La postura mantenida por el Gobierno sobre la crisis de Ceuta es una de las principales cuestiones en su contra en el último mes. 35 días después de la avalancha migratoria, se escuchan las primeras críticas a Marruecos de boca de Pedro Sánchez, aunque el presidente del Gobierno no ha sido todo lo contundente que le exigen ser sus socios sobre este asunto. Sí que lo ha sido contra Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, para los que la comparecencia de Sánchez ante el Congreso de los Diputados se ha convertido en una oportunidad desaprovechada para aportar algo nuevo a sus críticas al Ejecutivo.
La ciudadanía se queda con dos novedades de la sesión de este jueves en la Cámara Baja. La primera, que el Gobierno va a hacer públicos "todos los informes" sobre los días previos, las horas más críticas, y las semanas posteriores a la entrada de 72.000 migrantes en Ceuta, los pasados 30 y 31 de julio.
Con ese anuncio, que Sánchez ha lanzado en los minutos iniciales de su primera intervención, el presidente busca aliviar, al menos, el ruido interno en Moncloa, que amenazó su comparecencia un día antes de producirse. El Ministerio de Defensa se ha encargado en las horas siguientes de pregonar por la prensa que su titular, Margarita Robles, está de acuerdo con que se todo se haga público, y han deslizado que la preocupación, tal vez, debería estar en otro despacho.
Moncloa confía en el dossier de Sánchez para aliviar el ruido
Este es el del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que llegaba a su escaño con el convencimiento de que, conocido el informe de la Policía que señala a Marruecos como responsable, al menos, de que algunos de sus gendarmes guiaran a los migrantes hacia Ceuta; la crisis desatada el miércoles estaría solventada.
Aun así, Sánchez no ha obviado la cuestión desde la tribuna, admitiendo como cuestión abierta el hecho de que el CENIF –Centro Nacional de Inmigración y Fronteras-, la unidad policial de la discordia, "tendrá que explicar" por qué enviaron ese informe a la jueza, y por qué se filtró a la prensa antes de que lo tuviera en sus manos el Gobierno.
Desde Moncloa admiten el enfado del presidente por esta cuestión, y cuestionan también el contenido del informe, a pesar de que este se publicó después del 'malentendido' entre Marlaska y el director de la Policía Nacional, Francisco Pardo. Aseguran que los vídeos, en los que los agentes identifican a gendarmes marroquíes -de uniforme y de paisano- guiando a los migrantes hacia el mar para llegar a Ceuta, corresponden a playas situadas a mucha distancia de la ciudad autónoma, por lo que dudan de la relación de esto con el señalamiento a Marruecos. En cualquier caso, aseguran que los ministerios de Exteriores de ambos países estan cooperando y que Rabat está investigando lo que señala el informe.
También señalan al PP por haber aprovechado una información, dicen, tergiversada –en referencia a la exclusiva de El Español que desató la polémica- para difundir bulos contra el Gobierno. En cualquier caso, creen que el dossier con todos los informes que Sánchez ha prometido que se pondrá en manos de la prensa, ayudará a esclarecer toda la verdad sobre este asunto.
También sobre las versiones defendidas por Interior y Defensa sobre la actuación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) antes y durante la crisis. Desde Moncloa aseguran que lo que dicen ambos ministerios es complementario, a pesar de que Marlaska dijo que no se avisó y Robles, la competente en Inteligencia, asegura que sí. En cualquier caso, la publicación de los informes demostrará, dicen, que ambas son compatibles.
La embajadora de Marruecos abre un nuevo frente
Sobre Marruecos, las fuentes consultadas afirman que el discurso de Sánchez ha sido coherente con la postura mantenida desde el principio. El presidente ha vuelto a exculpar de ninguna responsabilidad al país vecino, aclarando que si aparecen pruebas de lo contrario actuarán en consecuencia, aunque sí ha criticado al régimen de Rabat por las "declaraciones inaceptables" de sus ministros reclamando Ceuta y Melilla como suyas.
De ahí ha surgido la otra novedad de la comparecencia. Sánchez ha contado que, tras aquel episodio, convocó a la embajadora de Marruecos en Madrid, que es Karima Benyaich. Como dijo el ministro José Manuel Albares en su comparecencia ante la Comisión de Exteriores del Congreso, las "convocatorias de embajadores raramente se hacen públicas", pero en este caso el presidente la ha dado a conocer semanas después, y sin dar pie a la oposición a que le señale en este sentido. Desde el Gobierno han matizado después que se convocó al número dos de la embajada marroquí, al no encontrarse la titular en España, como se había publicado en la prensa durante la mañana.
Feijóo aprieta junto a los socios contra Sánchez y Marruecos
Para el PP esta es una contradicción más de Sánchez, al que Feijóo ha pedido responder si, un mes después de la crisis, "recomendaría a sus hijas pisar la playa del Trampolín o pasear por la noche en Ceuta". Lo cierto es que la situación de desborde que aún se vive en la ciudad autónoma ha sido gasolina para los ataques del popular, que se ha apuntado a señalar a Marruecos a raíz del informe del CENIF, después de un mes de cautela.
Como anécdota, Feijóo ha sido muy duro al usar contra Sánchez que, durante las peores horas de la DANA del 29 de octubre de 2024, se mantuvo en el Congreso la votación de los consejeros de Radio Televisión Española. El líder del PP sabe que la carta de Carlos Mazón y El Ventorro, que suele utilizar Sánchez contra él, no ha aparecido en esta comparecencia por la delicada situación del Gobierno. Lo que omite Feijóo es que, además de que el president valenciano desapareció mientras los valencianos se ahogaban, en Les Corts Valencianes el PP hizo desplazarse por carreteras anegadas a algunos diputados para ir a votar su ley para construir hoteles cerca de la costa, como contó entonces ElPlural.com.
Sánchez también tenía en contra las imágenes de unas horas antes de su comparecencia, cuando centenares de miles de personas han pedido su dimisión en las calles. El presidente se ha hecho cargo de las críticas, aunque solo de las que provienen de Ceuta, y ha tratado de desgranar la cronología de la actuación del Gobierno durante la crisis. En su segunda intervención ha ido mucho más frontal contra Feijóo, al que le ha reprochado que de ejemplos de cómo habría gestionado él la crisis, teniendo en cuenta los precedentes y que "no manda ni en su partido".
El presidente ha utilizado este segundo turno, de una hora y cuarto, para responder uno por uno a los grupos. Ha sido especialmente duro contra Feijóo y Vox, pero en sus respuestas a sus socios ha preferido agradecerles los pocos elogios que le han dedicado, durante una comparecencia que ha evidenciado la soledad con la que afronta el PSOE el inicio de curso político, atravesado de cabo a rabo por la crisis de Ceuta.
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