La tragedia de Adamuz ha reabierto una de las batallas más largas en el seno interno del Partido Popular: la lucha dialéctica entre Isabel Díaz Ayuso (Madrid) y Juan Manuel Moreno Bonilla (Andalucía). La postura del dirigente andaluz, responsable del territorio en el que ocurrió el accidente ferroviario, ha sido más cercana al tono institucional y a la moderación, mientras que Ayuso, fiel a su línea habitual, optó por endurecer las críticas y los agravios hacia el Ministerio de Transportes, hacia Óscar Puente y hacia el Gobierno de España. Desde el PP parecen haber elegido 'bando': las fuentes de Génova han desacreditado a los 'duros' y han querido moderar su discurso oficial.

Ni siquiera un contexto marcado por la tragedia ha podido frenar a la presidenta de la Comunidad de Madrid en su contraprogramación al Ejecutivo y al propio dirigente andaluz. Lo primero no es noticia, pero lo segundo sí llama la atención al tener en cuenta que el accidente se ha producido en la comunidad andaluza y que las instituciones han tratado de mantener un tono de cooperación y cordialidad. Desde que el pasado domingo 19 de enero dos trenes produjeran el accidente más grave de la alta velocidad española, tanto Junta de Andalucía como Gobierno de España, administraciones e instituciones gobernadas por signos políticos distintos han ofrecido muestras de buena voluntad, lealtad y compromiso con lo ocurrido, pero desde el primer momento, las centrifugadoras políticas de Madrid, escenificadas especialmente en Díaz Ayuso, rompieron radicalmente con el perfil que su compañero de filas, Moreno Bonilla, quería transmitir.

"Nos encanta ser lo que está entre las barbaridades de unos y las negligencias de otros. Para ser mejores que ellos desde el Gobierno tenemos que ser mejores que ellos desde la oposición. El Gobierno hay que merecerlo. Y en eso estamos: estamos siendo la mejor oposición posible, pese a que haya quien quiera que intensifiquemos la crítica", exponían las fuentes de Génova a El Mundo, remando hacia una dirección clara: el cierre de filas en torno a la postura de Moreno Bonilla y la desautorización sobre discursos más agresivos. Así, Génova ha trazado su plan en cuatro fases:  duelo; reclamación de información; llegar a conclusiones y reclamar responsabilidades políticas. A juicio de los 'populares', sea cual sea la causa del accidente y de otros sucesos ferroviarios de estos últimos días, "hay caos" en el mapa ferroviario español y "puede mejorarse manifiestamente la inversión en mantenimiento". Dardos directos hacia una persona: el ministro de Transportes, Óscar Puente.

El cuento del nunca acabar

Este caso escenifica, una vez más, las diferentes posturas entre Isabel Díaz Ayuso y Juan Manuel Moreno Bonilla, que no tienen otro telón de fondo que la búsqueda de la ganancia de peso en la dirección 'popular'. Ambos dirigentes intentan barrer para casa y lograr que el partido adopte postulados cercanos a sus respectivas posturas y, por ende, puedan posicionarse ventajosamente de cara al futuro ante la eventual sucesión de Alberto Núñez Feijóo. Por el momento, el PP parece haber elegido y en Génova gusta más la "moderación" de Bonilla, al menos para tratar el asunto de la tragedia de Adamuz. 

De fondo, lo que se percibe en esta escenificada diferencia de posturas una lucha de espadas por suceder al líder gallego. Moreno parece ser el perfil que más gusta a compañeros y compañeras populares e incluso se baraja su nombre como posible ministro en caso de que Feijóo acceda a la presidencia del Gobierno. El único barón popular que le acompañaría sería López Miras, presidente de la Región de Murcia. Ayuso, pese a su constante protagonismo televisivo y la dureza de sus discursos contra el Ejecutivo, parece no convencer de todo a sus propios compañeros, que ven con ojeriza su perfil protagonista y personalista, muchas veces incluso por encima de las propias siglas del PP y más cercana a Vox que del propio Partido Popular.

En su última ocurrencia, la baronesa madrileña ha confirmado que se celebrará un funeral alternativo al que tanto presidente de España como de la Junta de Andalucía pactaron y anunciaron. El oficial, de Estado, será el 31 de enero, en Huelva, mientras que el oficioso que ha anunciado la Comunidad de Madrid en la Catedral de la Almudena tendrá lugar el día 29 de enero. Para Ayuso, proponer una alternativa "es el mejor homenaje que se le puede hacer a estas víctimas,  que son de todos". "Había personas de todos los rincones de España, especialmente andaluces, pero ese dolor es compartido por todos los españoles y queremos estar cerca de las familias, de los heridos y de los fallecidos", opinaba este jueves la dirigente madrileña. Una acción con la que se toma la justicia por su mano, rema a la contra de las posturas de Génova y pretende capitalizar políticamente un suceso trágico que ya tenía previsto su funeral oficial antes de que la dirigente madrileña propusiera el alternativo.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio