Las Cortes Generales son, además de un espacio de debate político, un auténtico punto de encuentro entre Madrid y el resto del territorio. Diputados y senadores pasan buena parte de su agenda entre el hemiciclo y sus respectivas circunscripciones, un ir y venir constante que cada año deja una factura considerable en desplazamientos. Los últimos datos publicados por las propias cámaras permiten trazar una radiografía bastante precisa de esos viajes de sus señorías: mientras el Congreso contiene el gasto tras el repunte de los últimos años, el Senado registra cifras inéditas y ya bate marcas cuando apenas se ha superado la mitad de la legislatura.
En el caso de la Cámara Baja, el gasto destinado a cubrir los desplazamientos nacionales de los diputados alcanzó en 2025 los 4,65 millones de euros, según la información facilitada por el Congreso. Traducido a una media individual, supone unos 13.300 euros por parlamentario.
La cifra total de facturación correspondiente al ejercicio de 2025 - que incluye gastos de gestión, cambios, cancelaciones y billetes emitidos que todavía no se han utilizado - se situó exactamente en 4.654.971,88 euros. De esa cantidad, 3.946.042,57 euros ya han sido abonados de manera efectiva, mientras que 708.929 euros corresponden a importes pendientes vinculados a la gestión de los billetes.
El grueso de ese gasto ejecutado tiene un destino bastante claro: los desplazamientos entre Madrid y las circunscripciones electorales. En concreto, 3.032.421,79 euros corresponden a lo que el Congreso denomina actividad parlamentaria, es decir, los viajes de ida y vuelta que realizan los diputados para acudir a los plenos, comisiones o reuniones en la capital y regresar después a sus provincias.
A esa cantidad se suman 902.700,42 euros destinados a sufragar desplazamientos vinculados a actividad política, mientras que 10.920,32 euros corresponden a viajes oficiales en representación institucional del Congreso. Aunque la cifra total supera los cuatro millones y medio de euros, el balance anual muestra un ligero descenso respecto al año anterior. En comparación con 2024, el gasto en viajes nacionales ha caído en 161.076,16 euros, lo que supone una reducción aproximada del 3,35%.
Ese retroceso, sin embargo, se produce después de un fuerte repunte registrado en ejercicios previos. Entre 2023 y 2024 el gasto aumentó cerca de un 30%, una subida que tiene explicación en el calendario político. En julio de 2023 se celebraron elecciones generales, lo que implicó varios meses con el Congreso disuelto o funcionando de manera limitada mientras se negociaba la formación de gobierno. No fue hasta noviembre cuando se configuró el nuevo Ejecutivo, de modo que buena parte de ese año la actividad parlamentaria se redujo notablemente. Como consecuencia de ese paréntesis institucional, la facturación en viajes durante 2023 había caído hasta los 3,74 millones de euros, una cifra significativamente inferior a la de ejercicios posteriores.
Si se amplía el foco al conjunto de la legislatura, los desplazamientos acumulados por los diputados desde su inicio superan ya los 11 millones de euros, según los datos recopilados por Europa Press. Aun así, esa cifra se mantiene aproximadamente un millón por debajo de los 12,2 millones de euros registrados en la legislatura anterior, un periodo marcado por las restricciones derivadas de la pandemia de coronavirus, que durante meses redujeron de manera considerable los desplazamientos de los parlamentarios.
El Senado pulveriza sus marcas
Si en el Congreso la tendencia reciente apunta a cierta contención, en la Cámara Alta ocurre justo lo contrario. El Senado vive una auténtica escalada en el gasto destinado a los viajes de sus miembros, hasta el punto de que la actual legislatura ya ha establecido un nuevo récord histórico.
Desde el inicio de la XV Legislatura, en agosto de 2023, el gasto en desplazamientos de los senadores supera los 8,8 millones de euros, una cifra que se ha alcanzado en apenas dos años y medio y que constituye el nivel más alto registrado desde que existen datos públicos sobre esta partida. Las cifras recopiladas muestran que el Senado ya ha superado, a mitad de legislatura, el gasto total en viajes registrado en cualquiera de las cinco legislaturas anteriores para las que se dispone de estadísticas oficiales.
El último dato disponible corresponde al cuarto trimestre de 2025, periodo en el que la Cámara Alta desembolsó 1.113.518,55 euros en desplazamientos. En esa cantidad se incluyen tanto los viajes parlamentarios como los de naturaleza política o institucional, además de los costes asociados a la gestión de billetes, cancelaciones, cambios y aquellos títulos de transporte emitidos que todavía no se han utilizado.
El sistema de cobertura de gastos del Senado contempla distintos supuestos. La institución asume los desplazamientos de los senadores en medios de transporte colectivo - avión, tren, autobús o incluso barco - cuando estos se realizan para el desempeño de su actividad parlamentaria, para actividades políticas o sectoriales relacionadas con su cargo o para viajes oficiales en representación de la Cámara.
Además, los senadores disponen de otros mecanismos para cubrir su movilidad diaria. Entre ellos figura la conocida ‘Tarjeta-Taxi’, un sistema que otorga a cada parlamentario un crédito máximo anual de 3.000 euros para desplazamientos dentro de la Comunidad de Madrid.
En el caso de que opten por utilizar su vehículo particular, la Cámara Alta reembolsa 0,25 euros por kilómetro recorrido, a lo que se pueden añadir, en su caso, los importes correspondientes a peajes de autopistas.
La evolución del gasto explica por qué la actual legislatura ya marca un hito. Entre agosto de 2023 y el cierre de 2025, los desplazamientos de los senadores han superado cualquier registro previo desde que estos datos comenzaron a hacerse públicos hace una década.
De hecho, el gasto acumulado en este periodo ya supera el de legislaturas completas anteriores. La que transcurrió entre diciembre de 2019 y mayo de 2023 se cerró con 8,7 millones de euros en viajes, una cifra ligeramente inferior a la registrada en estos dos años y medio de la legislatura actual. Aquel periodo estuvo condicionado, además, por las restricciones de movilidad derivadas de la pandemia.
Otra legislatura completa, la comprendida entre julio de 2016 y marzo de 2019, registró 8,4 millones de euros en gastos de viaje para los senadores. El resto de legislaturas analizadas fueron más breves o fallidas, lo que también redujo el volumen de desplazamientos.
Así, mientras el Congreso modera ligeramente su factura tras los altibajos de los últimos años, el Senado mantiene el acelerador pisado en materia de viajes. Dos ritmos distintos en las cámaras que, en cualquier caso, reflejan una realidad común de la política española: la actividad parlamentaria también se mide en kilómetros.
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