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La huelga general convocada en el marco de las protestas por la vivienda en toda España ya tiene fecha: el 11 de noviembre, dos días antes del inicio de la campaña electoral de las elecciones generales que tendrán lugar el próximo 29 de noviembre. Así lo han anunciado los sindicatos que se han sumado a la iniciativa del Sindicato de Inquilinas tras reunirse en la tarde de este miércoles.
Este paro que lleva reclamando el Sindicato de Inquilinas desde el desahucio de Maricarmen Abascal, vecina del madrileño distrito de Retiro que tras salir a la fuerza de su vivienda ingresó en el hospital donde este miércoles ha fallecido, tiene el respaldo de CCOO, UGT, CGT, CO.BAS y Solidaridad Obrera, además de organizaciones relevantes en el ámbito autonómico como la gallega CIG y las vascas ELA y LAB.
“La huelga general del 11N es la respuesta a la insaciable avaricia inmobiliaria que especula con uno de los principales derechos de ciudadanía, haciendo prácticamente imposible el acceso a la mayoría a una vivienda digna”, han señalado por CCOO y UGT en un comunicado conjunto. En el mismo sentido, señalan que también es “la denuncia de la clase trabajadora a una política empresarial que aprovecha el crecimiento económico del país para engordar su patrimonio con grandes beneficios a costa de los salarios de las personas trabajadoras”.
Consideran a su vez que “muestra la indignación de la mayoría del país por un modelo económico que traslada a los precios al consumo de bienes básicos, los márgenes empresariales para sufragar los incrementos de los costes de la crisis energética provocada por la infamia de las guerras” y “la fuerza de una sociedad movilizada liderada por la juventud, mujeres y hombres que demuestran su compromiso con la lucha colectiva y que para nada son la generación de cristal”.
Por ello, insisten en que esta huelga general es “un clamor contra la precariedad laboral y habitacional” y “un llamamiento a vivir dignamente”. Y llaman a la sociedad a apoyar esta huelga para desbloquear la negociación colectiva para subir salarios, reducir la jornada, mejorar la salud de las personas trabajadoras y erradicar la precariedad. Así como para emplazar a todas las administraciones públicas a impulsar políticas que acaben con la especulación de la vivienda y se ponga control a la deriva de los precios que lastran las rentas de la clase trabajadora.
Primera huelga general en 14 años
Con este acuerdo, el próximo 11 de noviembre se llevará a cabo el primer paro general apoyado por los grandes sindicatos de clase en 14 años. También tendrá lugar apenas dos semanas y media antes de las elecciones generales que anunció Pedro Sánchez como respuesta al bloqueo parlamentario que impidió la aprobación de los dos decretos del Gobierno en materia de vivienda para atajar el lado más oscuro del tema y el descontento social generalizado.
Esta cuestión ha sido criticada por varios sindicatos corporativos y también por las patronales CEOE y Cepyme, que consideran que “las reivindicaciones que han motivado este anuncio no son, en esencia, de naturaleza laboral” y critican que “se pretenda trasladar a las empresas, a sus trabajadores y al conjunto de la actividad económica el coste de una medida de presión que señala al Gobierno y a su gestión”.
Una posición a la que se han sumado PP y Vox, que no han dudado en cargar contra los sindicatos y contra el Gobierno. Así, Ester Muñoz, portavoz parlamentaria de los populares, señalaba que el Gobierno buscaba sacar “algún tipo de rédito político” de las manifestaciones y la crispación que impera en la calle; mientras que Pepa Millán, su homóloga en la ultraderecha, decía que esta huelga encaja en la “España distópica” de Sánchez, cargando contra los “sindicatos paniaguados del Gobierno” que dice no representar a “los verdaderos trabajadores de España”.




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