La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha reabierto este martes el debate sobre la memoria histórica compartida entre su país y España en la antesala de su visita a Barcelona, donde participará en un foro internacional de líderes progresistas. La mandataria ha reconocido un cambio de tono por parte de las autoridades españolas respecto al pasado colonial, aunque ha reiterado con contundencia la interpretación mexicana de aquel periodo: “Saquearon nuestros territorios durante 300 años”.

Las palabras de Sheinbaum se producen en un contexto de progresiva distensión diplomática tras años de desencuentros derivados de la petición de disculpas por la conquista española. La presidenta ha destacado el “acercamiento distinto” que, a su juicio, ha mostrado España en los últimos meses, subrayando especialmente las declaraciones del rey Felipe VI, quien reconoció recientemente que durante la colonización de América hubo “mucho abuso”. En la misma línea, también ha valorado las palabras del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que admitió el “dolor e injusticia” sufridos por los pueblos originarios.

Pese a estos gestos, Sheinbaum ha insistido en que la visión mexicana del pasado colonial sigue marcada por el expolio y la violencia. “Es importante que se entienda que no fue un encuentro amistoso, sino violento”, ha señalado, reivindicando una reinterpretación histórica que, según ha explicado, no solo responde a una revisión académica, sino también a una cuestión de dignidad nacional. “Representa la dignidad del pueblo de México, de los pueblos indígenas y de los afrodescendientes”, ha afirmado.

El origen de esta controversia se remonta a 2019, cuando el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, solicitó formalmente a la monarquía española un reconocimiento de los abusos cometidos durante la conquista. La negativa del Gobierno español generó una crisis diplomática que alcanzó uno de sus puntos álgidos en octubre de 2024, cuando Felipe VI no fue invitado a la toma de posesión de Sheinbaum. Como respuesta, España optó por no enviar representación oficial al acto, en un gesto sin precedentes en las relaciones bilaterales.

Desde entonces, ambas partes han ido limando asperezas. La presidenta mexicana ha querido subrayar que, pese a las tensiones, los vínculos nunca se han roto completamente y han continuado en ámbitos como el comercio, el turismo o la cooperación diplomática. En este nuevo escenario, Sheinbaum apuesta por profundizar en el entendimiento a través de la cultura y la divulgación histórica.

En este sentido, ha planteado la necesidad de impulsar en España una mayor difusión de la visión de los pueblos originarios. “Es importante que sigamos enviando exposiciones, que vayan antropólogos mexicanos a explicar lo que eran las grandes civilizaciones”, ha señalado, con el objetivo de que la sociedad española pueda conocer una perspectiva distinta sobre la conquista.

La visita de Sheinbaum a Barcelona se enmarca en su participación en la Global Progressive Mobilisation, un encuentro internacional en el que coincidirá con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el mandatario brasileño, Lula da Silva. Aunque no se trata de una visita de Estado, la presidenta mexicana no ha descartado mantener un encuentro bilateral con Sánchez. En caso de producirse, ha adelantado que insistirá en la importancia de promover iniciativas culturales y académicas que den voz a las comunidades históricamente silenciadas.

Más allá del debate histórico, Sheinbaum también aprovechará su intervención en el foro para defender su agenda política internacional, centrada en la paz y la justicia social. “Por el bien de todos, primero los pobres”, ha resumido, apostando por reducir el gasto militar y priorizar políticas que atiendan las necesidades de la población más vulnerable.

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