España

Intercambio de órdagos entre Rufián, Podemos y Frente Amplio a 96 horas del límite electoral

Las posiciones de salida han quedado determinadas entrando en la semana más importante para el Frente Amplio desde su concepción

Mónica García y Ada Colau. EP
Mónica García y Ada Colau. EP

La izquierda alternativa ha movido ficha. En la semana más importante de su reorganización electoral, el Frente Amplio, impulsado por Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns, ha decidido designar a la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como su candidata a la presidencia del Gobierno y como líder para el 29N del espacio situado a la izquierda del PSOE. La elección de Colau, no obstante, no resuelve la incógnita sobre Podemos, que todavía está fuera del acuerdo (y con un acuerdo suscrito con ERC para no concurrir en Cataluña y aunar papeletas) y con una batalla por las listas que amenaza con convertir la unidad en un nuevo episodio de competición interna. El plazo para registrar las coaliciones termina el viernes 16 de octubre, por lo que el tiempo apremia más que nunca.

El calendario aprieta, pero las diferencias no han desaparecido. Al contrario: los últimos días han dejado al descubierto que la discusión no consiste únicamente en sumar siglas, sino en decidir quién manda, quién ocupa los puestos con posibilidades de obtener escaño y qué método se utilizará para elegir a los candidatos. Y Madrid, como tantas veces en la historia reciente de la izquierda española, se ha convertido en el lugar donde confluyen todas esas tensiones.

Rufián se baja del proyecto y obliga a recalcular

La primera sacudida llegó con Gabriel Rufián. El portavoz de ERC en el Congreso, que llevaba meses defendiendo públicamente la necesidad de articular una candidatura amplia para las izquierdas, ha decidido concurrir el 29-N bajo las siglas de su partido. Su negativa a encabezar el Frente Amplio ha supuesto un revés para quienes veían en él una figura capaz de trascender las fronteras partidistas y movilizar a un electorado progresista desencantado a nivel nacional, pero volverá a concurrir por ERC de la mano de Podemos en Cataluña. La operación alrededor del dirigente republicano había adquirido un peso considerable y su valor como activo electoral lo habían situado en el centro de las quinielas, pero ha optado finalmente por su propio partido.

El movimiento ha puesto el tablero patas arriba. El Frente Amplio pierde una de sus principales bazas simbólicas y, de hecho, uno de sus ideólogos primigenios, mientras ERC y Podemos exploran una inédita fórmula de entendimiento territorial. Existe, así, un avance a dos bandas: mientras unos intentan construir una alianza estatal, otros han suscrito acuerdos concretos sin integrarse necesariamente en ese mismo proyecto, al menos por el momento. La unidad de la izquierda empieza a dibujarse, así, como un mapa de pactos diferentes flexibles según el territorio, y no como una única coalición bajo un liderazgo compartido. Con Rufián fuera de la ecuación, la negociación ha regresado a su principal punto de fricción: Madrid y Podemos.

Al mismo tiempo, huelga decir que la región capitalina tiene un valor que va mucho más allá de la alta cantidad de escaños que aporta al Hemiciclo. Es también el territorio donde la izquierda alternativa se enfrenta a Isabel Díaz Ayuso, donde Más Madrid ha construido buena parte de su identidad política y donde Mónica García se ha consolidado como uno de los rostros más reconocibles del espacio progresista, independientemente de la popularidad de la que goce actualmente. Ceder el primer puesto de la lista no es, por tanto, una decisión meramente administrativa, sino que lleva consigo el determinar quién representa al proyecto y qué organización marca el rumbo de la campaña. La discusión también afecta a Izquierda Unida y Movimiento Sumar, que necesitan garantizar un encaje equilibrado en las candidaturas.

Podemos mantiene sus propias reglas

La incorporación de Podemos sigue siendo la gran incógnita. La formación de Ione Belarra ha activado sus primarias y defiende que la candidatura común se elija mediante un procedimiento abierto, pero el resto de las organizaciones no ha aceptado ese mecanismo como fórmula acordada para ordenar la candidatura conjunta.

El tiempo juega en contra de todos. Podemos debe decidir si entra en un proyecto cuyo reparto de poder no controla plenamente o si mantiene una estrategia propia, con el riesgo de fragmentar otra vez el voto. El Frente Amplio, por su parte, debe valorar si puede permitirse excluir a una organización que aunque no goce de su mejor momento, tiene implantación, militancia y representación parlamentaria. Antonio Maíllo y Verónica Martínez Barbero han expresado su optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo con los morados antes del viernes, aunque reconocen que el camino es complejo.

Semana decisiva

La izquierda alternativa afronta, por tanto, una carrera contrarreloj con varios frentes abiertos. Debe cerrar definitivamente las candidaturas con Colau y el resto de la lista, resolver el encaje de Podemos, concretar acuerdos con otras fuerzas territoriales y presentar un proyecto reconocible antes del lanzamiento público del Frente Amplio, previsto para el 17 de octubre. Compromís, mientras tanto, mantiene su apuesta por una fórmula propia valenciana. En el aire están Chunta Aragonesista y Més.

La aritmética electoral, a su vez, explica la urgencia. Las estimaciones citadas por El País y la Cadena SER apuntan a que una candidatura conjunta de Frente Amplio y Podemos podría aspirar a entre 15 y 19 escaños, frente a una representación sensiblemente menor si concurren por separado. Son proyecciones, no resultados asegurados, pero ilustran el coste potencial de la fragmentación y también el retroceso en comparación con las últimas elecciones, donde Sumar obtuvo 31 parlamentarios. Estos días pondrán a prueba la capacidad de estas organizaciones para superar una contradicción que las acompaña desde hace años: proclamar que la unidad es una necesidad colectiva mientras cada una intenta proteger su parcela y cuota personales.

Madrid concentra ahora el pulso más visible, pero el desenlace afectará a todo el espacio. La cuenta atrás ya ha empezado y una de las incógnitas, el nombre del candidato, ya está resuelta, pero queda todavía otra por despejar: si existirá unión antes de que venza el plazo o si se volverá a llegar a las urnas en división después del clamor no solo político, sino también ciudadano, que ha existido para presentarse en unidad cuando llegase este momento.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora