Ha pasado un año desde que la última cumbre anual de la OTAN, en La Haya, dejó a España en una posición singular. Entonces, el Gobierno creía firmemente en que podía cumplir los objetivos militares de la Alianza sin llegar a gastar el 5% de su PIB en Defensa, como impuso Donald Trump a través de su leal Mark Rutte. Esta convicción hizo pasar a Pedro Sánchez por loco ante los 32, aunque el presidente logró salir de aquella cumbre sin la obligación de pasar por el aro. 

Un año después, el presidente pone rumbo a Ankara, donde este martes será recibido por el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, en una cena previa a una nueva cumbre. La OTAN revisa a partir del miércoles cómo han avanzado los países por la senda que marca Trump, que en un año ha dejado claro una y otra vez que, al forzar el rearme, su verdadero objetivo es articular una Europa servil con sus intereses bélicos y económicos en Oriente Próximo, África y América. 

En la idea opuesta llega Sánchez, que acude a la cumbre convencido de que cada vez hay más países que, sin decirlo alto y claro como hizo él hace un año, están asumiendo los retos de la geopolítica actual sin necesidad de que el grado de cumplimiento de los compromisos atlánticos lo determine el porcentaje de su PIB que gastan en su arsenal. 

España refuerza la idea de que lo importante a la hora de tener en cuenta los objetivos de gasto son las capacidades militares, y no tanto las cifras relativas. Desde el Gobierno inciden en esta tesis, que respaldan con un informe, ‘España en la OTAN’, que recoge –con datos de la propia Alianza- los motivos por los que el país cumple, y la postura en la que acudirá la delegación de Moncloa a la cumbre de Ankara. 

La idea de Sánchez, un año después

Más allá de los argumentos para defender que España es un socio comprometido con la seguridad de Europa y sus aliados, el Gobierno refleja en este informe una idea, que reforzaron ante los periodistas en Moncloa a dos días de la cumbre: Sánchez no iba tan desencaminado como querían hacer creer tanto Trump y Rutte como sus socios políticos en España, el PP y Vox

Sumarse al rearme al ritmo que exige Estados Unidos implica, inevitablemente, recortar en gasto social y aumentar la deuda del país. Y se ha demostrado con algunos primeros ministros que han aprendido la lección de que los gobernantes se deben a su gente, y no a los intereses imperialistas de Trump. Las primeras decisiones destinadas a cumplir con el 5% en gasto militar han provocado crisis políticas a, entre otros, Emmanuel Macrón en Francia, Friedrich Merz en Alemania, o Keir Starmer –pendiente de ser relevado como premier- en el Reino Unido. 

Los datos de la OTAN que avalan a Moncloa

Entrando en los datos, el informe refleja que España ha alcanzado una inversión equivalente al 2% de su PIB en defensa, superando los 35.000 millones de euros y situándose como el séptimo país de la OTAN en volumen total de gasto. En cuanto al aumento, con el que Trump señaló a Sánchez en los meses posteriores a la cumbre de La Haya, nuestro país es el cuarto que más ha incrementado su inversión de la Alianza, un 146%. Eso en cuanto a las cifras que importan a Estados Unidos. Sin embargo, el grueso del informe se centra en reflejar las consecuencias directas de esas cifras, las capacidades con las que España cumple los objetivos de la OTAN sin necesidad de incrementar, todavía más, su inversión. 

En el frente que más preocupa a Europa ahora mismo, la guerra entre Rusia y Ucrania, España es de los países que más colabora. Entre 2022 y 2026 se han destinado 3.795 millones de euros en ayuda militar a Ucrania, y se han formado a más de 9.000 militares de ese país, uno de cada diez que se entrenan en Europa. Además, el Gobierno defiende que España es el aliado con más tropas desplegadas en el flanco oriental de la Alianza, liderando la Brigada Multinacional en Eslovaquia, manteniendo contingentes en Letonia o Rumanía, y participando en la defensa aérea de Estonia, Lituania o Turquía. En total, España mantiene unos 4.500 militares desplegados fuera de su territorio, en misiones de la OTAN, la Unión Europea y la ONU en todo el mundo. 

El Gobierno también incide en utilizar el gasto militar para el propio beneficio de la ciudadanía. En ese sentido, destacan que ocho de cada diez euros invertidos revierten en la economía española, y que los planes para aumentarlos van a generar unos 120.000 puestos de trabajo (22.000 de los Programas Especiales de Modernización y 96.000 del Plan Industrial de Modernización). Por último, Moncloa refleja que se han firmado 208 convenios entre centros de formación y empresas para impulsar la innovación en el sector de la defensa. 

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