El Reino Unido ha celebrado elecciones autonómicas y municipales este jueves, y la llegada de los primeros resultados ha dejado en una posición muy comprometida al Partido Laborista de Keir Starmer. Las urnas apuntan a a una sangría histórica de representantes que deja tocado el futuro político del primer ministro británico, cada vez más en la cuerda floja, en beneficio de la ultraderecha, representada en el partido Reform UK del viejo conocido Nigel Farage, una figura política que se dio a conocer, especialmente en el plano internacional, durante el proceso del Brexit.

Britain is broken. Britain needs ReformEs el lema del partido que fundó Farage en 2018 para impulsar la campaña de salida de la Unión Europea. Farage es una de las figuras más influyentes del euroescepticismo y antes de erigirse como dirigente del Reform UK, fue líder del partido UKIP (UK Independence Party). Su principal bandera política ha sido la salida del Reino Unido de la Unión Europea, convirtiéndose en uno de los rostros más visibles del Brexit, además de por sus discursos con un marcado carácter nacionalista, antiinmigración y cargado de conservadurismo populista. Farage suele defender, además, una reducción del tamaño del Estado, controles migratorios más estrictos y una política exterior centrada en la soberanía nacional.

Nigel Farage es, probablemente, el político británico no perteneciente a los grandes partidos más influyente de las últimas décadas. Aunque pasó años sin apenas representación parlamentaria, consiguió cambiar el eje político británico empujando el debate sobre inmigración, soberanía y la Unión Europea hasta provocar el referéndum del Brexit. Muchos analistas lo consideran el principal arquitecto político de la última década del euroescepticismo, incluso por encima de varios primeros ministros británicos.

Orígenes acomodados en los parqués de bolsa

Farage nació en Kent en 1964 en el seno de una familia acomodada. Estudió en el prestigioso Dulwich College y su padre trabajaba como corredor de bolsa, lo que le hizo entrar desde joven al mundo financiero como trader de materias primas en Londres. Su imagen pública siempre ha sido deliberadamente anti-élite, a pesar de proceder, precisamente, de la élite económica. El tono provocador y coloquial de sus discursos le ha hecho recabar muchos apoyos entre los votantes desencantados, especialmente fuera de las metrópolis londinenses.

Originalmente, Farage militaba en el Partido Conservador, pero lo abandonó en los años 90 porque consideraba que el Reino Unido estaba cediendo demasiada soberanía a Bruselas. Entró en UKIP, un pequeño partido euroescéptico, y lo transformó de grupo marginal a fuerza nacional. En 2014, de hecho, ganó las elecciones europeas en Reino Unido, algo histórico porque rompió el dominio laborista-conservador que llevaba asentado durante décadas.

Actualmente, Farage atraviesa uno de sus momentos políticamente más fuertes. Reform UK ha crecido mucho en elecciones locales y está erosionando tanto al Partido Conservador como al Laborista, y a la vista de los resultados electorales queda. Se presenta a sí mismo como una alternativa al sistema bipartidista, intenta atraer votantes conservadores frustrados, y algunos sondeos ya colocan a Reform UK como fuerza decisiva para futuras elecciones. También ha habido rumores y debates sobre posibles acuerdos futuros con los conservadores.

Relación con Trump y otros líderes populistas

Farage mantiene cercanía política e ideológica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siempre en el ojo del huracán de la polémica, y otros movimientos populistas occidentales. Comparte varios elementos discursivos y conductuales con el populista norteamericano, como el carácter nacionalista, la oposición a la inmigración, el rechazo a las elites políticas tradicionales y los discursos "políticamente incorrectos". De hecho, participó activamente en actos relacionados con campañas republicanas en Estados Unidos como invitado estrella.

Sus detractores acostumbran a acusarlo de simplificar problemas complejos, de fomentar la división social, usar mensajes antiinmigración agresivos y aprovechar el malestar económico con retórica populista, y parte de la izquierda británica lo responsabiliza directamente del deterioro económico posterior al Brexit. Salvando las múltiples diferencias contextuales, culturales y sociales, Farage podría considerarse un homólogo ideológico de Santiago Abascal en España.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora