El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este viernes en El Cairo tras mantener un encuentro triple junto a dos de sus homólogos: el primer ministro de Bélgica, Alexander de Croo, integrado en la misma delegación del viaje internacional, y el presidente de la República Árabe de Egipto, Abdelfatah El-Sisi. El líder del Ejecutivo, que ha decidido estrenar su legislatura con este viaje internacional, ha prometido el envío de cuatro toneladas de ayuda humanitaria para el pueblo palestino, reclamando, además, que el alto al fuego y el desbloqueo de la llegada de esta ayuda sea sine die en busca de una búsqueda de soluciones basada en la diplomacia.

La conversación ha girado sobre dos temas principales: tender los puentes necesarios para el reconocimiento de los dos estados como forma de superar un conflicto histórico y la seguridad del paso fronterizo de Rafah, único punto de entrada de la ayuda humanitaria a Palestina. El primero en tomar la palabra, en su condición de anfitrión, ha sido el presidente egipcio: “El horizonte político para resolver el caso palestino no ha llegado nunca a las cotas que esperábamos", ha reconocido El-Sisi, visiblemente satisfecho con la posición que ha adoptado Pedro Sánchez en este conflicto.

"Tenemos que reconocer al Estado palestino y que la ONU intervenga. Si vamos en esta dirección, esto reflejará el compromiso de la comunidad internacional para traer la paz a esta zona", ha proseguido el mandatario egipcio. En la misma línea se ha posicionado el líder del Ejecutivo español, que, tras mantener este jueves una audiencia con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dejado clara su posición firme por la paz y su apuesta por frenar las hostilidades y hacer del reconocimiento del Estado palestino una de las máximas de la legislatura que acaba de estrenar.

Sánchez: "El horizonte político para resolver el caso palestino no ha llegado nunca a las cotas que esperábamos"

De esta forma, Sánchez, al margen de su firma condena a las “atrocidades” tanto de Hamás como de Israel, ha reivindicado que nadie puede prohibir la llegada de ayuda humanitaria, ha sacado pecho del papel jugado por España y ha pedido a la UE que se mantenga firme en la defensa de la legislación internacional. “Esta visita refleja la importancia de poner fin a esta crisis humanitaria. Las ayudas deben llegar de manera regular y frecuente. La tregua debe mantenerse y hemos instado a Palestina y a Israel para hacer permanente este alto el fuego", ha indicado.

"Reiteramos nuestro apoyo a Egipto. Tenemos que implementar la solución de dos estados independientes. Tenemos que ser más contundentes para conseguir la paz y frenar este conflicto árabe-israelí. Es nuestra responsabilidad desempeñar un papel constructivo y clave para esta solución", ha sentenciado. 

La moderación como leitmotiv del nuevo Gobierno

Previo a su desembarco en Egipto, el presidente del Gobierno, aun conmocionado por la experiencia en Kibutz, conversó con los periodistas en el avión donde exhibió su confianza con respecto a recién iniciada legislatura. Sánchez cree que la amnistía no supondrá desgaste alguno para el Partido Socialista, a pesar del peaje que le atribuyen desde sectores más próximos a la derecha. Recurre a los indultos como paradigma de ambas situaciones, situación en la que también se auguraba un elevado coste político para el jefe del Ejecutivo y que, sin embargo, se saldó con una mejoría notable en la convivencia en Cataluña.

Además de la amnistía, la creación de un observador internacional generó cierto ruido en plenas negociaciones. Sin embargo, no cree que la polémica tenga un mayor recorrido. Ve esa figura como un resorte que “puede ayudar” a la relación entre PSOE y Junts, al tratarse de dos partidos diametralmente opuestos y que aún prevalece un “problema de desconfianza” tras varios años en stand by.

Toda esta situación ha derivado en una respuesta gruesa en las calles, con un país que ha trasgredido la frontera de la crispación, aunque responsabiliza exclusivamente a Vox y a un Partido Popular aún atraído por el influjo de la ultraderecha. Sánchez considera que el problema de fondo, como se está replicando en diversos países de Europa o América del Sur, es que la extrema derecha fagocita al espacio moderado del centro-derecha; lo cual genera en una “polarización asimétrica”. Como marco, recuerda a la presidenta de la Comunidad de Madrid, en la tribuna de invitados del Congreso, llamándolo “hijo de puta”, para bromear con ello y precisar que lo que dijo fue “me gusta la fruta”.

El jefe del Ejecutivo, pese a la escalada de tensión interna, aboga por mantener la calma y la moderación, aunque piensa que hay alguna cuestión en las profundidades que resiste a emerger. Con todo, ha resaltado que el PSOE ha pasado de pactar con Podemos a salir de posiciones más extremas para sellar acuerdos con Sumar. Una “evolución” que se contrapone a la “involución” que padece un PP que ha pasado de Ciudadanos a Vox como socio preferente.

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