Los tecno-oligarcas. El poder tecnológico. La élite tecnológica. Es el nuevo rival discursivo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en clave de desigualdad social y de recaudación fiscal. El jefe de La Moncloa apeló este viernes a los grandes magnates internacionales a pagar más impuestos en alusiones a las que también sumó al Partido Popular, al que acusó de haberse convertido en una "trituradora de salarios" por impedir el reparto equitativo de las riquezas con su política fiscal. El objetivo de esta nueva misión, además de continuar reforzando el tejido impositivo, no es otro que volver a unir al bloque progresista, maltrecho y distanciado desde hace varios meses y que ya busca alternativas para su refundación.
El jefe del Ejecutivo central sacaba pecho este viernes de la acción del Gobierno en esta materia durante su intervención en las jornadas ‘Desigualdad: es hora de actuar', donde hizo un llamamiento a las comunidades autónomas en las que gobiernan los 'populares', es decir, la mayoría, para que dejen de "obstaculizar que los ciudadanos tengan alivio en su poder adquisitivo", ejemplificando así, entre otras cuestiones, el bloqueo a la aplicación de la ley de vivienda en estos territorios. Volviendo a las grandes fortunas y a los tecno-oligarcas, Sánchez reiteraba en su intervención que las mayorías presentes "no son las de la anterior legislatura", por lo que es necesario seguir dando pasos hacia una fiscalidad progresiva, valorando medidas que, a su juicio, han dado sus frutos,como los recargos a "las grandes fortunas, a las tecnológicas, a las entidades financieras o al Patrimonio". "El 10% más rico acapara tres puntos menos de la riqueza que la media europea", señalaba.
Bajo este marco, Sánchez apostaba por impulsar "un sistema fiscal justo que redistribuya la renta y la riqueza", situando el foco en el gran poder adquisitivo de los magnates y, a su vez, con un recado a la patronal. "Animamos a que se siente con los sindicatos en la mesa de negociación colectiva para que los salarios se puedan aumentar en los próximos años", en alusión al incremento del 3,1% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) previsto para este 2026. "Demostramos con hechos, no solo de palabras, sino políticas y resultados, que hay un camino alternativo al pensamiento que, por desgracia, está hoy invadiendo y ocupando buena parte de la conversación pública por parte de los gobiernos. Podemos avanzar hacia una mayor igualdad con políticas valientes y audaces", señalaba el jefe del Ejecutivo.
Todo este telón de fondo fue aprovechado por Sánchez para reiterar que la gente quiere "poder construir un proyecto vital que algunos les niegan mientras ellos se pegan la vida padre". En este sentido, defendía que, desde su mandato, se han aumentado en 300.000 millones de euros las transferencias a las comunidades autónomas, pero se cuestionaba dónde ha ido a parar ese importe, ya que ha crecido la insatisfacción entre los ciudadanos en cuanto a la educación, la sanidad o la dependencia. "Eso tiene mucho que ver, primero, con los regalos fiscales que se hacen en estas comunidades autónomas a las élites y, en segundo lugar, a cómo se abren de par en par a la iniciativa privada políticas públicas", argumentaba.
Recoser el bloque de izquierdas y luchar contra los tecno-oligarcas
Ante la debilidad parlamentaria del bloque progresista, maltrecho desde hace ya meses, insuficiente per se para sacar adelante iniciativas legislativas y que ya está buscando alternativas fuera del propio Congreso en las figuras de Gabriel Rufián y Emilio Delgado, Sánchez ve en estas iniciativas y declaraciones una oportunidad para traer de nuevo al redil a los partidos a su izquierda. Los 'tecno-oligarcas' dueños de las redes sociales y los grandes magnates internacionales son el objetivo en este nuevo contexto, como otrora lo fueron las empresas eléctricas y los bancos, todos ellos defendidos constantemente por las posiciones neoliberales del PP, Vox y Junts. La confrontación con los oligarcas tecnológicos tiene un claro objetivo de fondo: desfibrilar a la izquierda a la izquierda del PSOE y reencontrarse con ella para recoser las dañadas relaciones entre ambos.
Otro punto de ruptura con este sector se dio hace tres semanas, cuando el presidente de respondió al fundador de Telegram, Pável Dúrov, después de que lanzara un comunicado masivo a los usuarios de su red social acusándolo de "regulaciones peligrosas que amenazan la libertad en internet", en referencia a la medida anunciada por el Gobierno de prohibir a los menores de 16 años el acceso a las redes sociales. Sánchez, con un escueto comentario, respondió al CEO: "Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos". Posteriormente, Elon Musk le bautizó como 'Dirty Sánchez' y continuó la cruzada contra este estamento, de lo más privilegiado del globo, suponiendo un nuevo acercamiento a la izquierda progresista, que lleva una década señalando las artimañas y privilegios de los oligarcas.
Fue en el World Govemments Summit en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, donde Pedro Sánchez anunció un paquete de cinco medidas legislativas y regulatorias que tienen como objetivo "hacer frente a los bulos de las grandes plataformas digitales y garantizar un entorno digital seguro, democrático y respetuoso con los derechos fundamentales". El líder del Ejecutivo puso el foco en la gobernanza digital como una cuestión central en la era actual, considerando que debe ser abordada de forma global frente al estado fallido en el que ha devenido el ecosistema de las redes sociales donde "las leyes se ignoran y los delitos se toleran". Así, analizó el desgobierno en el control de contenidos y la impunidad ante su incumplimiento con la legalidad, la expansión de la desinformación y los discursos de odio y la desprotección de datos y materiales personales como graves peligros que desafían la protección de derechos y libertades.