Tras conocerse, en una noche de tensión la de este martes por cuál sería el siguiente paso de Donald Trump en la guerra en Oriente Medio, que Estados Unidos e Irán han extendido la tregua gracias a la intermediación de Pakistán, el secretario de Defensa de la Administración Trump, Peter Hegseth, ha esgrimido un discurso de triunfalismo sobre las operaciones del Ejército estadounidense, incluso recordando a la guerra de Irak e insistiendo en el argumentario de las armas nucleares de Teherán.
En su comparecencia de este miércoles, ha celebrado que Estados Unidos destruyó la noche del martes “la infraestructura defensiva iraní, sus fábricas han sido destrozadas”: “Si Irán rechazaba nuestras condiciones, los siguientes objetivos serían las plantas de energía, las cuáles no podían defender”, ha asegurado.
En estos términos, ha advertido que Irán “nunca tendrá una bomba nuclear, todo material nuclear que no deberían tener será removido”, reiterando que el presidente Trump lo ha hecho posible. “Por décadas, Irán mató americanos en Irak con bombas en carreteras. Creían que podían atacar EE.UU. con impunidad. La derrota de Irán es la venganza por todos los estadounidenses muertos en Irak”, ha agregado, retrotrayendo así al conflicto de 2003 que se tradujo en miles de muertos y un conflicto que dejó profundas secuelas para Oriente Próximo.
Hegseth se ha congratulado de que, en este punto del conflicto, ya hay “oportunidad de tener una paz real y duradera” gracias a la intermediación de Trump. "Irán ha sido una amenaza para Estados Unidos y el mundo libre durante 47 años de cánticos de 'Muerte a América', atacando a nuestra gente, matando a estadounidenses, mintiendo y chantajeando en su camino hacia un arma nuclear, o eso creían", ha insistido.
Siguientes pasos, según la Casa Blanca
Con este escenario presente de por medio, Hegseth ha ahondado en que esperarán a ver si Irán “cumple el alto el fuego”, congratulándose a su vez de haber realizado “un gran trabajo en el estrecho de Ormuz, militarmente hablando”, reiterando que Teherán ya no puede defenderse como sí podría haberlo hecho al principio del conflicto, que ya cumple algo más de un mes, desde el pasado 28 de febrero.
Debido a la tregua que continuará al menos dos semanas más, el titular de Defensa de la Administración Trump ha añadido que Irán, al respecto, “entendió que su capacidad para producir energía estaba en manos” del inquilino de la Casa Blanca y que las fuerzas estadounidenses tienen la “capacidad de acabar con todo eso con total impunidad”: “Teníamos preparado un plan para atacar muchos objetivos”, ha advertido.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor, Dan Caine, ha insistido en la misma comparecencia en que el Ejército estadounidense "devastó la capacidad del régimen para dañar a los estadounidenses y sus intereses durante los próximos años", tras golpear más de 13.000 objetivos, incluyendo, 4.000 de ellos "dinámicos" que surgieron en el campo de batalla. Caine ha explicado que de las 10.000 misiones de combate en Irán, 62 misiones implicaron a bombarderos de los cuales 18 de estas misiones se hicieron en vielos de ida y vuelta desde Estados Unidos.
En términos similares, el vicepresidente, JD Vance, ha tildado el alto el fuego como una “tregua fácil”, instando a las autoridades iraníes a negociar a partir de ahora “de buena fe” para lograr un horizonte de acuerdo sólido y duradero, según ha deslizado en declaraciones a los medios desde Budapest, en su visita al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien este domingo se enfrenta al designio de las urnas en las elecciones presidenciales.