En septiembre de 2025, el presidente del Gobierno abrió su cuenta en TikTok, la red social por antonomasia entre los más jóvenes de nuestro país. La llegada de una nueva productora audiovisual al Palacio de la Moncloa fue el primer movimiento dirigido a un relevo generacional en la comunicación pública y el marketing político de Pedro Sánchez.
Tras haber mostrado reticencias prematuras, el jefe del Ejecutivo se ha tomado en serio la creación de contenido digital para sus redes sociales. Actualmente, Sánchez reserva entre cuatro y cinco espacios a la semana para generar y almacenar contenido orgánico: clips montando en bicicleta por la montaña, mostrando salas y despachos de la Moncloa, visitando pequeños negocios, jugando al ajedrez, asistiendo a recreativos o recomendando lecturas y canciones.
Los datos y la estadística
En apenas siete meses ha compartido cerca de un centenar de publicaciones y acumula 784.000 seguidores y 9,7 millones de me gustas. Su video más viral, la declaración institucional del “no a la guerra”, supera los 10 millones y medio de reproducciones en apenas un mes.
Su presencia en TikTok no parece una actividad improvisada. El día que más publica es el sábado y su pico más alto son las 09:00 horas, aunque también concentra bastante actividad a las 20:00 horas. Esto le permite ocupar la agenda mediática y los medios tradicionales (efecto rebote) en las jornadas con menor seguimiento mediático de la semana.
El tráfico de comentarios en su perfil se intensifica al final del día y alcanza sus picos entre el viernes y el sábado. Tan solo en el mes de marzo acumuló 64.743 comentarios. Estas interacciones son heterogéneas y reflejan la polarización que padece el país: desde “presidente”, “gracias”, “grande” y “eres el mejor” a “Vox”, “Sánchez”, “vergüenza” o “dimisión”. No obstante, el 66% de los comentarios son positivos y refuerzan el perfil de Sánchez frente al 21% que son negativos.
“El hecho de que ya haya superado en seguidores, en TikTok, a Gabriel Rufián, y que en breve lo hará a Santiago Abascal no es secundario”, asegura Xavier Tomàs Blanquet, consultor de comunicación política y experto en redes sociales.
🕹️ Una de las formas más efectivas de asociarte a un determinado grupo o colectivo estratégico es haciendo y participando en actividades propias de esa cohorte o “tribu”. Fijaos en este ejemplo de Pedro Sánchez visitando el Museo del Videojuego. Fácil, sencillo, efectivo, y sin… pic.twitter.com/ymN7lLGjXj
— Xavier Tomàs (@xtomas) April 10, 2026
Contraposición de modelos digitales
La combinación de “calidad-cantidad”, la innovación y el lenguaje de Sánchez ha marcado esta tendencia. De hecho, si observamos las cuentas del portavoz de ERC y el líder de Vox, “prácticamente todos sus contenidos son refritos de ruedas de prensa o mítines y no contenido auténtico para redes sociales”.
Sin embargo, propone Blanquet, “el casi millón de seguidores en TikTok o el millón y medio en Instagram también se podrían aprovechar para emitir, por estas redes sociales, sus actos, mítines, conferencias, discursos o ruedas de prensa”.
Las redes sociales, especialmente en política, también deberían ir sobre “participación, diálogo y espacios de interacción y pregunta y respuesta con la audiencia”, porque las campañas electorales consisten en “captar datos de votantes y simpatizantes”, remarca Blanquet.
Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, que “empezó su presidencia del Partido Popular rechazando explícitamente las redes sociales y Tiktok”, apenas suma 25.000 seguidores y 247.000 me gustas. Su publicación más viral, un refrito de una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, acumula 340.000 reproducciones.
A diferencia del líder popular, “uno de cada tres videos de Sánchez en TikTok, como mínimo, no son estrictamente políticos ni partidistas, y eso evita el efecto rechazo político”, detalla Blanquet.
La estrategia que esconde la viralidad
Desde hace años, la oposición esgrime un ataque deshumanizador contra Sánchez que contribuye a incrementar “el nivel de agregación, movilización y activismo en su contra, pudiendo alinear su estrategia partidista en la causa de su derrota política”.
Por ello, el principal objetivo del equipo del presidente es “humanizar y personificar” su figura, explica Jordi Sarrión-Carbonell, consultor y analista político. “La oposición presenta a Sánchez como una persona “no humana, arrogante, egocéntrica y sin escrúpulos”, y su estrategia en redes sociales “choca diametralmente con la de la oposición”.
Asimismo, el desembarco de Pilar Alegría en Aragón y de María Jesús Montero en Andalucía y el nombramiento de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero de Economía, coincide con la “personificación del poder en Pedro Sánchez”, añade Sarrión-Carbonell. “Podemos observar un renacimiento comunicativo de Sánchez, que no del Gobierno”, matiza.
Además, en la crisis derivada de la guerra en Oriente Próximo, “Sánchez está ocupando la centralidad y replicando la estrategia de Lula Da Silva en Brasil, Claudia Sheinbaum en México o Mark Carney en Canadá” porque su enfrentamiento con Donald Trump le es “políticamente rentable”.
En la actualidad, se presenta a Sánchez como una “auténtica celebridad, que hace enduro, que se relaciona con otros famosos, que acude a actos importantes, que se relaciona con los principales líderes internacionales… y Tiktok está sirviendo para ello”, explica Sarrión-Carbonell.
Pedro Sánchez ha pasado de tener una comunicación digital mediocre a ser uno de los líderes que mejor comunica.
— Jordi Sarrión-Carbonell (@sarrioncarbo_) April 9, 2026
Por eso es tan importante rodearte de un buen equipo con libertad creativa y guardar tiempo de tu agenda para comunicar bien: pic.twitter.com/ZdDk1WSerG
Tras los escándalos por presunta corrupción que afectan a José Luis Ábalos y Santos Cerdán, esta estrategia busca recuperar la “transparencia” que Sánchez “vendía” al principio de su gestión.
2027 en el horizonte
En los últimos meses, hemos visto a Sánchez leyendo cartas escritas por la ciudadanía, visitando el arte urbano de Fuenlabrada o India, acariciando un caballo, luciendo la camiseta de la selección española de fútbol, enseñando algún objeto personal, jugando con sus mascotas, conduciendo el coche de Mario Bross, asistiendo a cumbres internacionales recibiendo a deportistas, científicos, investigadores y jóvenes en Palacio o compartiendo sus escuchas en plataformas de streaming.
Aunque estar en Tiktok (o en las redes en general) no significa “llegar a los jóvenes”, “Sánchez va a llegar mucho más preparado a la campaña de 2027 de lo que hubiera llegado si no hubiera apostado por las redes sociales", apuesta Sarrión-Carbonell.