El aborto es uno de los temas que ha centrado el debate político y social de los últimos días y meses.
Hasta ahora, el foco estaba puesto en el choque entre el Ministerio de Sanidad y el Gobierno de la Comunidad de Madrid como consecuencia del registro de objetores de conciencia y, dentro del Partido Popular, las maniobras de Alberto Núñez Feijóo por escapar a la pelea de Isabel Díaz Ayuso con el Gobierno central sobre este derecho. Que la postura adoptada por su compañera en Sol le afectara lo menos posible.
Mientras tanto, los ‘populares’ empiezan a asumir la tesis de la ultraderecha en Extremadura, Aragón y Castilla y León, las tres comunidades donde necesita a Vox para gobernar. Y la posición de los de Santiago Abascal frente a la interrupción voluntaria del embarazo es clara.
El PP parece abocado a un callejón sin salida, y así lo confirmaría Elche, donde la formación con sede en Génova y la extrema derecha se han unido en las últimas horas para pedir al Gobierno la derogación de la ley del aborto, todo a la vez que, cabe recordar, el propio Pedro Sánchez se abrió a blindar este derecho en la Constitución.
Elche podría concebirse para muchos como la antesala de lo que serían capaces PP y Vox en un hipotético gobierno de coalición, unos pasos que ya advierten en los espacios donde cuentan con la máxima representación y en los que ponen condiciones indispensables para permitir investiduras.
No se esconde la ultraderecha -nunca lo ha hecho- a la hora de decir lo que les gustaría hacer con leyes de este tipo, que tanto ha costado sacar adelante y que supusieron en su día, en definitiva, una victoria sobre todo de la sociedad: derogarlas.
"Facilita la muerte de los inocentes"
El partido en la provincia alicantina emplazó a Moncloa, quien tiene por el momento potestad para ello, a proceder: “Deroguen cualquier ley que facilite la muerte de los inocentes por vía del aborto”, emplazó el partido. Y lo hizo sabiendo que en la práctica no pasaría nada, pero el apoyo del PP retrató a los de Núñez Feijóo y dejó un aviso sobre la mesa que desde la izquierda pasan por alto.
La Secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, respondió contundente a la petición de las derechas, afeándolas que quieren comprar un “billete de vuelta al pasado en el que las mueres no teníamos derechos”. “Buscan arrebatarnos la libertad para decidir sobre nuestros cuerpos, pero no se lo vamos a permitir”, dijo, prometiendo que el aborto estaría blindado en la Carta Magna.
Los socialistas apuntan directamente a Feijóo quien, consideran, “ha decidido alinearse con la ultraderecha para recortar derechos fundamentales de las mujeres”. “PP y Vox comparten un mismo proyecto: devolvernos a un pasado en blanco y negro, donde las mujeres no tenían libertad para decidir sobre su propio cuerpo”, lamentan, dejando claro que las pretensiones no forman parte de un “matiz ideológico”, sino que implican un “retroceso en derechos, igualdad y libertad”.
“El Partido Popular quiere arrebatarnos a las mujeres un derecho conquistado: decidir sobre nuestro propio cuerpo. Y lo hace de la mano de Vox, con quienes conforman ese bloque que trabaja activamente para desmantelar avances sociales”, relata Torró.
El PSOE promete frenar al "bloque reaccionario"
Para recordar que no es algo esporádico, la principal formación del Ejecutivo se basa en Madrid, donde Ayuso sigue negándose a crear el registro de objetores de conciencia, lo que se traduce en un “incumplimiento de la ley”, mientras el responsable gallego calla.
En este territorio, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), ya ordenó a la lideresa regional cumplir la normativa, pero ella se empeña en calificarlo de “lista negra” y se mantiene inmóvil en su posición.
La pugna entre el departamento de Mónica García y el equipo de Ayuso en los tribunales encuentra su origen en el pasado mes de enero, cuando el ministerio de Sanidad registró un recurso contencioso-administrativo contra la administración madrileña ante el mencionado organismo por no crear la lista.
Todas las comunidades, independientemente del color político cumplieron con el requerimiento formal, no así la de Ayuso, que se declaró en rebeldía, posicionándose nuevamente como principal opositora a Sánchez y, de paso, complicando la vida a Feijóo, que de nuevo tuvo que cuidar mucho su postura. Una postura que, por otro lado, no ha estado del todo clara en todo este tiempo, como sí parece clarividente que era un asunto en el que, a menos en ese momento, Génova prefería no entrar.
A las presiones de la extrema derecha estrictamente política se suma la fuerza que están cobrando movimientos ultracatólicos o ultraconservadores, como Hazte Oír o los movimientos bautizados como 'Provida'. Hace tiempo, el PP asumía que contaría aquí con un buen número de votantes, pero con la entrada en escena de Vox, cada vez más contundente en la materia, ese globo se ha ido desinflando. En definitiva, el que fuera presidente de la Xunta de Galicia se encuentra en una tesitura, por decirlo de una manera amable, delicada.
El PSOE ha manifestado que “frente al bloque reaccionario”, su “compromiso es claro”: “Los derechos de las mujeres se respetan sí o sí. Por eso vamos a blindar el derecho a la Constitución, para que ningún gobierno pueda volver atrás. Esto va de algo muy sencillo: derechos o libertados, libertad o imposición”.