La aprobación de los presupuestos municipales de 2026 en el Ayuntamiento de Albacete ha desatado una nueva crisis política entre Vox y el Partido Popular, evidenciando la fragilidad del Gobierno del 'popular' Manuel Serrano. La portavoz de Vox, Lorena González, ha acusado directamente al alcalde de sostener su Ejecutivo gracias a los votos de dos concejales no adscritos, José Bernabé Cotillas y José Ramón Conesa, a los que ha vinculado con un supuesto “pago de favores” para garantizar la aprobación de las cuentas.
La clave del conflicto está en la aritmética del pleno. El PP cuenta con 12 concejales y necesita alcanzar la mayoría absoluta, fijada en 14 ediles, o al menos asegurarse más votos a favor que en contra para sacar adelante los presupuestos. En este escenario, los dos concejales no adscritos resultan determinantes. Ambos abandonaron el Grupo Vox hace aproximadamente año y medio, cuando esta formación sostenía al Gobierno municipal, y pasaron a la condición de no adscritos, alterando el equilibrio político del Ayuntamiento.
Desde entonces, su posición se ha convertido en un elemento central para la gobernabilidad. Vox ha denunciado que el alcalde ha optado por apoyarse en estos dos votos en lugar de abrir una negociación con el resto de grupos, lo que, a juicio de la formación, supone una “estrategia de supervivencia política” basada en acuerdos alejados del debate público.
La portavoz de Vox ha elevado el tono al asegurar que el Ejecutivo local funciona como un “gobierno dopado”, en referencia a su dependencia de estos apoyos externos. González ha insistido en que el mantenimiento de los sueldos y recursos de los concejales no adscritos responde, según su versión, a un intercambio de favores que permite al PP garantizarse una mayoría suficiente sin necesidad de negociar enmiendas.
Un equilibrio inestable en el pleno
La situación refleja un escenario de minoría en el que el Partido Popular necesita apoyos constantes para sacar adelante sus principales iniciativas. La salida de Cotillas y Conesa de Vox alteró el tablero político y dejó al PP en una posición en la que cualquier votación relevante depende de acuerdos puntuales.
Desde Vox se sostiene que esta dependencia está siendo utilizada por el alcalde para evitar concesiones políticas a la oposición. González ha denunciado que el proyecto presupuestario “ya viene cerrado” y que no existe voluntad real de introducir cambios, al contar previamente con los votos necesarios.
El enfrentamiento también pone de manifiesto las tensiones internas derivadas de la ruptura entre Vox y los dos concejales ahora no adscritos. La formación de Abascal considera que su salida supuso una traición a las siglas y ha criticado que ahora sean decisivos para sostener al Gobierno del PP.
Críticas al modelo del Partido Popular
Más allá de la aritmética, Vox ha cuestionado el modelo de gestión del Partido Popular en el Ayuntamiento de Albacete. La portavoz ha acusado al alcalde de renunciar a aplicar políticas de reducción del gasto y bajadas de impuestos, en favor de mantener una estructura que garantice su estabilidad política.
En este sentido, ha denunciado que el presupuesto de 2026, el más alto de la historia de la ciudad, nace condicionado por acuerdos que no han sido negociados con transparencia. Para Vox, el PP ha optado por una vía que le permite gobernar sin asumir el coste de pactar con otras fuerzas, apoyándose en concejales que no forman parte de ningún grupo político.
El choque entre ambas formaciones evidencia la creciente distancia entre PP y Vox en el ámbito municipal, donde las alianzas que en otros territorios han permitido gobernar de forma conjunta se resquebrajan en función de los equilibrios locales. En Albacete, esa ruptura se traduce ahora en una batalla política abierta en torno a unos presupuestos clave para el próximo ejercicio.