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Internacional

Lula recorta distancias con Bolsonaro y lleva las elecciones de Brasil al empate técnico

El presidente brasileño reduce de cuatro a dos puntos su desventaja frente al hijo de Jair Bolsonaro, a poco más de una semana de la segunda vuelta electoral

Lula saluda a sus simpatizantes durante un mitin. EP/Archivo.

Lula saluda a sus simpatizantes durante un mitin. EP/Archivo.

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La carrera por la Presidencia de Brasil se estrecha en la recta final. Luiz Inácio Lula da Silva ha conseguido recortar la ventaja de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, cuando apenas queda una semana para que los brasileños vuelvan a las urnas. La última encuesta de Datafolha, publicada el jueves 15 de octubre, sitúa a ambos candidatos en un empate técnico después de que el dirigente conservador comenzara la segunda vuelta con una diferencia de cuatro puntos. El movimiento introduce un nuevo elemento de incertidumbre en unas elecciones que se resolverán el próximo 25 de octubre y en las que el actual presidente aspira a conseguir su cuarto mandato.

El sondeo concede a Flávio Bolsonaro el 51% de los votos válidos frente al 49% de Lula, una distancia de dos puntos que queda dentro del margen de error de la encuesta. En el anterior estudio del mismo instituto, realizado inmediatamente después de la primera vuelta, el senador del Partido Liberal obtenía el 52% de los apoyos, mientras que el candidato del Partido de los Trabajadores se quedaba en el 48%. La reducción de la diferencia responde principalmente a una caída del respaldo declarado a Bolsonaro: si se contabilizan también los votos blancos, nulos y los indecisos, el conservador pasa del 49% al 47%, mientras que Lula se mantiene en el 45%.

La encuesta se elaboró mediante 2.520 entrevistas presenciales realizadas los días 13 y 14 de octubre en 153 municipios brasileños, con un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Aunque los resultados muestran un acercamiento entre ambos candidatos, la variación se encuentra dentro de los márgenes estadísticos y no permite confirmar por sí sola un cambio consolidado en las preferencias del electorado. Los votos blancos y nulos representan el 6% de las respuestas, mientras que otro 2% corresponde a ciudadanos que todavía no han decidido su voto.

El nuevo escenario llega después de una primera vuelta en la que Bolsonaro se impuso con el 47,03% de los sufragios válidos, frente al 45,16% de Lula. Según los resultados publicados por el Tribunal Superior Electoral (TSE), el senador obtuvo 56,1 millones de votos, unos 2,2 millones más que el presidente. La diferencia, inferior a dos puntos porcentuales, confirmó la división política del país y dejó la Presidencia pendiente de una segunda votación en la que ambos candidatos necesitan ampliar los apoyos obtenidos el 4 de octubre.

Las encuestas confirman una segunda vuelta muy ajustada

El acercamiento registrado por Datafolha encaja con otros estudios publicados durante la semana, aunque no todas las encuestadoras coinciden en la magnitud de la ventaja conservadora. Quaest sitúa a Bolsonaro en el 46% y a Lula en el 44%, también dentro del margen de error, mientras que BTG/Nexus atribuye al senador el 52% de los votos válidos frente al 48% del presidente. En este último caso, la investigación se realizó entre el 10 y el 12 de octubre mediante entrevistas telefónicas a 2.002 electores y cuenta igualmente con un margen de error de dos puntos.

Las diferencias metodológicas y las fechas de recogida de datos obligan a interpretar los resultados con cautela. Los principales estudios mantienen a Bolsonaro por delante en sus estimaciones centrales, pero varios de ellos reflejan diferencias tan reducidas que no permiten establecer una ventaja estadísticamente concluyente.

El estrecho margen contrasta con la elevada proporción de votantes que aseguran tener decidido su sufragio. En la primera encuesta de segunda vuelta de Datafolha, el 94% de los entrevistados afirmaba tener completamente definida su elección, un porcentaje idéntico entre los simpatizantes de Lula y los de Bolsonaro. El margen de movimiento era mayor entre quienes habían apoyado a las candidaturas eliminadas, donde un 22% reconocía que todavía podía cambiar de opinión.

Ese grupo constituye una de las principales incógnitas de la segunda vuelta. Según el mismo estudio, el 46% de los votantes de Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema se inclinaba por Bolsonaro, frente al 32% que optaba por Lula. Otro 15% declaraba su intención de votar en blanco o anular la papeleta. Los datos muestran las dificultades del presidente para atraer a una parte del electorado que inicialmente apostó por alternativas distintas a los dos grandes bloques políticos.

El rechazo a ambos candidatos y la disputa por los indecisos

La polarización también aparece reflejada en las tasas de rechazo. El último estudio de Quaest revela que el 54% de los encuestados asegura que no votaría por Flávio Bolsonaro, mientras que el 53% expresa la misma posición respecto a Lula. Datafolha ofrece porcentajes algo inferiores, del 44% y el 46%, respectivamente. En ambos casos, las cifras dibujan un escenario en el que ninguno de los aspirantes dispone de demasiado margen para crecer sin enfrentarse a las resistencias que despierta su candidatura.

El mapa electoral reproduce algunas de las fracturas que han marcado la política brasileña durante los últimos años. Lula conserva sus principales apoyos en el nordeste, entre los hogares de menores ingresos y el electorado católico, mientras que Bolsonaro presenta sus mejores resultados en el sur y el sureste, entre los evangélicos y las clases medias. El componente territorial resulta especialmente importante para el actual presidente, que necesita compensar sus dificultades en las regiones más pobladas con una elevada movilización de sus bases tradicionales.

A ese panorama se suma la valoración de la gestión presidencial. Otra encuesta de Datafolha publicada esta semana señala que el 41% de los brasileños considera malo o pésimo el Gobierno de Lula, frente al 35% que lo califica de bueno o muy bueno. El 23% mantiene una opinión regular. El desgaste del Ejecutivo convive, por tanto, con una competición electoral en la que el presidente ha logrado reducir su distancia respecto a su adversario sin que los últimos datos reflejen un aumento equivalente de su intención directa de voto.

La seguridad y la economía marcan la recta final

Los asuntos que más preocupan a los brasileños también ayudan a explicar las prioridades de campaña. Según Datafolha, la violencia constituye el principal problema del país para el 20% de los ciudadanos, seguida de la sanidad, con el 18%, y la economía, con el 15%. Las diferencias se acentúan según la orientación electoral: entre los votantes de Bolsonaro, la situación económica concentra la mayor preocupación, mientras que entre los de Lula destacan la inseguridad y los problemas sanitarios.

El presidente trata de defender su balance de gestión y las medidas sociales de su Gobierno, mientras que Flávio Bolsonaro centra buena parte de su discurso en la seguridad pública, las críticas al Ejecutivo y la continuidad del espacio político construido por su padre. La campaña también ha trasladado parte de su enfrentamiento a los tribunales. El Tribunal Superior Electoral ordenó esta semana retirar publicaciones difundidas por Bolsonaro y el diputado Nikolas Ferreira que utilizaban fragmentos descontextualizados de unas declaraciones de Lula sobre los trabajadores de la limpieza.

La última semana de campaña estará marcada, además, por la controversia en torno a los debates televisados. Flávio Bolsonaro anunció que no participará en el encuentro organizado por la cadena Bandeirantes para el domingo 18 de octubre, mientras su equipo estudia su asistencia al debate de TV Globo previsto para el día 23, apenas 48 horas antes de la votación. La decisión introduce otro elemento de confrontación entre dos candidaturas que afrontan el tramo decisivo de la campaña con diferencias muy reducidas en los sondeos.

La segunda vuelta del 25 de octubre pondrá fin a una disputa que llega prácticamente igualada en varias de las principales encuestas. Bolsonaro conserva una ligera ventaja en las estimaciones centrales, pero ha visto reducirse su distancia respecto a Lula en Datafolha, mientras que la elevada abstención registrada en la primera vuelta y el comportamiento de los votantes de las candidaturas eliminadas mantienen abiertas algunas de las principales incógnitas. El resultado dependerá de lo que ocurra en las urnas, más allá de unas mediciones que, por ahora, reflejan la estrecha división del electorado brasileño.

Etiquetas Lula da Silva Brasil

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