Las relaciones entre España e Italia comienzan a destensarse después de que ambos países hayan acordado poner fin a los controles fronterizos que se habían impuesto el pasado mes de agosto para los vuelos y las conexiones marítimas tras la decisión del Gobierno de Meloni. El acuerdo, comunicado por el Ministerio del Interior español, permitirá avanzar hacia el restablecimiento de la normalidad en el espacio Schengen, que garantiza la libre circulación de personas entre los países participantes.
La medida llega después de varios meses de desencuentros a raíz de la crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio, cuando decenas de miles de migrantes procedentes de Marruecos entraron de forma irregular en la ciudad autónoma. Como respuesta a esta situación, el Gobierno de Giorgia Meloni optó por recuperar los controles fronterizos, una decisión ante la que el Ejecutivo español reaccionó aplicando medidas similares a los viajeros procedentes de Italia.
El acuerdo para retirar estas restricciones se ha alcanzado después de que las autoridades de ambos países hayan realizado un análisis de la situación. Según Interior, la decisión estará acompañada de un refuerzo del intercambio de información entre los dos gobiernos, con el objetivo de garantizar la seguridad en el espacio común europeo sin necesidad de mantener los controles extraordinarios.
El entendimiento se ha producido después de una conversación entre el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y su homólogo italiano, Matteo Piantedosi. El contacto había quedado encauzado tras el encuentro que mantuvieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, al margen del último Consejo Europeo, en el que ambos dirigentes abordaron la situación y la necesidad de avanzar hacia una solución.
La retirada de los controles supone un cambio respecto a la posición que había mantenido Roma en las últimas semanas. El pasado 30 de septiembre, el Gobierno italiano decidió prorrogar las restricciones al considerar que seguían existiendo los peligros que habían motivado su implantación. Entre sus argumentos, las autoridades italianas aludieron a los elevados riesgos para la seguridad interna y a la posibilidad de infiltraciones terroristas, unas circunstancias que, a su juicio, justificaban prolongar las medidas extraordinarias.
Con el nuevo acuerdo, ambos ejecutivos dan un paso para normalizar las conexiones entre sus territorios y reducir las fricciones que habían surgido en torno a la gestión de los controles. El compromiso de reforzar la cooperación policial y el intercambio de información busca mantener las garantías de seguridad sin prolongar unas restricciones que afectan a la movilidad de los viajeros.
La crisis migratoria y la pandemia llevaron a hasta 18 países a recuperar los controles fronterizos
La decisión de España e Italia de retirar los controles fronterizos no constituye un episodio aislado en la historia del espacio Schengen. Aunque la libre circulación es uno de los pilares de la integración europea, los países participantes han recuperado de forma temporal las inspecciones en sus fronteras interiores en diferentes momentos, especialmente ante crisis migratorias, amenazas terroristas y emergencias sanitarias.
Uno de los precedentes más significativos se produjo en 2015, cuando el incremento de las llegadas de migrantes y solicitantes de asilo llevó a varios gobiernos europeos a restablecer controles. Según la Comisión Europea, ocho países del espacio Schengen —Bélgica, Dinamarca, Alemania, Hungría, Austria, Eslovenia, Suecia y Noruega— adoptaron estas medidas desde septiembre de aquel año ante la presión migratoria y los movimientos secundarios de personas que habían entrado irregularmente en la Unión Europea. Francia también recuperó controles en noviembre de 2015, en este caso por motivos de seguridad relacionados con la cumbre del clima COP21 y los atentados terroristas de París.
El episodio de mayor alcance llegó en 2020, con la pandemia de la COVID-19. El cierre de fronteras y las restricciones de movilidad se extendieron por buena parte del continente para intentar frenar los contagios. Según el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo, 18 países del espacio Schengen habían restablecido controles internos en abril de 2020, el máximo registrado durante aquella crisis. La Comisión Europea reclamó entonces una respuesta coordinada para recuperar progresivamente la libre circulación y evitar que las restricciones perjudicaran al mercado único y a los trabajadores transfronterizos.
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