Cuando la crisis humanitaria de Ceuta ha cumplido ya un mes, con el arranque del nuevo curso político, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, señaló a campañas de desinformación de parte de Rusia e Israel contra España que suscitaron la entrada masiva de migrantes de forma irregular. Ante el rechazo de esta postura por parte de ambos países, el Consejo de Ministros, este martes, se ha mantenido en la misma posición reiterando que trabajan con “evidencias”. 

El Ejecutivo ha defendido que trabaja siempre con “evidencias” e “informes” elaborados por el Ministerio de Asuntos Exteriores: “Este Gobierno siempre trabaja con evidencias y de lo que tenemos evidencias es que la internacional ultra, distintos foros digitales, tanto de Israel como Rusia amplificaron” lo sucedido en Ceuta, según ha precisado la ministra portavoz, Elma Saiz, añadiendo que fue “con una intención de fracturar, de polarizar Europa y, por ende, incluso a la sociedad española”. 

Yendo más allá en la cuestión, la titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha precisado que la Comisión Europea, el pasado 6 de agosto, “ya señaló a Rusia como un foco de desinformación en lo acontecido en estos días en Ceuta”. Por este motivo, Moncloa se encuentra trabajando con Bruselas para materializar el cierre de las cuentas que suscitaron la difusión de desinformación y bulos en torno a esta crisis, al tiempo que han asegurado que el Ejecutivo central no entrará “en el juego”. 

Rusia e Israel cargan contra España

En su primera entrevista tras el parón del verano y con motivo de la acuciada y tensionada situación en Ceuta, Sánchez, en declaraciones a Cadena Ser, explicó que estos bulos tuvieron fuerte cabida en redes sociales “asociadas tanto a Rusia como a Israel y a una internacional ultraderechista que utiliza siempre la migración, no solamente para atacar a España, sino también a Europa”. Al tiempo, el principal mandatario de Moncloa señaló que no hay “ninguna información” que apuntara a Marruecos en el origen de la entrada masiva de migrantes.

Una postura que no sólo respalda España, según argumentó Sánchez, sino que también lo precisó el Servicio Europeo de Acción Exterior: “Efectivamente, hubo redes rusas e israelíes que propagaron estos bulos y que atacaron al Gobierno de España y a los gobiernos europeos en un tema muy corrosivo, como es la lucha contra la migración irregular”. Por ende, si ambos países entran a desinformación sobre una crisis tan delicada y a criticar la gestión de su Gobierno, será no por la preocupación de estos flujos migratorios, sino “por las posiciones políticas que estamos manteniendo, yo creo que valientes, respecto al genocidio en Gaza o a la invasión de Putin en Ucrania”. 

En respuesta a ello, el Gobierno de Benjamín Netanyahu fue el primer en lanzar la réplica, acusando al presidente del Gobierno de lanzar “mentiras descaradas”: “Volvió a mentir, acusando, sorprendentemente, a Israel de difundir información engañosa sobre los acontecimientos de Ceuta. Seguir difundiendo mentiras difamatorias no distraerá de la vergonzosa incapacidad de Sánchez para gestionar los asuntos de su país”, señaló su ministro de Exteriores, Gideon Saar.

A renglón seguido fue Rusia. La Presidencia del Kremlin rechazó este lunes cualquier tipo de implicación en la crisis de Ceuta: “Nada que ver”, precisó al respecto su portavoz, Dimitri Peskov, en declaraciones a la radiotelevisión pública RBC

Ya este martes, la cuestión ha vuelto al centro del debate, precisando la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajarova, que “las acusaciones hay que probarlas”: “Cuando hay acusaciones debe haber hechos que requieren ser verificados. Sólo después, una acusación puede ser considerada de forma seria”, afeando así que Madrid pudo haber contactado con Moscú para abordar la cuestión directamente. En declaraciones así a la agencia de noticias TASS, Zajarova ha insistido en que “si no hay hechos, si no hay materiales, ni datos, ni nombres; simplemente, no hay nada de lo que hablar” porque “por esa regla de tres, cualquier otro país podría haber estado implicado habida cuenta de que no existen pruebas que apoyen estas acusaciones”. 

Bruselas sí que señala a Rusia detrás del auge de desinformación

No obstante, pese a estas posturas de rechazo esgrimidas tanto por Moscú y Tel Aviv, lo cierto es que el Gobierno comunitario de Ursula Von der Leyen sí que reconoce la existencia del informe al que ha aludido Moncloa que fue enviado en agosto. Las fuentes comunitarias que lo confirman, tal y como ha avanzado Cadena Ser, hablan de campañas de desinformación detectadas después del 30 de julio, no antes de la entrada masiva de migrantes en Ceuta. 

Reconocen en estos términos que hay actores externos que están tratando de desestabilizar la situación migratoria en territorio español, pero descartan que se produjeran antes de la crisis. De esta manera, sí que responden a la implicación de Rusia, pero sobre Israel guardan silencio.

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