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Internacional

España se juega sus fondos europeos en la batalla por los recortes que impulsan Alemania y sus aliados

Seis países contribuyentes exigen reducir el presupuesto comunitario, mientras España defiende las ayudas agrícolas y los fondos de cohesión territorial

España se juega sus fondos europeos en la batalla por los recortes que impulsan Alemania y sus aliados. EP.

España se juega sus fondos europeos en la batalla por los recortes que impulsan Alemania y sus aliados. EP.

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La negociación del próximo presupuesto de la Unión Europea ha abierto una nueva disputa entre los países que quieren contener el gasto comunitario y aquellos que defienden mantener las inversiones que han contribuido al desarrollo económico del continente. Alemania, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Austria y Suecia han unido fuerzas para reclamar una reducción de varios cientos de miles de millones de euros respecto a las cuentas planteadas por la Comisión Europea para el periodo 2028-2034. Una exigencia que amenaza con complicar el reparto de los recursos y que afecta directamente a España, uno de los países que reclama preservar las ayudas agrícolas y los fondos de cohesión.

El enfrentamiento gira alrededor de una cifra considerable. Bruselas propuso un presupuesto cercano a los dos billones de euros para los próximos siete años, equivalente al 1,26% de la renta nacional bruta de la Unión Europea. El objetivo es financiar las políticas tradicionales del bloque y responder a nuevas necesidades relacionadas con la defensa, la competitividad industrial, la transición energética y la seguridad. Sin embargo, los seis países que encabezan las peticiones de austeridad consideran que la propuesta resulta demasiado elevada y que los contribuyentes nacionales no pueden asumir un incremento de semejante magnitud.

La presión comenzó a tomar forma en agosto, cuando los seis gobiernos acordaron una posición común durante una reunión en Berlín. Posteriormente, el 28 de septiembre, remitieron una carta a la presidencia irlandesa del Consejo de la UE y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, para insistir en que el presupuesto debía reducirse en varios cientos de miles de millones de euros. Alemania ya había planteado anteriormente una rebaja cercana a los 400.000 millones. El bloque también rechaza recurrir a nuevas emisiones de deuda conjunta para financiar las prioridades comunitarias y reclama que todas las partidas contribuyan al ajuste.

El choque ha obligado a buscar una fórmula intermedia. El pasado 10 de octubre, Irlanda presentó una propuesta que contempla una reducción del 8% respecto al planteamiento inicial de la Comisión, equivalente a unos 141.000 millones de euros calculados sobre precios comparables de 2025. El presupuesto resultante rondaría los 1,62 billones en esos mismos precios, aunque seguiría suponiendo un incremento respecto al marco financiero vigente. La iniciativa no ha conseguido acercar suficientemente las posiciones. Los gobiernos partidarios de una mayor contención del gasto consideran insuficiente el ajuste, mientras que España y otros socios advierten de las consecuencias de reducir los recursos destinados a las políticas tradicionales.

Alemania aprieta y España defiende los fondos que sostienen al campo y las regiones

Detrás de la discusión presupuestaria existe una diferencia de prioridades sobre el futuro de la Unión Europea. Los seis países que reclaman una reducción del gasto son contribuyentes netos al presupuesto comunitario, es decir, aportan más recursos de los que reciben directamente. Sus gobiernos sostienen que Europa debe concentrar el dinero disponible en aquellas políticas capaces de reforzar su seguridad, productividad y autonomía económica, especialmente en un contexto de creciente competencia con Estados Unidos y China.

En su planteamiento, la UE debe conceder más importancia a la defensa, la innovación, la competitividad empresarial y la gestión de la migración. Consideran que una parte excesiva del presupuesto continúa comprometida con transferencias y subvenciones tradicionales, lo que limita la capacidad de respuesta ante nuevos desafíos. La posición no implica necesariamente rechazar estas políticas, pero sí plantea reducir su peso relativo y revisar la distribución de los recursos disponibles.

España se encuentra en el otro lado de esta disputa. Junto a Italia, Polonia, Portugal y otros trece Estados miembros, forma parte del grupo conocido como Amigos de la Cohesión, que defiende la continuidad de las políticas agrícolas, pesqueras y de desarrollo regional. Estos países consideran que la necesidad de reforzar la seguridad y la competitividad europea no debería financiarse mediante una reducción de los instrumentos destinados a corregir las diferencias económicas entre territorios.

El Gobierno español ha participado activamente en la coordinación de esta posición. El pasado 12 de octubre, el secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, acogió una reunión de los Amigos de la Cohesión para analizar la propuesta irlandesa y preparar las negociaciones. Los representantes lamentaron las reducciones adicionales planteadas y defendieron un presupuesto suficientemente ambicioso para mantener las políticas tradicionales y afrontar las nuevas prioridades comunitarias.

Para España, el debate tiene consecuencias que van mucho más allá de los despachos de Bruselas. La Política Agrícola Común (PAC) constituye una fuente fundamental de financiación para agricultores y ganaderos, mientras que los fondos de cohesión permiten desarrollar infraestructuras, impulsar proyectos empresariales, favorecer la formación y financiar actuaciones destinadas a reducir las desigualdades territoriales. Un cambio en las asignaciones o en las condiciones de acceso a estos recursos podría modificar la financiación disponible para numerosas actividades durante los próximos siete años.

Sin embargo, todavía no existe una cifra definitiva sobre cuánto dinero podría perder España. El resultado dependerá tanto del volumen final del presupuesto como de los criterios de reparto y de la estructura de los distintos fondos. Por ello, las reducciones planteadas en Bruselas no pueden trasladarse automáticamente a una cantidad concreta de ayudas perdidas por agricultores, comunidades autónomas o administraciones locales españolas.

Más dinero para defensa y tecnología, pero ¿de dónde saldrá?

La disputa también pone sobre la mesa una contradicción que acompaña a la política europea desde hace años. Los gobiernos reclaman una Unión más fuerte en defensa, tecnología, energía e industria, pero mantienen diferencias sobre cómo financiar esas ambiciones. La Comisión Europea sostiene que el nuevo presupuesto debe responder a un escenario internacional más complejo sin abandonar las políticas que han contribuido a la integración económica y social del continente.

La propuesta comunitaria contempla una transformación importante de la estructura presupuestaria. Por primera vez, las políticas de cohesión, agricultura, pesca, migración y seguridad interior se integrarían en planes nacionales y regionales de colaboración. Bruselas defiende que este modelo simplificaría los procedimientos, permitiría adaptar las inversiones a las necesidades de cada territorio y facilitaría una gestión más flexible del dinero europeo. Sin embargo, su funcionamiento definitivo todavía está sujeto a negociación.

El cambio despierta interrogantes sobre el papel que tendrán las comunidades autónomas y otras administraciones territoriales en la gestión de los recursos. Para España, la capacidad de las regiones para participar en la planificación y ejecución de los fondos europeos constituye una cuestión especialmente relevante, debido a las competencias que ejercen en materias vinculadas al desarrollo económico, la agricultura y determinados servicios públicos.

El reparto tampoco es la única cuestión pendiente. La Unión Europea debe afrontar durante el próximo marco financiero la devolución de parte de la deuda emitida para financiar el programa de recuperación posterior a la pandemia. Este compromiso añade presión sobre unas cuentas que también tendrán que atender nuevas prioridades de gasto.

España ha planteado alternativas para aliviar esa carga. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, propuso modificar el calendario de devolución de parte de los préstamos europeos, vinculando los pagos a la evolución económica y ampliando los plazos. Según los cálculos presentados por el Gobierno español, esta fórmula permitiría liberar aproximadamente 70.000 millones de euros de margen presupuestario sin renunciar al compromiso de devolución de la deuda en 2058. Se trata, por el momento, de una propuesta española que necesitaría el respaldo de sus socios.

Las negociaciones se encuentran ahora ante un obstáculo político considerable. El presupuesto plurianual necesita el acuerdo unánime de los 27 Estados miembros y la aprobación del Parlamento Europeo. La Eurocámara ya ha defendido un marco financiero más ambicioso, con mayores recursos para la agricultura, la cohesión y las políticas sociales. Las posiciones enfrentadas obligarán a buscar compromisos que permitan equilibrar las aportaciones nacionales, las necesidades económicas y las prioridades estratégicas.

El calendario añade presión. Los dirigentes europeos pretenden alcanzar un acuerdo político antes de que termine 2026 para disponer de tiempo suficiente para aprobar las normas que regularán los programas a partir de enero de 2028. Las próximas negociaciones deberán concretar qué partidas soportarán los ajustes, cuánto dinero se reservará para las nuevas prioridades y qué garantías conservarán las políticas agrícolas y territoriales.

Para España, el resultado determinará buena parte del margen financiero disponible para desarrollar proyectos vinculados al campo, las infraestructuras y la cohesión territorial durante el siguiente periodo presupuestario. Mientras Alemania y sus aliados insisten en reducir las cuentas, Madrid mantiene su apuesta por preservar estos instrumentos. La negociación decidirá no solo cuánto dinero gastará Europa, sino también qué políticas recibirán prioridad durante los próximos siete años.

Etiquetas España Europa Alemania

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