El libro 'El Arte de la Guerra' enseña que "la mejor defensa es un buen ataque", máxima con la que se puede resumir la comparecencia de Pedro Sánchez ante el Congreso de los Diputados. El presidente ha escenificado este miércoles el inicio de un contraataque, que llega más un mes después de que arrancara el terremoto que ha puesto al Gobierno en su momento más complicado, y que incluso hoy, al mismo tiempo que hablaba en la Cámara Baja, ha dejado réplicas que anticipan que la guerra no ha hecho más que comenzar.

Por el ritmo al que han ido las noticias parece que han pasado meses, pero hace poco más de dos semanas que el líder del Ejecutivo solicitó esta comparecencia, a petición de sus socios. Entonces, se acababan de conocer los sumarios de las causas que involucran a José Luis Rodríguez Zapatero y a Leire Díez y Santos Cerdán; y en Badajoz se celebraban los últimos días del juicio al hermano del presidente, David Sánchez.

Pero el discurso de Sánchez ha empezado por lo más reciente, lo que más se esperaba. "Desde el Gobierno respetamos y acatamos, como no podía ser de otra manera". Esta ha sido su primera reacción a la sentencia del Tribunal Supremo que condena a José Luis Ábalos a 24 años de prisión, conocida el lunes. Ver al presidente en el Congreso, dando explicaciones después de este varapalo al que fue su número dos, ha recordado al motivo por el que, hace justo un año, pasó por el mismo trámite tras la imputación de Cerdán.

La gran diferencia es que, en esta ocasión, Sánchez ha decidido ir más allá de las explicaciones, y pasar al ataque. Antes, su defensa ha consistido en unir los nombres de Ábalos, Koldo García -condenado a 19 años de cárcel junto al exministro en el caso Mascarillas-, Leire Díez y Santos Cerdán en una suerte de crisis inherente a la Secretaría de Organización del PSOE, contra la que asegura que ya se actuó en su momento. En lo que respecta a Zapatero, ha asumido como su única responsabilidad "aclarar si hubo trato de favor en el préstamo a Plus Ultra", el cual ha negado respondiéndose a sí mismo. Por lo demás, mantiene su confianza en el expresidente.

Los tres adversarios de Sánchez

Y tras esto, 'modo ataque'. Su primer adversario era Alberto Núñez Feijóo, que esperaba con ganas la ocasión para decirle al presidente lo mismo de siempre, que se vaya, porque a él no le da para echarle. Sánchez ha articulado un "y tú más" contra el líder del PP que le ha reprochado Gabriel Rufián.

Feijóo ha respondido pidiendo con más vehemencia que nunca la dimisión del presidente del Gobierno, al que sitúa como "nexo político corruptor" de todas las causas que afectan al PSOE. La idea del líder de la oposición es que Sánchez debe asumir la responsabilidad de poner "el Estado en manos de gentuza", pero por el camino ha olvidado un detalle que el presidente ha recogido más tarde: "¿Por qué con Ábalos son tan contundentes y con Ayuso tan conniventes?".

La presidenta madrileña ha sido la segunda en la que Sánchez ha personificado a su adversario. No es casual, teniendo en cuenta que, muchas veces, parece que es ella la líder de la oposición. El socialista ha recordado todo lo que también se ha sabido del otro frente en el último mes. Ha recordado que el novio de Ayuso "multiplicó por siete sus ingresos desde que empezó su relación afectiva" con la baronesa popular, y que la UCO investiga los 4,4 millones de euros que facturó en el ámbito sanitario, tan beneficiado en la capital. Hablamos de Alberto "González Amador, ese ciudadano particular".

El tercero en la lista de Sánchez ha sido el juez Juan Carlos Peinado. Había expectación por la postura que adoptaría el presidente contra él, ya que el magistrado le ha contraprogramado esta misma tarde citando a Begoña Gómez para que entregue su pasaporte en el juzgado Sánchez no ha nombrado directamente a Peinado ni a ningún juez, pero sí ha señalado que las medidas cautelares adoptadas contra su mujer "sobrepasan todos los límites de lo razonable".  

Lo de la información privilegiada y las 'coincidencias'

Este caso, el de Gómez, y el que afecta a su hermano, han sido los únicos con los que el presidente ha mantenido el argumento del "patrón de acoso y derribo" contra él. Por lo demás, se ha visto a un Sánchez más cauto con las actuaciones de la Justicia, pero sí con algunas 'coincidencias'. Además de señalar al PP por haber "utilizado de manera regular" noticias falsas para tumbarle, el socialista ha enumerado algunas de las cosas que han pasado en el último año.

Por ejemplo, que Feijóo le preguntara en una sesión de control de hace más de un año "si avalaba a Santos Cerdán" un día antes de filtrarse el informe de la UCO que llevó a su imputación por el cobro de comisiones. O que dijera que "las puertas de la prisión se abrirían" un día antes de que las cruzara José Luis Ábalos. O la más reciente, durante la campaña de las pasadas elecciones andaluzas, en mayo, cuando habló en un mitin de que "pronto se sabría mucho más" sobre Zapatero, una semana antes de que la Audiencia Nacional imputara al expresidente.

Y, de alguna manera, este miércoles ha sido el ejemplo perfecto. Ya no solo porque, de todos los días que había para su último encuentro con Begoña Gómez, el juez Peinado haya elegido este mismo miércoles. Mientras Sánchez terminaba su segunda y penúltima intervención en la comparecencia, de casi dos horas, se ha conocido un nuevo informe de la UDEF, en el que se acusa a Zapatero de cobrar 200.000 euros del grupo empresarial peruano Grupo Gloria a través de una segunda empresa interpuesta, Focus Social.

Feijóo se usa de ejemplo y se le vuelve en contra

El momento ha sido perfecto para que Feijóo hiciera revista de prensa al comienzo de su segunda intervención, también con la citación del presunto testaferro de Zapatero, Julio Martínez. "¿Puede dejar algún rato de dar estas noticias?", le ha preguntado. Antes, el popular ha tenido veinte minutos para hacer el discurso de la moción de censura que no puede presentar. En él, además de sugerir que Sánchez será imputado -veremos si de nuevo hay coincidencias-, y de volver a reprochar a los socios que no quieran facilitar su Gobierno con la ultraderecha, Feijóo ha puesto como ejemplo de presidencia íntegra sus años como presidente de la Xunta de Galicia, cargo que ostentó durante trece años hasta 2022.

"Estoy convencido de que si hay una persona que no está cualificada" para hablar de corrupción, ha respondido Sánchez, ese es Feijóo, al que ha recordado una vez más su foto con el narcotraficante Marcial Dorado. El presidente le ha devuelto el argumento a Feijóo, recordando que cuando la ahora secretaria general del PP regional, Paula Prado, fue imputada por el presunto amaño de un contrato público, Feijóo dijo que "ni un sumario es una sentencia ni una imputación es una condena". Sobre Luis Bárcenas, "que era un pillo". Sobre la sentencia de la trama Gürtel, que hizo caer el último Ejecutivo popular, "que Rajoy tenía todo el apoyo" del ahora líder de la oposición.

Los socios señalan, pero no sueltan

Si la posición de Feijóo es difícil de explicar, resulta aún más complicado leer a los socios del Gobierno, que habían condicionado su apoyo al Gobierno a que Sánchez diera explicaciones y anunciara más medidas contra la corrupción. La fecha era hoy, en esta comparecencia, en la que la respuesta del presidente no ha ido más allá de reivindicar los quince puntos del plan que ya anunció hace justo un año. Aunque asegura que están "en marcha", ninguno de ellos se ha implementado un año después.

Por ello, aunque el tono de los partidos que le llevaron a La Moncloa ha sido más duro que nunca, lo que dicen se queda, de momento, en las palabras. "¿Saben lo que pasa cuando la izquierda, cuando ustedes, cuando el Gobierno, cuando el PSOE sobre todo, se sustenta solamente en el 'y tú más'?". Tras esta pregunta, Rufián ha escenificado la preocupación, dentro y fuera del Congreso, por la deriva del PSOE arrugando el papel con el argumento de Sánchez.

Tanto su partido, ERC, como EH Bildu, se encomiendan ahora, que ya se han dado las 'explicaciones' que exigían, a que el Gobierno consiga "llenar de contenido" lo que queda de legislatura. Donde no se esperan a esto es en Junts, que le ha pedido a Sánchez que siga el ejemplo de Keir Starmer en el Reino Unido, dimita como líder del ejecutivo, y de paso a un nuevo presidente del PSOE. "Haga lo que hacen los demócratas que se encuentran en su situación", le ha pedido su portavoz, Miriam Nogueras.

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