El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha dejado claro que su formación no contempla un anuncio conjunto de los pactos autonómicos que negocia con el Partido Popular. “No se va a producir”, ha sentenciado en una entrevista en RNE, en la que ha avanzado, no obstante, que los acuerdos podrían cerrarse “muy pronto”, aunque a ritmos distintos.

El dirigente de Vox ha explicado que las negociaciones avanzan “a mayor velocidad” en los últimos días, pero ha subrayado que existen diferencias en el grado de madurez de cada territorio. En este sentido, ha señalado a Extremadura como el caso más avanzado, al tratarse del primer proceso electoral que se celebró en este ciclo, lo que ha permitido un desarrollo más prolongado de las conversaciones. La hoja de ruta de Vox pasa por cerrar acuerdos en varias comunidades clave, entre ellas Aragón y Castilla y León, donde el PP necesita su apoyo para garantizar la estabilidad institucional.

En el caso extremeño, las negociaciones llevan semanas sobre la mesa y se encuentran en una fase más avanzada, mientras que en Aragón los contactos se han intensificado recientemente tras semanas de bloqueo. Por su parte, Castilla y León se mantiene como uno de los escenarios más sensibles, dada la experiencia previa de gobierno compartido entre ambas formaciones. Garriga ha defendido que estos acuerdos demostrarán que “sí se pueden cambiar cosas” que, a su juicio, tanto PP como PSOE habían presentado como inamovibles, y ha negado que exista el bloqueo que denunciaban los populares.

Presión al PP y "palanca" nacional para Abascal

El dirigente de Vox ha marcado distancias entre la dirección nacional del PP y sus líderes territoriales. Mientras ha elogiado la “buena interlocución” con los barones autonómicos, ha acusado a la cúpula de Génova de haber “torpedeado” las negociaciones en algunos momentos mediante filtraciones. A pesar de ello, ha rebajado el tono al asegurar que “no es momento de reproches”, sino de cerrar acuerdos que permitan a ambas formaciones gobernar.                                                 

Más allá del ámbito autonómico, Garriga ha enmarcado estos pactos en una estrategia de mayor alcance. A su juicio, la entrada de Vox en gobiernos regionales será una “gran palanca” para reforzar el liderazgo de Santiago Abascal y acercarle a la posibilidad de protagonizar un “cambio total” en España. No obstante, ha reconocido que los acuerdos estarán “lejos” del programa ideal de Vox, al no contar con mayoría absoluta, aunque los ha defendido como un paso necesario para revertir políticas que consideran “nefastas”.

Entre las líneas rojas que Vox está poniendo sobre la mesa en estas negociaciones, Garriga ha destacado la necesidad de “blindar” el sector primario, hacer frente al “colapso” sanitario, abordar la crisis de vivienda y reducir la presión fiscal. En paralelo, el dirigente ha querido subrayar la ofensiva judicial de su partido, que ha presentado 36 querellas contra quienes, según denuncia, han acusado a Vox de corrupción.

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