En plena ofensiva sobre Irán, que iniciaron este sábado junto a Estados Unidos sin agresión previa y asesinando a civiles, Israel sigue dando ejemplos de lo que le importa el derecho humanitario. El Gobierno de Benjamin Netanyahu aprobó expulsar a 37 organizaciones humanitarias de Palestina, algo que tendría que haberse producido este mismo domingo. Sin embargo, el Tribunal Supremo hebreo dio un respiro a las ONG, tumbando este veto en el último momento, y aplazando la fecha en la que tendrán que abandonar los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, que Israel ocupa y asedia desde hace décadas.
A pesar de esto, la labor de las organizaciones ha encontrado una nueva traba. A la constante persecución de Israel, que ha llegado a asesinar a miembros de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), se suma que, a raíz de la guerra con Irán, los hebreos han decretado el estado de emergencia y han cerrado todos los pasos fronterizos de Gaza. Una decisión que, a pesar de que el veto no se ha producido, impide la llegada a la Franja de camiones con ayuda humanitaria.
A la espera de ver en qué queda la situación, las ONG lamentan un nuevo paso de Israel para agravar la situación humanitaria en Palestina. "Esto es un paso más en la política genocida por parte de las autoridades israelíes", señala Carlos de las Heras, portavoz de Amnistía Internacional España, a ElPlural.com. "No solo no quieren testigos de sus actos", prosigue en referencia a los 249 periodistas asesinados por Israel en Gaza desde 2023, "tampoco están dispuestos a aceptar el trabajo de agencias de las Naciones Unidas, como UNRWA, por ejemplo, o de las ONGs de ayuda humanitaria".
La cronología que ha ayudado a Israel a ahogar a las ONG
La escalada bélica iniciada por Trump y Netanyahu ha venido justo a tiempo para que Israel pueda esquivar el veto del Supremo e impedir la labor de las organizaciones humanitarias. El Ejecutivo hebreo había obligado a las ONG que operan en los Territorios Palestinos Ocupados a registrarse en un nuevo organismo antes del 31 de diciembre de 2025, a pesar de que su labor ya está reconocida por la Autoridad Nacional Palestina y avalada por Naciones Unidas. Por este motivo, 37 organizaciones se negaron a acatar este mandato, argumentando además que les obligaba a identificar a su personal palestino, vulnerando la protección de datos.
La cuestión estaba en que, aunque las ONG estaban avaladas por el permiso de la Autoridad Nacional Palestina, Israel es "potencia ocupante", explica De las Heras, y controla la mayor parte de la Franja de Gaza. Por ello, "también tiene esa capacidad, el poder tener ese registro de las ONGs", pero esto no le avala, apunta, para "tener acceso a esos datos personales del personal contratado".
Ante la negativa de las ONG, la Kneset -el parlamento israelí, de mayoría sionista- aprobó vetar a estas 37 organizaciones. El plazo para que abandonaran Palestina expiraba este pasado sábado, 28 de febrero, justo un día después de que el Tribunal Supremo hebreo levantara el veto, y el mismo día en el que Israel y Estados Unidos iniciaron la ofensiva sobre Irán.
La guerra ha servido de excusa al Gobierno de Netanyahu para volver a impedir la entrada de suministros en la Franja. Días antes, "ya había habido un descenso de la entrada de camiones", apunta Mercè Rocaspana, de Médicos Sin Fronteras, una de las 37 ONG que se niega a abandonar Palestina. Esto, sumado a que "desde el 1 de enero" la organización ya no podía introducir ayuda humanitaria en la Franja, provoca que tengan que trabajar con las reservas que tienen: "Tenemos suministros en los almacenes para un tiempo. Nuestros centros de salud y los hospitales siguen funcionando porque teníamos una reserva. Pero, claro, esto a medio plazo se acabará si no entran nuevos", advierte.
La guerra "cambia el foco" de la presión de Israel a las ONG
Es incierto cuánto podrán aguantar las ONG. En el caso de Médicos Sin Fronteras, explica Rocaspana, trabajan con "un stock de reserva mínimo de tres meses, para algunos productos incluso más, algunos menos". Sin embargo, esta situación es una nueva muestra de hasta dónde puede llegar Israel para ahogar a los palestinos y a las organizaciones que intentan ayudarles. "La escalada de violencia en la región cambia el foco", apunta De las Heras. "Al cambiar el foco, la visibilidad de esta decisión del Tribunal Supremo es mucho menor", explica, "lo cual a Israel le favorece".
Ante la incertidumbre que genera un conflicto que amenaza con extenderse varias semanas, las organizaciones piden claridad: "Por lo menos nos digan que sí, que este registro no es válido y por lo tanto sí que podemos seguir operando", exige Rocaspana. Preguntados por si se irán de Palestina si, finalmente, el veto sale adelante, Médicos Sin Fronteras opta por aprovechar el tiempo que puedan: "La única decisión que tenemos tomada es que nos comprometemos a seguir, todo lo que se pueda y hasta el último día que podamos", sentencia.
El caso de Amnistía Internacional es diferente, ya que no opera en Palestina como agencia humanitaria, pero también denuncian dificultades: "Las presiones que tienen nuestros compañeros y nuestras compañeras, por ejemplo, trabajando en Cisjordania ahora mismo con la interrupción de los bloqueos a la circulación, dificulta mucho más nuestro trabajo", señala De las Heras.
Distinto es el caso de la UNRWA, que también ha compartido con ElPlural.com sus perspectivas: La Agencia asegura que "no se irá de Gaza ni Cisjordania", mientras su misión "sea renovada por la Asamblea General de la ONU" y cuenten con "el respaldo de los Estados miembros, como de hecho ocurre". El organismo pone el foco en que Netanyahu aprovecha la guerra para seguir hostigando a los palestinos: "Nos preocupa mucho que se deje de poner el foco en Palestina pues, por un lado, Israel ha cerrado los cruces y, por otro lado, los colonos israelíes están redoblando la violencia contra la población civil en Cisjordania", alertan.