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Cataluña volverá a desempeñar un papel determinante en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El peso de sus 48 escaños y la ajustada distancia que separó al PP de algunos diputados en los comicios de 2023 convierten a la comunidad presidida por Salvador Illa en uno de los principales escenarios de la disputa entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Ambos candidatos han intensificado sus mensajes y su presencia en territorio catalán, conscientes de que el resultado en esta autonomía puede resultar decisivo para determinar quién ocupa La Moncloa.
En las elecciones generales de julio de 2023, 40 de los 48 diputados elegidos en Cataluña respaldaron la investidura de Pedro Sánchez, una representación fundamental para garantizar su continuidad al frente del Ejecutivo. El PP, por su parte, se quedó a cuatro escaños de poder articular una mayoría suficiente para gobernar. Dos de esos diputados podrían haber llegado de las provincias de Lérida y Gerona, donde los populares se quedaron cerca de obtener representación. En la primera circunscripción les faltaron 3.509 votos y en la segunda, apenas 285. Datos muy ilustrativos para entender la importancia de esta comunidad autónoma en el reparto de escaños y explicar el interés de las dos principales formaciones por movilizar a sus electorados en una comunidad donde el PSOE parte de una posición especialmente ventajosa. El PSC, además, constituye uno de los principales apoyos territoriales de Sánchez, mientras que el PP aspira a ampliar su representación y reducir la distancia respecto a los socialistas.
El presidente del Gobierno protagonizó ayer un acto electoral en Tarragona, donde llamó a la movilización de los votantes progresistas para frenar un eventual cambio de Gobierno. "Si votamos en masa, mandamos a casa a Feijóo y Abascal", afirmó el secretario general del PSOE, que situó la participación como uno de los elementos centrales de su estrategia electoral. Feijóo, por su parte, llevará su campaña a Badalona el próximo jueves por la noche. La localidad barcelonesa, gobernada con mayoría absoluta por Xavier García Albiol, también cabeza de lista del PP por Barcelona, representa uno de los principales referentes territoriales de los populares en Cataluña. El partido confía en que su presencia en la comunidad le permita mejorar los resultados de 2023 y captar parte del electorado que entonces no respaldó su candidatura.
Sánchez busca movilizar al electorado progresista
En su intervención en Tarragona, Sánchez trató de situar las elecciones españolas dentro de un contexto internacional marcado por el retroceso de Donald Trump en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos y la victoria de Lula en Brasil. El presidente utilizó ambos ejemplos para defender que la tendencia política favorable a la derecha y a la ultraderecha puede revertirse también en España. "La ola de la ultraderecha también se desmoronará en España el 29-N, como se ha desmoronado en EEUU y Brasil", pronosticó. En ese marco, identificó las propuestas del PP y Vox con un "viaje al pasado" y contrapuso ese planteamiento a la continuidad de las políticas de su Ejecutivo.
El líder socialista también vinculó a Feijóo y al presidente de Vox, Santiago Abascal, con dirigentes internacionales como Trump, Javier Milei y Benjamin Netanyahu. "España se gobierna desde España, no desde Washington, Argentina o Israel", sostuvo. Sánchez reivindicó asimismo su posición en política exterior, especialmente en relación con la guerra de Irán y el conflicto de Gaza, y presentó al Gobierno como un referente frente a las posiciones de esos dirigentes. La política de defensa también ocupó parte de su discurso, al recordar su rechazo a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB, en línea con las exigencias planteadas por Trump, y convirtió esa discrepancia en otro argumento para movilizar a sus votantes. "No vamos a ser el patio trasero de la internacional ultraderechista y vamos a recordarle al PP y Vox que España no se gobierna ni desde Washington, ni desde Tel Aviv", afirmó.
En el ámbito nacional, Sánchez advirtió de que un eventual Gobierno de PP y Vox podría revisar algunas de las principales leyes sociales aprobadas durante las últimas legislaturas, entre ellas las relativas al aborto y la eutanasia. Frente a ese escenario, prometió continuar ampliando los derechos sociales si permanece en el poder. Entre sus compromisos mencionó el blindaje del aborto en la Constitución, nuevas subidas del salario mínimo y la revalorización de las pensiones.
El presidente también defendió la huelga general convocada para el próximo miércoles 11 de noviembre, cuya movilización espera que contribuya a activar el voto de izquierdas. Sánchez opinó que la huelga "no va contra nadie", rechazando que la protesta se interprete como una contestación directa a la gestión del Ejecutivo. La convocatoria se plantea en torno al coste de la vida y los problemas de acceso a la vivienda, dos cuestiones que se han situado entre los principales asuntos de la campaña.
El PP cuestiona el carácter de la huelga
Desde Barcelona, Xavier García Albiol respondió a las declaraciones del presidente y cuestionó el carácter de la huelga general. El dirigente popular sostuvo que la convocatoria tiene una finalidad "política" y que pretende favorecer los intereses electorales de la izquierda, especialmente los del PSOE. "Cómo se atreve el Gobierno y sus socios a secundarla", planteó el alcalde de Badalona, que rechazó la interpretación de Sánchez sobre el sentido de la protesta y la vinculó con la estrategia electoral socialista.
El PSC, por su parte, aprovechó el acto de Tarragona para insistir en la importancia de Cataluña en el resultado de las elecciones. El presidente de la Generalitat y primer secretario de los socialistas catalanes, Salvador Illa, que acompañó a Sánchez, recordó que Tarragona es una de las provincias en las que el PP ha retirado su candidato al Senado en virtud del acuerdo alcanzado con Vox para las listas de la Cámara Alta. Las otras dos son Gerona y Guipúzcoa. Illa utilizó ese pacto para cuestionar la estrategia de Feijóo y presentar el entendimiento entre populares y Vox como una muestra de la dependencia del PP respecto a la formación de Abascal. "Tarragona es el kilómetro cero de la rendición del PP a Vox", afirmó.
Con este escenario, Cataluña se consolida como uno de los territorios prioritarios para las dos principales candidaturas. El PSOE pretende rentabilizar la fortaleza del PSC y movilizar a los votantes progresistas para conservar los escaños que resultaron determinantes en 2023, mientras que los de Feijóo pretenden reducir esa ventaja y aprovechar las circunscripciones donde pequeñas variaciones de voto pueden traducirse en nuevos diputados. La distancia entre ambos proyectos y la distribución final de los 48 escaños catalanes pueden terminar siendo decisivas para decidir quién consigue los apoyos necesarios para sentarse en el Palacio de La Moncloa.




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