La Administración de Donald Trump ha dado un nuevo paso diplomático en el conflicto del Sáhara Occidental. Estados Unidos ha presentado ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un borrador de resolución que refuerza la posición de Marruecos y complica las aspiraciones del Frente Polisario y de Argelia, principal aliado de la causa saharaui. La iniciativa estadounidense, distribuida este jueves 22 de octubre, plantea mantener la misión de la ONU en el territorio, pero también abre la posibilidad de revisar sus funciones y consolidar el plan de autonomía defendido por Rabat como eje de las negociaciones.
El movimiento llega en un momento especialmente delicado para el futuro del Sáhara Occidental, cuando Naciones Unidas debe decidir sobre la continuidad de la MINURSO, cuyo mandato expira el próximo 31 de octubre. Más allá de una renovación administrativa, lo que está en juego es el modelo político sobre el que se pretende resolver un conflicto que permanece abierto desde hace medio siglo.
Washington redobla su respaldo a Marruecos
La propuesta estadounidense supone un nuevo impulso a la estrategia diplomática de Rabat. Marruecos defiende desde 2007 una fórmula de autonomía para el Sáhara Occidental bajo su soberanía, una alternativa que choca con las reivindicaciones del Frente Polisario, partidario de que la población saharaui pueda decidir su futuro mediante un proceso de autodeterminación que incluya la independencia.
Según la información publicada por diferentes medios, que aseguran haber tenido acceso al borrador, el documento contempla prorrogar durante un año la presencia de la MINURSO y estudiar una modificación sustancial de sus competencias. Entre las posibilidades planteadas figura incluso reconsiderar las referencias al referéndum que dio origen a la misión internacional.
Este aspecto resulta especialmente significativo. La MINURSO fue creada en 1991 para supervisar el alto el fuego y facilitar la celebración de una consulta de autodeterminación que, más de tres décadas después, continúa sin realizarse.
La iniciativa de Washington encaja con la orientación diplomática que Estados Unidos viene defendiendo en relación con el territorio. En octubre de 2025, el Consejo de Seguridad aprobó una resolución que ya situaba la propuesta marroquí como base de las conversaciones, aunque mantenía expresamente la necesidad de alcanzar una solución política mutuamente aceptable que garantizara la autodeterminación del pueblo saharaui.
El nuevo borrador busca avanzar sobre ese marco, aunque su contenido definitivo todavía deberá ser negociado con el resto de miembros del Consejo.
El Polisario amenaza con abandonar el proceso de paz
La reacción del Frente Polisario no se ha hecho esperar. Su representante ante Naciones Unidas, Sidi Mohamed Omar, ha trasladado formalmente su rechazo al texto estadounidense mediante una carta dirigida a la Presidencia del Consejo de Seguridad.
La organización saharaui considera que el documento compromete los fundamentos del proceso de paz auspiciado por Naciones Unidas y cuestiona el tratamiento internacional del Sáhara Occidental como territorio pendiente de descolonización.
La advertencia es especialmente contundente: el Frente Polisario asegura que podría retirarse del proceso de paz si la resolución se aprueba sin modificaciones sustanciales.
Esta posición refleja la profundidad del desacuerdo entre las partes. Mientras Marruecos pretende que las negociaciones giren alrededor de una autonomía bajo su soberanía, el Polisario sostiene que ninguna solución puede considerarse legítima si excluye la posibilidad de independencia.
Argelia, que respalda políticamente al movimiento saharaui y acoge los campamentos de refugiados de Tinduf, también afronta un escenario diplomático complejo. El fortalecimiento del enfoque promovido por Washington reduce el margen para que la vía del referéndum tradicional vuelva a ocupar el centro de las conversaciones internacionales.
Sin embargo, el resultado todavía no está decidido. El Consejo de Seguridad deberá negociar el texto y encontrar una fórmula capaz de reunir los apoyos necesarios para su aprobación.
La ONU afronta una decisión clave sobre el futuro de la MINURSO
Uno de los puntos más sensibles del debate es el futuro de la misión de Naciones Unidas. El proyecto estadounidense contempla su continuidad, pero introduce la posibilidad de revisar el alcance de sus operaciones y los instrumentos con los que actúa sobre el terreno. Según la información difundida sobre el borrador, las alternativas que se están estudiando no implican necesariamente la retirada de los efectivos internacionales.
El debate va más allá de una cuestión organizativa. Alterar las referencias al referéndum o modificar sustancialmente las funciones de la misión supondría un cambio relevante en la forma en que Naciones Unidas aborda un conflicto que sigue pendiente de una solución definitiva.
En este contexto, las posiciones de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, especialmente Rusia y China, serán determinantes para conocer hasta dónde puede llegar la iniciativa estadounidense.
La negociación también deberá tener en cuenta las advertencias del secretario general de la ONU, António Guterres, y del enviado personal para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, sobre la necesidad de alcanzar una solución aceptable y respetuosa con el derecho de autodeterminación.
España, ante un nuevo capítulo de un conflicto histórico
El giro diplomático impulsado por Estados Unidos vuelve a situar a España ante un asunto especialmente sensible de su política exterior.
El Sáhara Occidental fue una colonia española hasta 1975 y su futuro continúa teniendo una importante dimensión histórica, jurídica y política para nuestro país.
El Gobierno de Pedro Sánchez modificó en 2022 la posición tradicional española al considerar la propuesta de autonomía marroquí como la base más seria, creíble y realista para resolver el conflicto. Aquella decisión provocó críticas de los sectores favorables a la autodeterminación saharaui y desencadenó una crisis diplomática con Argelia.
La nueva iniciativa estadounidense se aproxima a la orientación defendida por el Ejecutivo español, aunque todavía está por ver qué posición adoptará formalmente Madrid ante las posibles modificaciones del mandato de Naciones Unidas.
La cuestión de fondo permanece intacta: cómo compatibilizar una salida negociada con el derecho de autodeterminación de la población saharaui y con las posiciones enfrentadas de Marruecos y el Frente Polisario.
Con la fecha del 31 de octubre cada vez más próxima, el Consejo de Seguridad afronta una negociación que podría marcar el siguiente capítulo del conflicto. Washington pretende consolidar la autonomía marroquí como eje de la solución política, mientras el Polisario advierte de que ese camino puede llevarle a abandonar las negociaciones. El resultado dependerá ahora de un acuerdo diplomático que, por el momento, está lejos de estar garantizado.
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