España

Puigdemont comienza a ver su vuelta a Cataluña como una posibilidad real pero descarta ejercer como jefe de la oposición

Nueve años en Bélgica después, el líder de Junts, que aguarda aún la amnistía, ve cerca su vuelta a España aunque también entiende que podrían darse "maniobras judiciales" en su contra

El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, tras realizar una declaración institucional, a 6 de octubre de 2026, en Waterloo (Bélgica).
El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, tras realizar una declaración institucional, a 6 de octubre de 2026, en Waterloo (Bélgica).

Carles Puigdemont empieza a atisbar el escenario de su regreso a Cataluña, después de casi una década instalado en Bélgica. El expresidente de la Generalitat, sin embargo, no da por resuelta su situación judicial y teme que puedan surgir nuevos obstáculos para impedirle volver. En una entrevista con el periodista Jordi Basté en el programa de 2Cat de RTVE, ha denunciado que la ley de amnistía sigue sin aplicársele y ha advertido de que no descarta que puedan producirse "maniobras judiciales" en su contra. Pese a ello, considera que el proceso se encuentra en una fase por la que ha llegado a un punto de no retorno. "Mi cabeza empieza a asumir que el regreso debe prepararse", ha reconocido.

Sus palabras llegan después de conocerse hace unos días que su equipo había trasladado la oficina que mantenía como expresidente de la Generalitat. A partir de ahora, el entorno de Puigdemont prevé instalarse en un edificio propiedad de la Administración catalana situado en la zona alta de Barcelona, un movimiento que coincide con el cambio de expectativas del dirigente de Junts. Su vuelta, no obstante, no supondría su incorporación al Parlament como jefe de la oposición. Puigdemont considera que ocupar ese puesto después de haber presidido la Generalitat sería inapropiado, ya que implicaría fiscalizar directamente a quien asumiera el cargo de presidente.

La entrevista también ha servido para reconstruir los contactos que mantuvo con el PSOE antes de la investidura de Pedro Sánchez de 2023. Puigdemont sostiene que un representante socialista se desplazó a Bélgica para ofrecerle un acuerdo que, según ha explicado, se asemejaba a los indultos concedidos a los dirigentes independentistas condenados por el procés. El expresidente rechazó aquella propuesta porque defendía una solución de carácter político y no una medida individual de gracia. La amnistía, ha relatado, fue inicialmente descartada por su interlocutor, pero terminó convirtiéndose en una de las condiciones de Junts cuando sus diputados adquirieron un papel determinante para la formación del nuevo Gobierno.

La falta de aplicación de esa ley continúa siendo el principal obstáculo para su vuelta. Puigdemont ha afirmado que las resoluciones judiciales llegaron a convencerlo de que quizá no podría regresar nunca a Cataluña. También ha denunciado el desgaste personal provocado por las investigaciones que lo han afectado durante su estancia en Bélgica. El dirigente sostiene que, aunque no ha sido condenado, se ha intentado apartarlo de la vida pública mediante procedimientos judiciales. Entre sus ejemplos, ha mencionado las pesquisas relacionadas con el terrorismo y el blanqueo de capitales, así como una comparecencia ante una comisaría francesa especializada en terrorismo que vincula a una investigación española sobre Tsunami Democràtic.

Otro de los episodios que ha abordado es su aparición en Barcelona el 8 de agosto de 2024, coincidiendo con la investidura de Salvador Illa. Puigdemont ha explicado que pretendía acudir al Parlament para dirigirse a sus seguidores y que estaba dispuesto a afrontar una detención posterior. Al valorar que los Mossos podían arrestarlo antes de alcanzar la Cámara, decidió cambiar de estrategia y abandonar el lugar. Ha defendido aquella actuación como una forma de denuncia política y ha desmentido una de las versiones difundidas sobre su huida en un maletero y asegura que viajó en coche, sentado en la parte trasera, tanto al entrar como al salir de Cataluña.

De cara a un posible regreso, el expresidente reconoce que tendrá que reencontrarse con una sociedad que ha evolucionado durante su ausencia. Ha citado el peso creciente de las redes sociales, la inteligencia artificial y los cambios demográficos como señales de una Cataluña que necesita conocer de primera mano. Su prioridad al volver, ha asegurado, será visitar las tumbas de sus padres y regresar a su casa en Sant Julià de Ramis.

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