Operación Furia Épica. Operación Rugido del León. Son los dos nombres con los que Estados Unidos e Israel han bautizado, respectivamente, su ofensiva militar sobre Irán, justificada en dos vías: detener la presunta carrera nuclear de Teherán y derrocar el régimen de los ayatolás. Los dos países han atacado juntos con bombardeos masivos que han dejado un número indeterminado de víctimas mortales, entre ellas, 85 estudiantes de una escuela femenina al sur del país, el ministro de Defensa, Amir Nasirzadeh, el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour, y familiares directos del ayatolá Alí Jamenei. Estos son todos los datos que se conocen, hasta la fecha, de la agresión.

Estados Unidos e Israel han sido los responsables del ataque, protagonizando, por primera vez, una operación conjunta de manera oficial (que no oficiosa). Ambos países ya habían atacado Irán el pasado junio, pero en aquella ocasión lo que hizo Washington fue sumarse a la ofensiva israelí, mientras que ahora el ataque es premeditado y dual desde el primer momento. En aquella ocasión, el objetivo del ataque era destruir las instalaciones nucleares del régimen teocrático, con objetivos concretos que solo destruyeron a medias. Ahora la ofensiva consiste en un ataque a mayor escala que ha afectado a infraestructuras militares y civiles y se ha cobrado ya muchas vidas. El objetivo no es otro que hacer caer el régimen iraní. El tercero en discordia, aunque sin participación directa en el ataque, es el Reino Unido: el primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, ha afirmado que su país no había participado en el ataque pero que aviones británicos estaban "en el aire, participando en esfuerzos defensivos coordinados para proteger los intereses del país y sus aliados", sin dar más especificaciones al respecto.

Autoridades iraníes entre los fallecidos

Periodistas israelíes y la agencia Reuters han dado parte de que entre los objetivos se encontraban los dos nombres más poderosos de la República Islámica: el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, y el presidente, Masoud Pezeshkian. Según ha especificado el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, hasta donde él tiene conocimiento, tanto el líder supremo como el presidente siguen con vida, aunque un miembro del consejo municipal de Teherán ha declarado que el yerno y la nuera del Líder Supremo Jamenei murieron en los ataques, al igual que el ministro iraní de Defensa, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour.

Poco después de ser atacado, Irán ha bombardeado en respuesta bases militares de Estados Unidos y otras instalaciones estadounidenses en Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí, además de enviar ataques con drones sobre el territorio israelí.

Por otro lado, a primera hora de la tarde, Irán también ha cortado el estrecho de Ormuz al paso de barcos internacionales, según fuentes de la misión naval de la Unión Europea (Aspides), aunque este es un dato que no ha confirmado oficialmente la República iraní. Esta ruta es la vía de exportación de petróleo más importante del mundo, ya que conecta a los mayores productores de petróleo del Golfo Pérsico, como Arabia Saudí, Irán, Irak y los Emiratos Árabes Unidos, con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, es decir, un punto vital para el suministro energético mundial. Teherán ha amenazado durante años con proceder a su cierre si las hostilidades continuaban.

Cabe recordar que Estados Unidos e Irán mantenían abiertas negociaciones para poner coto al plan nuclear de Teherán, que es una de las razones por las que Trump ha justificado la agresión y en la que ha incidido en muchas ocasiones desde que ocupa el sillón de la Casa Blanca. La jornada de conversaciones del pasado viernes transcurrió con "buenos avances", según dijo el ministro Araghchi, que añadió que la negociación seguiría su curso el próximo lunes en un lugar neutral, concretamente en Viena, la capital austríaca. Buen curso el de esas conversaciones, que caía en saco roto horas después con los ataques de Washington y Tel Aviv sobre la capital persa.

La respuesta internacional, muy moderada

La respuesta internacional a lo ocurrido ha llegado en diferentes formas. La de la Unión Europea, como ya se ha convertido en costumbre y en motivo hasta de burla para algunos, ha sido extremadamente moderada: el presidente del Consejo, António Costa, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, han pedido en un comunicado conjunto a Estados Unidos e Israel "pleno respeto al derecho internacional", y han instado "a todas las partes" a que actúen con "máxima moderación". "Los acontecimientos en Irán son muy preocupantes", señalaban los responsables, en el tono habitual del supraorganismo, sin condenar los bombardeos y pidiéndole respeto al derecho internacional a un ente que perpetra un genocidio en territorio palestino. No obstante, Costa y Von der Leyen sí cargaban contundentemente contra Irán, tildando a la República islámica de "régimen asesino".

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha condenado la "escalada militar en Oriente Próximo", con malas palabras para ambas partes: tanto el "uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel" como "la posterior respuesta de Irán". Guterres ha abogado por el cese de las hostilidades y ha alertado del evidente riesgo para la seguridad internacional si el conflicto no se apacigua. Por ello, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá este sábado a las 16:00 en Nueva York, a las 22:00 hora española. Por su parte, el Gobierno ruso ha valorado escuetamente la situación afirmando que Estados Unidos e Israel están "hundiendo a Oriente Próximo en un abismo" con el ataque de este sábado y con su agresiva política exterior en la región.

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