Con el triunfo de Zohran Mamdani en Nueva York como paradigma, el presidente del Gobierno y secretario general de la Internacional Socialista, Pedro Sánchez, ha llamado a las fuerzas de izquierdas del mundo a combatir a una ola reaccionada que vive en un Black Friday constante en el que busca poner “en venta” la democracia y los derechos sociales. Todo ello mientras ofrece “descuentos” en los servicios públicos para llegar al poder. Para frenarlo, está una socialdemocracia que el jefe del Ejecutivo español entiende como más viva que nunca; tal y como logró el demócrata neoyorquino en la Ciudad que nunca duerme. “La historia no está escrita”, espetó el secretario general del PSOE a modo de arenga.
Sin abordar cuestiones de calado nacional, Sánchez ha reivindicado el modelo socialdemócrata al considerarlo una garantía de “resultados” y que tiene futuro como dique de contención del tsunami ultraconservador que amenaza a todo el mundo. Durante su intervención en el consejo de la Internacional Socialista en Malta, el jefe del Ejecutivo ha puesto de relieve el virus que la extrema derecha ha inoculado en los partidos conservadores tradicionales, arrastrándolos hacia las lindes de los consensos históricos.
En este sentido, ha aprovechado para contraponer los dos modelos que imperan en el mundo. Por un lado, el de una socialdemocracia que “aumenta los salarios, los servicios públicos, las libertades, protege a los vulnerables y moderniza la economía”. Una agenda que, en definitiva, imprime sus medidas sin dejar a “nadie atrás”. “Donde gobiernan los progresistas, la gente vive mejor, las sociedades son más estables y las democracias son más fuertes”, percutía. Por otro lado – ha precisado -, las recetas de otro tiempo de una corriente ultraderechista basada en una austeridad que “no crea oportunidades” y que, por tanto, “no construye futuro”.
El paradigma de Mamdani
De ahí, que Sánchez ensalzara la victoria de Zohran Mamdani en Nueva York, resaltando que no tiene por qué considerarse una excepción en tiempos de predominio populista. De hecho – prosigue – entiende su triunfo como una señal de “dónde reside hoy la energía”; esto es, en quienes “ofrecen esperanza y no miedo”. El secretario general del PSOE ha llamado a los suyos a luchar desde el optimismo porque “la historia no está escrita” ni responde a “algoritmos”, sino que pertenece “a la gente”. “Nosotros estamos para servir a esas personas, empoderar voces y cumplir sus sueños y aspiraciones”, remataba.
La alusión a Mamdani no es accesoria, dado que se encuadra en un contexto de debate interno en el Partido Demócrata de Estados Unidos sobre como frenar a Donald Trump. Por ello, para Sánchez, la receta es clara y no es otra que mirar a la izquierda, como hizo el ya alcalde de Nueva York, quien a su vez evoca una revolución izquierdista en el seno de los progresistas estadounidenses frente al ala moderada del partido. Así, el presidente apuesta por la agenda de Mamdani, porque “ha demostrado que no se gana bajando las expectativas, sino subiéndolas”. “Mostrando que las políticas centradas en la gente triunfan”, ha apostillado, antes de subrayar que es imprescindible que la socialdemocracia vire en esa dirección. No obstante, sostiene que la pregunta no es si deberían ir a la izquierda, sino “cómo podemos permitirnos no hacerlo”.
Sobre ello pone el acento Sánchez, destacando que tal “misión” es crucial en el contexto actual; un momento en el que “se renuncia a los principios que vertebran la sociedad” que hasta hace poco compartían también las derechas tradicionales. Una “base común” que ahora repudian en sus intentos por “controlar a la extrema derecha”. Sin embargo, esta estrategia, según el jefe del Ejecutivo, ha conseguido normalizar a esas formaciones hasta el punto de alcanzar ya los gobiernos y absorbiendo a esos conservadores. “Han copiado ideas y tácticas, han abandonado los valores para no perder los votos y ahora van a perder los valores y los votos”, ha rematado.
A su derecha, una ultraderecha que amenaza con todos los consensos construidos y que seduce con mensajes engañosos. “Se llaman a sí mismos patriotas, pero lo venden todo a multinacionales. Se llaman liberales, pero desmantelan las reglas del comercio internacional. Dicen gobernar para la gente, pero legislan para las élites”, ha esgrimido un Sánchez, que estima que la ola reaccionaria vive en un Black Friday permanente en el que “liquidan los principios y ponen en venta a la democracia”. Frente a tal ola, Sánchez urge a reivindicar los valores de la izquierda y articular los discursos desde el optimismo. “No importa cuán oscuro sea el invierno, siempre llega la primavera, y tiene nuestro nombre, el nombre del socialismo”, ha concluido.
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