Alcanza uno de sus momentos de mayor relevancia el juicio al 'caso Kitchen'. Tras haberse ido sucediendo en estos últimos días las declaraciones de Mariajo Rajoy, María Dolores de Cospedal, Luis Bárcenas, Soraya Saenz de Santamaría o Javier Arenas es turno ahora de comparecer ante el juez para el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que investigó la ‘Caja B’ del Partido Popular y la operación para espiar al extesorero y robarle documentos sensibles para la formación política.
Morocho fue uno de los agentes más participativos y que mayor protagonismo obtuvo en las investigaciones relacionadas con los casos de corrupción que han afectado al Partido Popular. El inspector jefe de la UDEF redactó informes que sirvieron como base en las condenas de la 'Gürtel', así como han sido decisivos a la hora de abordar distintas tramas de esta índole relacionadas con la formación política.
En los últimos años, Morocho ha denunciado en repetidas ocasiones que, supuestamente, ha sido presa de maniobras con las que se le ha apartado del 'caso Kitchen', aludiendo a órdenes de superiores que le llamaban a eliminar de sus informes sobre la contabilidad en B referencias a Cospedal, algo que ocurrió cuando todavía era secretaria general del partido; así como al marido de ésta, el empresario Ignacio López del Hierro, y a altos cargos de la formación.
Morocho ya declaró en la fase de Instrucción y denunció allí, precisamente, que se le reclamara llevar a cabo este tipo de acciones. Así, en 2021 recordó en los tribunales una indicación que habría recibido de sus superiores en 2013 cuando aparecieron los llamados papeles del extesorero del PP, Luis Bárcenas. En este punto, en el momento de hacer sus primeros informes, le habrían pedido quitar, según trasladaba, las menciones a López del Hierro alegando que era amigo de Villarejo. Con todo, se refirió a otros mandos policiales y enmarcaba las primeras tramas en 2008, es decir, antes incluso de que se produjeran las detenciones del caso.
Negaciones en bloque y falta de conocimiento: la línea común de los dirigentes del PP
En las últimas dos semanas de juicio por el caso Kitchen, las principales figuras políticas que han comparecido como testigos han mantenido un relato coincidente basado en el desconocimiento de la supuesta operación parapolicial y en la negación de cualquier implicación directa o indirecta.
El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostuvo una declaración marcada por respuestas medidas, en la que defendió que la actuación policial fue “legal” y negó tajantemente haber ordenado destruir pruebas relacionadas con la presunta contabilidad B del Partido Popular. Además, rechazó las afirmaciones del extesorero Luis Bárcenas sobre la existencia de documentación comprometedora o actuaciones irregulares desde el Ejecutivo. No solo eso, sino que, a pesar de evidencias como el famoso mensaje de "Luis, sé fuerte", aseguró que la relación que mantenía con el extesorero fue solo profesional y que no había ninguna cercanía o amistad entre ellos.
Por su parte, María Dolores de Cospedal admitió haber tenido contactos con el comisario Villarejo, pero los enmarcó en conversaciones informales, negando que le encargara actuación alguna vinculada a la operación Kitchen. También evitó reconocer conversaciones comprometedoras previamente conocidas, alegando falta de recuerdo sobre episodios clave .
En la misma línea, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría aseguró no haber tenido conocimiento de la operación ni de investigaciones internas relacionadas con Bárcenas, subrayando que esas cuestiones no estaban dentro de sus competencias. Su comparecencia fue breve y basada en reiteradas respuestas de desconocimiento o falta de memoria .
El exdirigente popular Javier Arenas reforzó este patrón al afirmar que nunca tuvo constancia de la existencia de la operación Kitchen ni de una supuesta contabilidad paralela del partido hasta su publicación en prensa. Aunque reconoció reuniones con Bárcenas, restó relevancia a posibles grabaciones y aseguró que, de existir, se realizaron sin su consentimiento.