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La convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre no altera los planes del movimiento por la vivienda. El Sindicato de Inquilinas pretende mantener la movilización en las calles y sitúa ya la huelga general como el siguiente gran horizonte de una protesta que durante los últimos días ha recorrido decenas de ciudades españolas. Pedro Sánchez anunció este lunes la disolución de las Cortes después del fracaso parlamentario de los dos decretos sobre vivienda.
“No vamos a parar”, ha advertido Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, después de conocerse el adelanto electoral. Para la organización, el final de la legislatura no supone un punto final a las movilizaciones, sino la apertura de una nueva etapa en la que pretenden colocar el acceso a la vivienda en el centro de la campaña.
“El poder popular ha abierto un nuevo ciclo, un ciclo en el que el derecho a la vivienda sabemos que se va a conquistar desde las calles, desde las organizaciones sindicales, desde el poder popular”, ha defendido Del Río. La portavoz ha acusado al Congreso saliente de haber estado “secuestrado por el rentismo” y ha anticipado que la vivienda será “la cuestión central” durante las próximas semanas.
El movimiento llega a la precampaña después de que el Congreso rechazara el viernes los dos decretos impulsados por el Gobierno en materia de vivienda y de un fin de semana marcado por movilizaciones en distintos puntos de España. La Confederación de Sindicatos de Inquilinas había convocado protestas en más de 50 ciudades y ya entonces advertía de que su siguiente objetivo era avanzar hacia una huelga general.
Nuestras casas no van a esperar
Del Río ha dejado claro, sin embargo, que el sindicato no pretende supeditar sus tiempos al calendario político. “Nuestras casas, nuestros hogares, esta lucha no va a esperar a ningún calendario electoral”, ha afirmado.
La portavoz ha emplazado además a los partidos que concurrirán a las elecciones a definir qué políticas de vivienda pretenden aplicar. Su organización reclama medidas más ambiciosas contra lo que denomina rentismo y considera que la campaña obligará a las distintas formaciones a retratarse ante una crisis que en los últimos días ha protagonizado tanto el debate parlamentario como las movilizaciones en la calle.
“¿Van a introducir las medidas que exige el pueblo o van a seguir siendo esbirros del rentismo?”, ha planteado Del Río, que sostiene que esa discusión será “determinante” durante la campaña.
El Sindicato de Inquilinas reclama, entre otras medidas, contratos de alquiler indefinidos, una bajada de las rentas y la expropiación de viviendas en manos de fondos buitre. Son algunas de las reivindicaciones que han acompañado las protestas convocadas durante el fin de semana y que la organización pretende mantener vivas más allá de la cita con las urnas.
La huelga general como siguiente horizonte
El salto cualitativo que busca ahora el movimiento pasa por trasladar esas movilizaciones a una huelga general por la vivienda. “El horizonte está marcado”, ha asegurado Del Río. “La huelga general es la única manera de garantizar que se va a responder a lo que el pueblo está pidiendo, gobierne quien gobierne”.
La posibilidad ha dejado de estar únicamente sobre la mesa de los colectivos de vivienda. CGT decidió este fin de semana impulsar una huelga general de 24 horas y coordinarse con sindicatos de inquilinas y movimientos sociales para tratar de fijar una fecha. CCOO y UGT, por su parte, estudian cómo responder a la movilización, aunque han planteado dudas sobre el encaje de una huelga general centrada específicamente en la vivienda.
El debate se desplaza así desde la reivindicación concreta de determinadas medidas legislativas hacia la capacidad de construir una movilización transversal. Del Río ha llamado a participar a los sectores movilizados en defensa de la sanidad, las pensiones, la educación o los salarios, con la intención de ampliar una protesta que hasta ahora ha tenido en la vivienda su principal elemento aglutinador.
“Esta ola de indignación es imparable”, ha asegurado. El objetivo declarado del sindicato es que las próximas elecciones no funcionen como una tregua ni como un sustituto de las movilizaciones. Mientras los partidos comienzan a preparar una campaña que tendrá la vivienda entre sus principales campos de disputa, el movimiento inquilino pretende seguir organizándose desde los barrios.
“No vamos a dar ningún paso atrás”, ha resumido Del Río, antes de insistir en la reivindicación que quiere mantener viva durante las próximas semanas: que la vivienda sea considerada “un derecho y no un medio de lucro para unos pocos”.



