El Tribunal Supremo ha rechazado la querella presentada por Alba Moreno, antigua directora de Comunicación del grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, contra Javier Ortega Smith por un supuesto trato vejatorio y degradante. La decisión, recogida en un auto fechado el pasado 17 de septiembre y del que ha sido ponente la magistrada Susana Polo, descarta que los hechos tengan suficiente gravedad para constituir un delito contra la integridad moral, aunque cuestiona la actitud mantenida por el entonces portavoz municipal durante la conversación en la que comunicó a la trabajadora que no continuaría en su puesto tras regresar de una baja por maternidad.
La resolución considera que las palabras de Ortega Smith fueron "desafortunadas e improcedentes" y califica su conducta de "impropia" en el contexto de la reincorporación de Moreno tras una baja por maternidad. El tribunal llega a señalar que sus comentarios podrían ser indicativos de una "posible discriminación indirecta por razón de sexo" y recoge el "comportamiento un tanto machista" que, según la resolución, se pone de relieve en los hechos denunciados.
La conversación entre ambos, a la que ha tenido acceso El País y que Moreno aportó como grabación junto a su querella, tuvo lugar el 9 de diciembre, coincidiendo con su regreso al puesto. Ortega Smith le comunicó entonces que no continuaría como directora de Comunicación y justificó la decisión, entre otros argumentos, por lo que consideraba una falta de interés de la trabajadora durante los ocho meses que había permanecido de baja.
Durante el encuentro, el político reprochó a Moreno que no hubiera acudido a la sede del grupo municipal, asistido a plenos o mostrado interés por la evolución del equipo durante su ausencia. La trabajadora le recordó que se encontraba de baja por maternidad y que había respondido a las cuestiones que le había trasladado la persona que la había sustituido. El intercambio se prolongó precisamente sobre esta cuestión, con Ortega Smith insistiendo en que la situación no impedía mantener una relación personal con el grupo.
En ese contexto, el entonces portavoz le pidió que no entrara "en la vena feminista" y negó que su postura implicara estar en contra de que las mujeres tuvieran hijos. Para justificar su posición, hizo referencia incluso a mujeres de su entorno que, según explicó, habían acudido a reuniones o mantenido contacto con sus compañeros durante sus bajas. Moreno rechazó la comparación y defendió que durante ese periodo estaba dedicándose al cuidado de su hijo recién nacido.
El diálogo terminó con Ortega Smith precisando que no la estaba "cesando", sino que no la renovaba en un puesto de libre designación. El Supremo considera que esta conducta puede resultar reprochable desde otros ámbitos, pero no alcanza el umbral necesario para constituir un delito. La resolución destaca que no hubo insultos, amenazas ni humillaciones graves que menoscabaran de forma grave la dignidad de Moreno.
Tampoco aprecia un supuesto de acoso laboral, ya que no existió una conducta "sistemática, persistente y prolongada en el tiempo", sino una única reunión coincidente con la reincorporación de la trabajadora. Por ello, el tribunal concluye que no existe responsabilidad penal, aunque mantiene el reproche hacia las palabras utilizadas por Ortega Smith en ese momento.
El Supremo también rechaza la acusación de prevaricación. Si el cese vulneró derechos fundamentales, considera que la cuestión debe resolverse en la jurisdicción contencioso-administrativa. Moreno ya había iniciado esa vía contra el Ayuntamiento de Madrid, que formalmente es quien la contrata y despide a propuesta del grupo municipal.
El conflicto se produjo además en un contexto de enfrentamiento entre Ortega Smith y la dirección nacional de Vox. En la conversación, el entonces portavoz cuestionó la relación de Moreno con la sede nacional del partido, conocida como Bambú, donde había trabajado anteriormente.
El entorno de Ortega Smith defendió en su momento que el cese obedecía a razones organizativas y no a su baja. Según esa versión, Moreno ocupaba un puesto eventual y, durante los ocho meses de ausencia, el grupo había formado un nuevo equipo de comunicación que había funcionado adecuadamente. Al reincorporarse, sostuvo el político, ya no resultaba necesario que recuperase sus funciones.
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