El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha aprovechado una entrevista en Cope para lanzar un mensaje directo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un momento de creciente presión política y especulación sobre un posible adelanto electoral. Sin citarlo expresamente en tono de reproche, pero sí con claridad en el destinatario, García-Page ha considerado que este es un momento de "dejar muy claro" que "los proyectos políticos están por encima de los intereses personales" y que cualquier convocatoria de elecciones debe hacerse "primero pensando en España".

El dirigente castellanomanchego ha reconocido que esta reflexión "no es tan fácil de concretar", pero ha insistido en que debe intentarse que prime "el interés de los españoles" y valorar "si merece o no la pena esta situación política". Un planteamiento que, en el actual contexto de tensión institucional y ruido permanente alentado por la derecha, adquiere una evidente dimensión interna dentro del PSOE.

Page ha establecido una jerarquía que no ha pasado desapercibida. En primer lugar, el país. En segundo término, el partido. Y, en último lugar, el interés personal, algo que, a su juicio, "probablemente no debiera pasar nunca". "Es lógico, hasta ahí sin sectarismo de ningún tipo, es razonable porque el que convoca pertenece a un partido", ha señalado, admitiendo que cualquier decisión de esta envergadura tiene inevitablemente una dimensión orgánica. No obstante, ha añadido que no se trata solo de pensar en el partido de hoy, sino en el de mañana, en el de dentro de una década y en las condiciones en que quedará tras cada decisión.

Sus palabras se han interpretado como una apelación directa a la responsabilidad de Sánchez en un escenario en el que el Partido Popular y Vox han intensificado su estrategia de desgaste, tratando de forzar un clima de inestabilidad permanente. Frente a esa ofensiva, basada en la confrontación constante y en la presión mediática, Page ha optado por una llamada a la reflexión más amplia sobre el impacto real de la política en la ciudadanía.

"Lo que verdaderamente importa es hacerse la reflexión de en qué situación está el país y en qué medida la política está ayudando a la vida de los ciudadanos o la está estresando, infartando y complicando", ha apuntado. Una frase que resume el núcleo de su mensaje y que sitúa el debate lejos del tacticismo electoral que la derecha ha convertido en eje de su estrategia.

En un contexto donde PP y Vox han buscado capitalizar cualquier dificultad institucional para reclamar elecciones inmediatas, el presidente castellanomanchego ha evitado alinearse con esa presión externa, pero sí ha trasladado la idea de que las decisiones deben tomarse con una visión de Estado. No en función del calendario partidista ni del interés coyuntural, sino evaluando el momento político y social del país.

Regularización con criterios comunes en toda España

En la misma entrevista, García-Page también se ha referido al proceso de regularización de inmigrantes anunciado por el Gobierno central, insistiendo en que cualquier medida debe aplicarse con criterios homogéneos en todo el territorio nacional. Ha defendido que lo planteado "tiene que ser idéntico en toda España" y ha advertido de que, en caso contrario, podría producirse un efecto de desplazamiento entre comunidades autónomas.

"De lo contrario, de lo que estamos hablando es de que una región pueda, literalmente, empujar a sus emigrantes a otras regiones", ha señalado. En este sentido, ha sido rotundo al afirmar que la política de inmigración, entendida como política de control de personas no españolas y, en definitiva, de fronteras, no puede quedar en manos de ninguna comunidad autónoma.