La ultraderecha europea sigue tejiendo redes también en el ámbito educativo. El ISSEP, la universidad creada por Marion Maréchal, sobrina de Marine Le Pen, ha lanzado una campaña de promoción en Madrid utilizando como reclamo al nuevo rostro en alza de Vox, Carlos Hernández Quero, presentado como antiguo alumno del centro en un tuit que invita abiertamente a matricularse en sus cursos.
El mensaje, difundido por la cuenta oficial del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP), no es anecdótico ni aislado. En él, el centro presume de que Carlos Hernández Quero fue “uno de nuestros primeros alumnos” y anima a quienes aspiran a formarse en “liderazgo político” a seguir sus pasos e inscribirse en los programas que imparte la institución en su sede madrileña. Una estrategia de marketing que refuerza los vínculos entre la ultraderecha europea y el partido Vox, y que vuelve a poner en cuestión el papel de determinadas entidades privadas en la formación ideológica de futuros cuadros políticos.
ISSEP Madrid es la filial española del proyecto impulsado por Marion Maréchal, nieta de Jean-Marie Le Pen y sobrina de Marine Le Pen. La institución nació en Francia con el objetivo explícito de formar a una nueva élite conservadora y nacionalista, y su expansión internacional ha sido interpretada por numerosos analistas como un intento de exportar el modelo ideológico de la extrema derecha francesa al resto de Europa, con España como uno de sus enclaves prioritarios.
ISSEP y Vox: formación ideológica y cantera política
La relación entre el ISSEP y Vox no es nueva. Desde su desembarco en Madrid, el centro ha contado con docentes, ponentes y colaboradores vinculados directa o indirectamente al partido de Santiago Abascal, así como a otros espacios del ecosistema ultraconservador español. Sus programas, que se presentan como cursos de liderazgo, análisis político o formación en valores occidentales, han sido señalados por expertos en educación como un ejemplo de cómo determinadas corrientes ideológicas utilizan el formato académico para legitimarse socialmente.
La figura de Hernández Quero encaja perfectamente en esa estrategia. Diputado nacional, sustituto de Ortega Smith y cada vez más presente en actos públicos y debates internos del partido, el dirigente se ha convertido en uno de los nombres que Vox proyecta como relevo generacional. Que el ISSEP lo exhiba ahora como caso de éxito no es casual: se trata de ofrecer un relato de ascenso político ligado a la formación ideológica que imparte el centro.
El tuit difundido por la institución no se limita a mencionar su paso por las aulas, sino que lo utiliza como argumento persuasivo para captar nuevos alumnos. Si quieres formarte como líder político, este es tu sitio, viene a sugerir el mensaje, reforzando la idea de que el ISSEP funciona como una suerte de cantera ideológica para la ultraderecha.
Sin embargo, el carácter académico del centro ha sido cuestionado en numerosas ocasiones. Los títulos que ofrece el ISSEP no cuentan con reconocimiento oficial dentro del sistema universitario español ni del Espacio Europeo de Educación Superior, algo que la propia institución suele relegar a un segundo plano en su comunicación pública. Para sus críticos, esta falta de acreditación evidencia que el objetivo no es tanto la formación académica rigurosa como la construcción de redes políticas y culturales afines.
La expansión de la ultraderecha en el terreno educativo
La utilización de Madrid como escaparate no es casual. España se ha convertido en uno de los principales laboratorios políticos de la ultraderecha europea, y Vox mantiene una estrecha relación con formaciones y dirigentes afines en otros países. En ese contexto, el ISSEP actúa como una herramienta complementaria: un espacio donde se elaboran discursos, se refuerzan marcos ideológicos comunes y se forman perfiles destinados a ocupar puestos de influencia.
La campaña promocional ha generado inquietud en sectores educativos y progresistas, que advierten del riesgo de normalizar la presencia de proyectos abiertamente ideológicos bajo el paraguas de la formación superior. Y es que, no estamos hablando de una universidad neutral, sino de un centro con una agenda política muy clara.
Desde el entorno del ISSEP, en cambio, defienden su labor como una alternativa a lo que consideran un “pensamiento único” dominante en las universidades públicas. El centro se presenta como un espacio para el debate, la excelencia y la defensa de determinados valores culturales, aunque su cercanía con partidos y dirigentes de extrema derecha es evidente.
La figura de Marion Maréchal sigue siendo clave en este entramado. La política francesa ha defendido abiertamente la necesidad de crear instituciones propias que formen a la derecha radical en todos los ámbitos, desde la política hasta la cultura. Su proyecto educativo encaja en esa visión estratégica, y la promoción de antiguos alumnos convertidos en dirigentes políticos refuerza su narrativa de éxito.