Falta poco, aparentemente, para que Irán y Estados Unidos rubriquen la paz. Los términos clave para alcanzar el armisticio están más cerca que nunca pese a las diferencias, matizaciones y presiones mutuas que han escenificado ambas partes. La agencia semiestatal Mehr ha distribuido los puntos clave del acuerdo: un memorando de 14 puntos (algunos de ellos de aplicación inmediata) y un plazo de sesenta días para alcanzar un acuerdo definitivo que incluya aquellos asuntos espinosos que no se han podido cerrar todavía, como el futuro del programa nuclear de Irán.

Los catorce puntos del acuerdo ya se han filtrado, y se pueden estudiar y dividir en tres bloques principales: aquellos basados en la seguridad y la soberanía, otros centrados en el alivio económico y la reconstrucción, y un tercer bloque que abarca el futuro nuclear y las garantías de negociación. Muchos de los puntos son favorables a Teherán y sus intereses, aunque Estados Unidos se había empeñado, inicialmente, en negar tal cosa.

Los 14 puntos clave del acuerdo

Bloque 1: Seguridad y Soberanía

  • Fin de las hostilidades: Se aboga por el cese permanente e inmediato de los combates en todos los frentes, incluido el Líbano.
  • Compromiso de no injerencia: Washington se compromete a respetar la soberanía iraní y no interferir en sus asuntos internos.
  • Retirada militar: Estados Unidos acepta retirar sus tropas de las zonas aledañas a Irán.
  • Estrecho de Ormuz: Se deberá proceder a la reapertura de esta vía marítima clave en un plazo de 30 días, bajo participación iraní.

Bloque 2: Alivio Económico y Reconstrucción

  • Desbloqueo naval: Se deberá proceder al levantamiento total del bloqueo en un plazo máximo de 30 días.
  • Petróleo y finanzas: Se suspenderán las sanciones a la venta de crudo y derivados, garantizando el pleno acceso de Irán a sus recursos.
  • Fondos congelados: La ruptura entre Teherán y Washington (y paralelamente, Tel Aviv) se remonta al éxito de la Revolución Islámica en 1979. Ni mucho menos el conflicto se ha fraguado en el presente, sino que acumula décadas de historia durante las cuales Estados Unidos ha utilizado su poder en el resto del globo para coaccionar a otros países mediante sanciones secundarias. En total, se procederá a la liberación de 24.000 millones de dólares retenidos, de los cuales la mitad deberá entregarse antes de iniciar las negociaciones finales. 
  • Fondo de reconstrucción: Estados Unidos y sus aliados deberán presentar planes de inversión y reconstrucción para Irán por un valor mínimo de 300.000 millones de dólares.

Bloque 3: Futuro Nuclear y Garantías de Negociación

  • Compromiso de paz: Irán reitera, bajo el Tratado de No Proliferación, que no producirá armas nucleares.
  • Plazo de negociación: El acuerdo definitivo se deberá redactar en los próximos sesenta días, contemplando el programa nuclear y el levantamiento de sanciones (primarias, secundarias y de la ONU).
  • Garantías temporales: Durante el diálogo, Washington no podrá aumentar su presencia militar en la región ni imponer nuevas sanciones.
  • Mecanismo de control: Se creará un comité de seguimiento para vigilar el cumplimiento de lo pactado.
  • Líneas rojas y aval internacional: La neutralidad internacional jugará un papel importante, en tanto que el pacto definitivo será ratificado mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
  • Condición de inicio: Todos los puntos anteriores no comenzarán a deliberarse hasta que los puntos económicos entren en una fase avanzada y se liberen el 50% de los fondos bloqueados, cesen las sanciones petroleras y se levante el bloqueo naval. El debate se centrará únicamente en el uranio y la reconstrucción económica; los programas de misiles iraníes y su apoyo a milicias regionales quedarán fuera de la agenda.

100.000 millones de dólares retenidos

Es difícil concretar la suma exacta de dinero que se encuentra retenido. Las estimaciones hablan de en torno a 100.000 millones de dólares, de los cuales el acuerdo contempla la liberación de un 25%. En su mayoría, este dinero procede de la compraventa de combustibles fósiles como el petróleo y el gas natural iraníes. No obstante, la cantidad y localización no está completamente clara, dada la movilidad de los activos y los intereses que han podido generar a lo largo de los años: Qatar, por ejemplo, es el principal tenedor de activos iraníes, y existen activos congelados en Corea del Sur que podrían haberse trasladado monarquía del Golfo.

Tras producirse varios encuentros en Doha, Teherán ha seguido presionando para que el acuerdo al que se pudiera llegar, incluso si este era de mínimos, incluyese la liberación de una parte de sus activos en el extranjero. El estrecho de Ormuz también ha jugado un rol clave. Le conviene a todos que el tránsito marítimo se restablezca, pero Teherán no acepta que sea gratis y quiere tener en cuenta el peso del conflicto actual. Por ello, sin compensaciones de guerra, no hay acuerdo.

Las negociaciones se abordan desde un prisma cuádruple. Por un lado, se habla de un fondo destinado a la reconstrucción o a la compensación de guerra, con el correspondiente coste político para Trump y Netanyahu, por lo que las vías indirectas, que pasan en todo caso por el levantamiento de sanciones o el cobro de peajes en Ormuz, se enfrentan a restricciones legales internacionales y de EEUU. Por ende, la opción más viable y factible es, precisamente, la de los activos congelados.

Posibles problemas y letra pequeña

La devolución de los activos es una línea roja de Teherán antes de realizar cualquier concesión en el ámbito nuclear bajo los términos estadounidenses. La desconfianza también es un factor a sopesar, máxime teniendo en cuenta el historial de Israel con Palestina y Líbano y cómo el ente sionista ha vulnerado los acuerdos que ha firmado anteriormente, especialmente en aquellos relacionados con la retirada de los territorios ocupados y el cese de las hostilidades.

Es por ello que Teherán insiste con firmeza en sus exigencias al respecto: una cuarta parte del total de los activos congelados, los citados 25.000 millones. El montante estimado total congelado supondría en torno a un tercio del PIB de la República Islámica, y la cantidad que se podría entregar si este extremo acaba formando parte del acuerdo sería en torno a un doceavo del PIB anual del país.

Uno de los mayores problemas, no obstante, es que se desconoce quién desembolsaría ese dinero, que se encuentra distribuido entre países occidentales y orientales como Japón, Irak, India o Qatar. En todo caso, eso sí, la autorización debe salir de Washington, bajo cuyo control está la arquitectura internacional que maneja las sanciones secundarias. Una descongelación beneficiosa para ambos bandos sería una solución sin precedentes, y que supondría un balón de oxígeno para la economía iraní.

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