepresidenta sobre su posible candidatura a la Alcaldía madrileña y siempre responde de la misma forma: "donde me manden". Aunque sobra el plural porque en realidad es 'donde me mande Rajoy'. Primero fue en una entrevista en Onda Cero a la vuelta del verano y ahora en una entrevista concedida este jueves a la cadena Cope, en la que preguntada sobre el asunto respondió en la misma línea, " a mí dónde me manden será porque es necesario que esté", para añadir que "yo donde esté trabajaré lo mejor posible" y que "donde a uno le ponen tiene que considerar que es lo más importante, ahí o en la Abogacía del Estado". Son unas declaraciones inteligentes por dos motivos: muestra absoluta lealtad a Rajoy y al partido y muestra absoluta disposición hacia el PP. Nadie puede reprocharle nada, cuestión distinta es que esa respuesta forme parte de la estrategia para seguir como Vicepresidenta y evitar una candidatura que no le gusta y no quiere.

Objetivo: una candidatura potente
Al margen de las maniobras de unos y otros, el convencimiento tanto en Moncloa como en el PP es que se debe conservar la Alcaldía de la capital de España "como sea" y para ello se necesita un candidato o candidata "muy potente" bien posicionado en las encuestas y que refleje el compromiso de Rajoy y del partido con Madrid. Por todo ello la que parece descartada es la actual Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, a la que en Génova consideran "buena chica" pero sin la potencia necesaria para garantizar la victoria en la plaza madrileña. Así las cosas mientras en el cuartel general del PP creen que "no queda otra" que Soraya sea la candidata también tienen claro que Rajoy es el único que decide, y hasta que no hable nada está seguro.