En clave de balance del escenario geopolítico actual, el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha apostado porque Europa se “mantenga” en la OTAN y tenga “una buena relación con Estados Unidos” en los tiempos que corren, teniendo en cuenta las posturas internacionales que viene adoptando el mandato de Donald Trump.

Así se ha pronunciado el exmandatario de Génova durante el 'II Encuentro de Geopolítica' organizado por 'IESE Business School', situando a España y al conjunto de Europa junto a las democracias liberales, contraponiendo así el modelo de gobiernos que llegan desde Rusia o China, países que están bajo “una dictadura”, según ha trasladado. En estos términos, Rajoy ha abogado porque la Unión Europea (UE) avance hacia una política exterior y de defensa común para ganar mayor relevancia frente a las mayores potencias mundial: “O vamos todos juntos o no existimos”, ha advertido.

En lo que concierne a la postura de Estados Unidos en el tablero geopolítico, ha situado al gigante norteamericano como “la cabeza de las democracias” y un pilar fundamental en el orden trasatlántico, por lo que ha abogado por mantener los buenos vínculos con la Administración Trump. No obstante, sí que ha reconocido la “situación singular” y “crisis de confianza” actual, aunque ha dejado caer que, bajo su punto de vista, este es un escenario puntual y “no se va a perpetuar”.

En este punto, ha dado la razón al inquilino de la Casa Blanca sobre que los socios europeos deberían aumentar el gasto en Defensa, para asumir así un papel más activo y financiar su propia seguridad en conflictos latentes como la guerra de Ucrania, un ejemplo que ha calificado como “la mayor ruptura del orden internacional”.

Rajoy define el populismo como “el gran enemigo de las democracias”

En otro orden de ideas, también ha advertido de que el populismo se ha convertido “en el gran enemigo que tienen las democracias”, definiendo a esta corriente política como “una técnica de marketing” que se maneja sin distinción desde “extrema derecha, de extrema izquierda, de extrema nada, y siempre de extrema estupidez”.

Siguiendo el hilo de cómo identificar a un líder populista, ha señalado que siempre se identifica por hablar de “castas”, por ser “adanista” y por hacer uso del “hiperliderazgo”. Bajo este marco, Rajoy ha señalado como lo más peligroso que sus objetivos son la separación de poderes o la independencia judicial: “La democracia no es solo votar, son todos los valores que la conforman”.

Bajo estos términos, el exmandatario de Moncloa se ha mostrado preocupado por la dificultad actual de que “gente competente” llegue a altos puestos en política, un contraste que ha comparado con el “gran nivel” político que aconteció en la Transición Democrática: “La política necesita gente que no necesita la política”, ha señalado, lamentando al paso el “escarnio” actual que se vive en redes sociales y la “degradación” a la que ha llegado “la palabra”.

Por este motivo, ha reiterado que el discurso público en los tiempos que corren se focaliza en “los aspavientos exagerados y la teatralización” de los argumentos, muchos de ellos cargados de crítica e ironía: “El Parlamento no es un bar, aunque algunos lo crean”, ha reprochado.

Sobre otros debates, como inmigración, Rajoy ha considerado como buena idea recuperar “los grandes consensos nacionales”, rechazando en este caso la regularización masiva de inmigrantes aprobada a principios de 2026 por el Gobierno de Pedro Sánchez, así como las “afirmaciones grotescas” de expulsiones, en este caso, un ideario proveniente de Vox. “Es absolutamente imprescindible que venga gente de fuera, porque hay muchos trabajos que no lo van a hacer los españoles”, ha agregado.

En recuerdo de su gestión al frente del Ejecutivo central, Rajoy ha hecho especial hincapié en las presiones que recibió en 2012 para solicitar un rescate económico. “Toda Europa quería que pidiéramos el rescate, y solo hubo una persona que me dijo que era un disparate, que era la señora Merkel”, en alusión a la excanciller de Alemania, sobre la que ha dicho que es “de lo mejor que ha visto” en política. “Un político nunca puede ignorar la realidad. La realidad ignorada acaba su venganza”, ha secundado y, como ejemplo de ello, ha referenciado a la nacionalización de bancos bajo su mandato. "Si nos hubiéramos comportado como doctrinarios, España hubiera quebrado. A veces, la mejor decisión es no tomar ninguna decisión", ha zanjado.

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