El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se reunirá la próxima semana con María Corina Machado, figura importante de la oposición venezolana. Después de descartarla como alternativa para gobernar Venezuela, aludiendo que “no tiene el apoyo ni el respeto suficientes dentro del país”, el mandatario norteamericano recibirá a la recientemente galardonada con el Nobel de la Paz en la Casa Blanca y es precisamente este premio, que ha distanciado a ambas personalidades, en el que se depositarán todas las miradas.

Trump no considera la voz de Machado autorizada en Venezuela, ahora que Estados Unidos controla su soberanía, y ha decidido no reservarle ningún papel en la farsa llamada “transición democrática”. Sin embargo, en un intento por ganar algo de relevancia, la opositora lleva varios días arrastrándose para contentar al presidente estadounidense, al que ha llegado a ofrecer compartir el Nobel, premio ansiado por el amigo de Jeffrey Epstein. La política venezolana ya le había dedicado el galardón el pasado octubre, pero este martes iba más allá: “Creo que lo merecía. El premio es para los venezolanos y para Trump".

Estas palabras serviles, por el momento, no le han servido para que el inquilino de la Casa Blanca le otorgue un papel relevante en control de Venezuela, pero han abierto una puerta a que este se apropie también indebidamente del Nobel. “Sería un gran honor”, ha expresado Trump, refiriéndose a la posibilidad de que Machado le entregase el premio en su próxima cita. Unas palabras que, en boca del presidente de Estados Unidos, son de todo menos inocentes y marcan a Machado el siguiente paso que debe dar si quiere ser tenida en cuenta.

"Puse fin a ocho guerras, ocho y un cuarto porque Tailandia y Camboya volvieron a las andadas. Ha sido una gran vergüenza para Noruega (no entregarle el Premio Nobel, cuya sede está en Oslo). Cuando se pone fin a ocho guerras, en teoría debería haber uno por cada guerra. Salvé millones y millones de vidas”, ha insistido Trump en sus méritos para recibir el galardón. El siguiente paso podría ser considerar al Comité Noruego que entrega el premio un narcocomité que pone en peligro los intereses estadounidenses.

Sobre Machado se ha limitado a señalar que “es buena persona” y que “viene la semana que viene (a Estados Unidos) y me interesa saludarla”. Es la primera vez que se ven desde que se produjeron la agresión contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, pero Trump, obcecado con el Nobel, no ha trasladado que vayan a abordar estas materias, aunque se espera que así sea.

El Comité del Nobel responde

El Comité que decidió entregar el Premio Nobel a Machado por "su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia" ya respondió el pasado 6 de enero cuando la opositora deslizó la posibilidad de compartir los honores con Trump. “Un Premio Nobel no puede ser revocado ni transferido a otros. Una vez que se ha anunciado al laureado o laureados, la decisión es para siempre”.

Las palabras del portavoz Erik Aasheim tumbaron por tierra las pretensiones de Trump, pero no tienen la capacidad de acabar con el teatrillo ficticio que podrían montar el estadounidense y la venezolana la semana que viene. Sobre la cuantía económica que lleva adjunta el premio, el representante aludió que “el laureado o laureados son libres de disponer de él de la manera que consideren oportuna”. Es decir, Machado puede darle la mitad (medio millón de euros) si así lo considera.

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