En el marco de los avances en las negociaciones sobre la guerra en Irán, así como el estado del escenario geopolítico tan convulso de estos tiempos, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha adelantado que el presidente Donald Trump hablará con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sobre la posible salida de Estados Unidos de la Alianza Atlántica durante su reunión en Washington a lo largo de la jornada.
"Es algo que el presidente ha comentado y creo que lo tratará en un par de horas con el secretario general Rutte", ha explicado en declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca, agregando que esperan que la conversación entre ambos en Washington sea "franca y sincera".
Leavitt ha reiterado que la Alianza "ha dado la espalda al pueblo estadounidense durante las últimas seis semanas", en alusión a la negativa de numerosos países a respaldar a Washington en la guerra desatada el pasado 28 de febrero contra Teherán.
Desde el inicio de la guerra, las principales potencias europeas han rechazado participar en la guerra en Irán, una tensión que escaló a su punto álgido después que Trump pidiera su colaboración en una futura misión naval para controlar el estrecho de Ormuz.
El enfado de Trump con la OTAN
Cabe recordar que Trump llegó a declarar que siempre consideró a la OTAN "como un tigre de papel", aseguró en declaraciones al diario británico 'The Telegraph'. Tanto España como Italia han vetado el uso de las bases norteamericanas en su territorio para actividades relacionadas con el conflicto, alegando que exceden los términos de los tratados internacionales.
El jefe de la Casa Blanca incidió en estas semanas de atrás en la debilidad de los aliados por no implicarse y subrayó que la Alianza Atlántica "es un tigre de papel" sin los estadounidenses. Eso sí, yendo un paso más en su enfado, les pidió a los países pertenecientes a la OTAN que "aprendan a defenderse por sí mismos": "Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarles", avisó en un mensaje a través de sus redes sociales con consecuencias mucho más profundas para la organización, que basa su fortaleza en la capacidad de disuasión y en la cláusula de defensa mutua que consagra el artículo 5.
Aunque Trump haya reiterado que no precisa de la ayuda de la OTAN para la campaña en Irán y el control del estrecho de Ormuz, ha venido considerando que la organización militar debe estar presente en circunstancias como la presente en Oriente Próximo. Todo pese a que la Alianza es, por definición, una alianza defensiva y es poca amiga de las aventuras militares que puedan iniciar sus miembros. El papel de la OTAN fue limitado en las guerras de Irak o Afganistán iniciadas por Estados Unidos durante el mandato de George Bush, países en los que sí se desplegó posteriormente en misiones para brindar seguridad y asistir a las autoridades locales para controlar el territorio y facilitar la reconstrucción del país.
EEUU condiciona el alto el fuego de Irán a la repaertura del estrecho de Ormuz
Volviendo a las declaraciones que se han vertido este miércoles desde la Casa Blanca, las palabras que más han trascendido de Leavitt se han referido a la principal condición que sostiene el alto el fuego pactado con Teherán: la reapertura del estrecho de Ormuz, la cuál urgen desde Washington a que sea "inminente".
"Irán ha aceptado abrir el estrecho de Ormuz y hemos recibido su propuesta que puede servir de base para negociar. (...) Siempre y cuando el estrecho de Ormuz se mantenga abierto sin demora, será una negociación compleja, a puerta cerrada y en las próximas dos semanas. Nunca hay que subestimar la capacidad del presidente Trump para defender los intereses de EEUU y la paz", ha señalado, insistiendo en que este acuerdo temporal está "supeditado" a las decisiones que se tomen en torno a este enclave geográfico situado en el Golfo Pérsico, por el que transcurre en torno al 20% del tráfico de petróleo y gas natural licuado mundial.
Entre otras puntualizaciones de calado, la Casa Blanca ha secundado la postura de Israel en torno a que Líbano no forma parte de este alto el fuego, dejando la puerta abierta a que el Ejército de Benjamín Netanyahu intensifique sus ataques sobre Beirut justificándolos en su cruzada contra Hezbolá: "Líbano no es parte del acuerdo del alto el fuego, Netanyahu hizo una declaración anoche respaldando el acuerdo pero Líbano no formaba parte", ha precisado Leavitt en contestación a la prensa.