Una frase, lanzada en una reunión interna, resume el clima que describe María Visitación Yerbes: “Tenemos un Errejón en Vox”. Así lo ha relatado la exconsejera del distrito barcelonés de Horta-Guinardó en una exclusiva publicada por El País, en la que ha sostenido que fue apartada tras advertir de supuestos comportamientos inapropiados de un compañero hacia varias mujeres del partido.

Según su versión, lo que en un primer momento interpretó como comentarios “groseros” terminó adquiriendo otra dimensión cuando -siempre según su testimonio- ese consejero le hizo una insinuación directa sobre sus preferencias por mujeres “maduritas y con los pechos grandes”. Yerbes ha asegurado que le frenó en seco y que, a partir de ahí, contactó con otras afiliadas que le trasladaron situaciones similares, aunque -ha relatado- no se atrevían a denunciar por miedo a represalias.

La exdirigente decidió entonces escalar el asunto dentro de la estructura del partido. Primero lo comunicó a un vocal del Comité Ejecutivo Provincial (CEP) y posteriormente lo expuso en una reunión con el portavoz municipal, Gonzalo de Oro-Pulido, y el concejal Liberto Senderos. Fue en ese contexto donde pronunció la frase que ahora ha trascendido.

Poco después, y tras una baja médica, Yerbes fue despedida. Según su relato, le comunicaron que la decisión “venía de arriba”, una explicación que más tarde se habría vinculado a una supuesta denuncia falsa que una afiliada habría sido presionada a presentar. La dirección provincial, por su parte, le habría trasladado que el cese respondía a una estrategia para “potenciar a rostros jóvenes”.

Un segundo despido tras advertir de los mismos hechos

El caso no se limita, según la información publicada, a un único testimonio. Francisco García, entonces responsable de afiliación de Vox en la provincia de Barcelona, también fue apartado tras recriminar directamente al mismo consejero su comportamiento durante la Feria de Abril de Catalunya.

“Se lo recriminé y se cabreó mucho”, ha contado al diario, explicando que la respuesta que recibió fue desafiante: quién era él para decirle nada. García ha asegurado que trasladó la situación a responsables del partido, pero que incluso llegó a recibir el consejo de “no meterse” en ese asunto. Meses después, fue cesado primero de sus funciones provinciales y más tarde como coordinador en Badalona.

Un clima interno que salta a lo público

El malestar, según recoge El País, habría ido más allá de las conversaciones internas. Una afiliada llegó a irrumpir en un pleno de distrito para repartir octavillas en las que pedía investigar las acusaciones: “La ética política exige investigar cualquier comportamiento inapropiado hacia las mujeres”, se leía en los folletos.

Además, han circulado mensajes y audios en grupos de afiliados cuya autenticidad no ha sido verificada de forma independiente, pero que, según el citado medio, reflejarían un clima de tensión creciente en la organización en Barcelona.

Vox niega denuncias formales

Desde la dirección municipal, Vox rebaja el alcance de las acusaciones. El portavoz en el Ayuntamiento de Barcelona, Gonzalo de Oro-Pulido, ha restado importancia a las informaciones y ha asegurado que, “a día de hoy”, no consta ninguna queja formal.

Según ha explicado, si existiera una denuncia interna por comportamiento inadecuado, el partido activaría sus protocolos. “Si alguien nos dijera que ha habido un comportamiento impropio, se pondrían en marcha inmediatamente”, ha dicho, insistiendo en que eso “no ha sucedido hasta ahora”.

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