El Gobierno de Israel ha asegurado este martes haber matado al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, y al jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani, durante los bombardeos lanzados en las últimas horas contra territorio iraní, dentro de la ofensiva iniciada el 28 de febrero junto a Estados Unidos.
El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, que afirmó en un mensaje difundido por su oficina que Lariyani y Soleimani fueron “eliminados durante la última noche” y que ambos “se han unido en las profundidades del infierno” al fallecido líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, al que describió como “jefe del programa de aniquilación”.
Katz añadió que tanto él como el primer ministro, Benjamin Netanyahu, han ordenado a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuar la ofensiva contra la cúpula iraní. “Seguiremos persiguiendo a la cúpula del régimen de terror y opresión en Irán”, señaló, antes de prometer nuevos ataques para “cortar repetidamente la cabeza del pulpo y evitar que vuelva a crecer”.
El ministro israelí defendió que las FDI seguirán actuando “con gran intensidad” contra bienes del régimen iraní, instalaciones estratégicas y capacidades de lanzamiento de misiles. Según dijo, la operación busca “hacer que Irán dé pasos atrás de varias décadas”. También sostuvo que el “programa de aniquilación” de Teherán está siendo destruido y que sus dirigentes y capacidades están siendo neutralizados.
En ese mismo mensaje, Katz celebró además la “alta tasa de cambio en la cúpula” iraní y afirmó que, cuando amanezca en Washington, informarán al presidente estadounidense, Donald Trump, de la “continuación e incluso aceleración” de esos cambios tras la muerte de “dos de sus figuras de más alto rango”.
Minutos antes, el Ejército israelí ya había anunciado la muerte de Golamreza Soleimani y había precisado que falleció en un bombardeo ejecutado el lunes sobre Teherán. Las FDI sostuvieron que, bajo su mando, la milicia Basij encabezó “las principales operaciones represivas en Irán”, recurriendo a “violencia, arrestos generalizados y fuerza contra manifestantes”.
Israel ha reivindicado además una nueva oleada de ataques ejecutados durante la jornada del lunes. Según el Ejército, “decenas de aviones” participaron en “una misión extensa de ataque” contra objetivos iraníes y lanzaron “decenas de municiones” sobre Teherán contra centros de mando y depósitos de drones, misiles balísticos y sistemas de defensa aérea.
Entre los objetivos alcanzados, las FDI citaron instalaciones del Ministerio de Inteligencia iraní y de la fuerza paramilitar Basij. También aseguraron haber atacado el “centro de mando de las fuerzas de seguridad interna” y un almacén de misiles balísticos en Shiraz, así como haber “desmantelado sistemas de defensa aérea adicionales” en Tabriz, en el marco de una operación destinada, según Israel, a ampliar su superioridad aérea y proteger su territorio.
Por el momento, las autoridades iraníes no han confirmado oficialmente ni la muerte de Lariyani ni la de Soleimani. De hecho, tras el anuncio de Katz fue publicada en la cuenta de Lariyani en redes sociales una carta manuscrita firmada con su nombre en recuerdo de las víctimas del ataque estadounidense contra la fragata ‘Dena’ frente a las costas de Sri Lanka. El texto, sin embargo, no hace referencia alguna al bombardeo israelí ni permite aclarar si sigue con vida.
Lariyani era uno de los principales asesores de seguridad de Jamenei, muerto el 28 de febrero en los primeros compases de la ofensiva estadounidense-israelí. Se le consideraba una de las figuras más influyentes dentro de la cúpula iraní, ahora encabezada por Mojtaba Jamenei, designado el 8 de marzo como nuevo líder supremo.
Israel presume de “logros significativos”
Por su parte, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, aseguró este martes que las Fuerzas Armadas han logrado “resultados significativos” en las operaciones de eliminación llevadas a cabo durante la última noche, aunque evitó dar nombres. A su juicio, esas acciones pueden tener un impacto relevante en el desarrollo de la campaña militar y en los objetivos fijados por el Ejército.
Zamir afirmó además que estas operaciones se suman a los ataques lanzados en los últimos días contra “elementos extranjeros”, algunos de ellos vinculados a la esfera palestina. En ese sentido, aseguró que en Teherán fueron alcanzados altos cargos implicados en actividades “terroristas” desde Gaza y Cisjordania —a la que se refirió con el nombre bíblico de Judea y Samaria— y que se ocultaban en un piso franco.
El jefe militar insistió en que las FDI seguirán actuando “con vigor” contra objetivos en Irán y defendió que, además de degradar las capacidades militares e industriales del país, la ofensiva busca golpear directamente a miembros de la Guardia Revolucionaria y del aparato represivo iraní. También adelantó que Líbano seguirá siendo “otra importante zona de actividad” y puso el foco en la coordinación “conjunta” con Estados Unidos.
La ofensiva ha dejado ya un elevado número de víctimas. Según el último balance oficial iraní, más de 1.200 personas han muerto en los ataques de Israel y Estados Unidos. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo la cifra a más de 3.000 fallecidos, la mayoría de ellos civiles.