El ministro de Interior, Fernández-Díaz, ha concedido una medalla a otra nueva personalidad inmortal. En esta ocasión la afortunada ha sido la Santísima Virgen de los Dolores y el galardón, la Cruz de Plata de la Guardia Civil. El ministro, católico, apostólico y parece que más romano que nadie, ha otorgado una distinción oficial por méritos desconocidos a la Virgen de los Dolores de la localidad malagueña de Archidona.

Como buen "opusino", iconoclasta y creyente, le ha impuesto la Cruz de Plata de la Guardia Civil. De momento se desconoce el motivo por el que se concede esta medalla a la venerada, que esta vez al menos no conlleva una dotación económica. El ferviente devoto, que parece haberse ganado el Cielo en la Tierra, toma esta decisión en un momento en el que se está concluyendo si estas acciones o premios a imágenes religiosas son legales o no.

Fernández-Díaz, que firma de su puño y letra la tramitación de las condecoraciones, va por su tercera Virgen en cuatro años. Un récord que solo tiene él, ya que es el primer integrante de un Gobierno que premia a una imagen. Y ya van tres.