Llega un día señalado en el calendario desde que empezó la crisis en Ceuta, el pasado 30 de julio. Este jueves tendrá lugar la comparecencia de Pedro Sánchez ante el Congreso de los Diputados, en el primer Pleno de este curso político. El presidente del Gobierno llega a la Cámara Baja en uno de sus momentos más delicados, con la gestión de la avalancha migratoria en entredicho por la oposición y los socios, las calles pidiendo a gritos su dimisión, y con una guerra en el Ministerio del Interior que amenaza la versión mantenida por Moncloa sobre lo sucedido.
La comparecencia está prevista para las 9:00 horas del jueves, por lo que todas las portadas estarán encabezadas por las multitudinarias manifestaciones convocadas en toda España durante la tarde del miércoles en apoyo a Ceuta. Las calles han sentenciado la gestión del Gobierno durante el mes que arrastra la crisis, y la figura de Sánchez se convierte en la principal diana de unas críticas que llegan también al resto de ministros competentes en la crisis.
Siete de ellos ya pasaron por el Congreso antes que el presidente, en una ronda de comparecencias en la que se evidenció la fractura que causa la crisis en Moncloa. Por un lado, con las versiones contradictorias que dieron los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Defensa, Margarita Robles; sobre los avisos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) previos a que 72.000 personas cruzaran la frontera. Sánchez reiteró este lunes que “no hubo ninguna información” que permitiera prever la crisis migratoria, aunque admitió que el CNI sí envió informes previos a que sucediera.
El papel de Marruecos une a PP, Vox y los socios
Las comparecencias también distanciaron al ala socialista del Gobierno de los ministros de Sumar, que criticaron abiertamente el papel de Marruecos en lo acontecido. El país vecino es uno de los principales dolores de cabeza en la gestión de la crisis. Después de decir en su primera comparecencia tras la avalancha migratoria que lo ocurrido era “una violación de la integridad territorial de España”, Sánchez pasó semanas sin intervenir. Durante sus vacaciones, fueron sus ministros -especialmente Marlaska y el titular de Exteriores, José Manuel Álbares- los encargados de elogiar la colaboración de las autoridades marroquíes en los días posteriores.
Mientras, desde Rabat respondieron reclamando su soberanía sobre Ceuta y Melilla, dejando entredicho esa buena relación que defendían desde Moncloa. Lo cierto es que las informaciones conocidas durante las semanas posteriores a la crisis ponen cada vez más en tela de juicio que decenas de miles de personas pudieran desplazarse hacia la frontera con España y que Marruecos no supiera ni pudiera hacer nada al respecto.
Este es el motivo por el que las críticas al Gobierno por defender al régimen de Mohamed VI ya no llegan solo desde el Partido Popular y Vox, que ven en esta crisis una oportunidad de acorralar a Sánchez en el Congreso. Los socios del Ejecutivo también le pedirán explicaciones sobre las relaciones con Rabat, y tratarán de poner distancia con un presidente que solo contará con la complicidad total de su grupo parlamentario.
El informe de la Policía y la carta de Marlaska calientan la comparecencia
En el caso de las derechas, el día previo a la comparecencia ha sido la ocasión perfecta para caldear el ambiente. Los líderes de PP y Vox se han unido en las concentraciones en Madrid, convocadas con motivo del Día de Ceuta en apoyo a la ciudad autónoma, un día antes de que Sánchez pase por el Congreso. Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, rodeados allí de otros altos cargos como Isabel Díaz Ayuso, toman fuerzas para atacar en un momento de especial debilidad para el Gobierno.
El otro motivo de ese momento es que, este miércoles, se ha conocido que la Policía Nacional envió un informe a la Audiencia Nacional en el que, precisamente, señalan la responsabilidad de Marruecos en la crisis de Ceuta. Marlaska envió una dura carta al director general del cuerpo, en la que le advertía de que, de haber puesto ese documento en manos de la jueza antes que en las del Gobierno, habría dificultado la gestión de una situación declarada como de interés nacional desde hace semanas.
Esto es especialmente delicado para Sánchez, habida cuenta de que, en su primera entrevista concedida tras la crisis, insistió en que no había pruebas de la intervención de Marruecos en la crisis. El presidente reiteró en la Cadena SER que la avalancha migratoria la propició la desinformación alentada por la “internacional ultraderechista”, basándose en un informe de la Unión Europea que señalaba a Rusia e Israel como propagadores de bulos. Sin embargo, Bruselas salió a las pocas horas a matizar que, si bien el informe existe, su contenido especifica que estos países sí difundieron información falsa para desestabilizar a España, pero que lo hicieron en los días posteriores a la llegada de los migrantes, y no antes.
Lo que Sánchez dejó abierto en su entrevista
Sobre el terreno, Ceuta sigue totalmente desbordada un mes después. Las calles de la ciudad autónoma también son un clamor este miércoles ante los miles de personas que aún siguen en sus playas y centros. Según dijo Sánchez en Hoy por Hoy, unos 5.000 migrantes siguen malviviendo en Ceuta, aunque el Gobierno local que preside Juan Jesús Vivas eleva esa cifra a casi 10.000. En cualquier caso, el presidente aseguró que “en poco vamos a tener la capacidad para acoger a aquellos que permite la ley”.
Mientras pasa ese tiempo, la duda sigue sobre los menores migrantes no acompañados y los solicitantes de asilo, a los que no se puede devolver inmediatamente a Marruecos. Sánchez habló sobre esto enfocando el tiro en el PP y Vox. “Yo no le pido principios a esta oposición, pero sí respeto a la legalidad vigente”, dijo.
El presidente tendrá oportunidad ante la Cámara Baja de actualizar las cifras relativas a la gestión, antes de que la oposición le acuse de haber prolongado sus vacaciones a pesar de la gravedad de la crisis, o de haber esperado casi un mes para nombrar el mando único que dirige el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres.
Lo que podrá atajar de alguna manera serán las acusaciones de falta de autocrítica, que son una constante desde el lunes. El presidente ha publicado este miércoles un vídeo con motivo del Día de Ceuta, en el que asume las críticas a la gestión de su Gobierno: "Me hago cargo de que, para muchos de vosotros y vosotras, hasta que no se recupere la normalidad, la respuesta del Estado es insuficiente", ha dicho.
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