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El mapa del petróleo americano está cambiando en una franja de costa caribeña. En apenas diez años, Guyana ha pasado de no producir un barril a convertirse en uno de los grandes polos del continente, y su vecina Venezuela intenta recuperar la industria que durante décadas fue el motor de su economía. Detrás de cada proceso hay un nombre propio.
ExxonMobil y Darren Woods, en Guyana
El auge guyanés tiene sello estadounidense. ExxonMobil, cuyo presidente y consejero delegado es Darren Woods desde el 1 de enero de 2017, lidera el bloque Stabroek. La compañía tiene el 45% del bloque, frente al 30% de Hess y el 25% de la china CNOOC. Entre los siete desarrollos aprobados, el consorcio ha comprometido más de 60.000 millones de dólares.
Para el país, el impacto ya es tangible. Desde 2019, Guyana ha ingresado más de 7.800 millones de dólares en su Fondo de Recursos Naturales. El 70% de los trabajadores vinculados al bloque son guyaneses, más de 6.200 personas.
NABEP y Alejandro Betancourt, en Venezuela
En Venezuela, la apuesta la encabeza un empresario del propio país. NABEP, fundada y dirigida por Alejandro Betancourt, prevé destinar cerca de 100.000 millones de dólares a ampliar la capacidad de producción y modernizar la infraestructura de petróleo y gas. El Gobierno estadounidense participa en la compañía con un 35%, a través de la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono.
El Estado venezolano no queda al margen del reparto. Según Axios, Venezuela recibirá entre el 16% y el 40% de la producción, en función del campo. Y la reactivación ya se nota en los pozos: el 19 de octubre la compañía extraía 223.509 barriles equivalentes diarios, según datos internos de PDVSA recogidos por Bloomberg. Betancourt vincula cada nuevo equipo que llega al país con el objetivo de revitalizar la economía venezolana.
Un tablero con muchas piezas
Las dos operaciones están conectadas por la geopolítica. Chevron participa en ambas, como socio en Guyana a través de Hess y como primer productor privado en Venezuela. Y mientras la estatal china CNOOC conserva una cuarta parte del bloque guyanés, la Casa Blanca presenta la retirada de operadores chinos y rusos de los campos venezolanos como parte de su estrategia para limitar la influencia energética de ambas potencias en la región.




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