La guerra en Oriente Próximo, iniciada por el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, desplaza la mirada de prácticamente todos los países del mundo. Aquí en España, antes de asimilar las consecuencias económicas que el conflicto ya está teniendo -y que, previsiblemente, irán a peor con el paso de los días-, el Gobierno lleva desde el pasado 28 de febrero, cuando comenzaron las bombas, articulándose para responder políticamente. El "No a la guerra" con el que el Ejecutivo le planta cara a Donald Trump y Benjamin Netanyahu, es el resultado de una operación en el seno de Moncloa que se remonta a varios meses antes de comenzar la guerra, cuando se comenzaron a tener sospechas de una intervención inminente en Irán.
Concretamente, a finales de 2025, cuando el presidente Pedro Sánchez ya barajaba informes que advertían de que la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel estaba al caer. La fecha, que recoge Eldiario.es citando a fuentes de Moncloa, coincide con el inicio de las manifestaciones del Gran Bazar de Teherán, que derivaron en las semanas siguientes en protestas multitudinarias por todo el país contra el régimen de los ayatolás, que respondió con una brutal represión, asesinando a más de 3.000 personas.
Fue poco después, el 2 de enero, cuando Trump lanzó la amenaza al Gobierno iraní de una intervención, que fue la que inició la escalada de declaraciones cruzadas, aranceles y despliegue militar que ha culminado con la intervención en el país persa. Durante todo este proceso, en Madrid se ha trabajado meticulosamente con todos los indicios para tratar de prevenir cuándo se desencadenaría todo, cómo debía reaccionar España y como afrontar las posibles consecuencias, económicas y políticas, del conflicto que hoy está en marcha.
De ese esfuerzo, la primera reacción del presidente, que cuando recibió la confirmación de que la guerra "ya ha empezado" en la madrugada del pasado 28, dejo clara la consigna: "¡Es increíble! 20 años después, el mismo error. Ahora nos toca a nosotros marcar la diferencia", fue lo que le respondió Sánchez a su jefe de Gabinete, Diego Rubio, según confirma este último al citado medio. En ese momento comenzó una operación que centra los esfuerzos de todo el Ejecutivo, y que ha consolidado a España como una excepción de Europa en plantarle cara a Trump recuperando de la memoria colectiva el "No a la guerra" de 2003, que el presidente convirtió en bandera el pasado miércoles en su declaración institucional en Moncloa.
El objetivo de Moncloa: evitar los errores de Irak
Sánchez deja claro el objetivo de Moncloa: no repetir los errores de la invasión de Irak, que sacaron a miles de personas a las calles contra el Gobierno de José María Aznar a principios de siglo por participar en la operación militar de Estados Unidos para derrocar al régimen de Sadam Huseín. Los paralelismos con 2003 son claros: un presidente republicano advierte al mundo del peligro de que un régimen en Oriente Próximo posea unas armas de destrucción masiva de las que no hay ninguna evidencia, lanza una operación militar unilateral que se cobra las vidas de miles de civiles y Europa le sigue sin preguntarse muy bien por qué.
Y aquí en España, el Partido Popular es el encargado de reeditar ese guion 23 años después. Entonces, las encuestas apuntaban a que apenas un 4% de los españoles apoyaba la guerra en Irak. Ni esto, ni las manifestaciones del "No a la guerra", impidieron al presidente del Gobierno, José María Aznar, salir de la Cumbre de las Azores -junto a Bush, Blair y Barroso- con su apoyo comprometido a la invasión y con la infame declaración con la que la justificó ya escrita: "Le estoy diciendo la verdad: el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva", aseguraba.
No era verdad, y parece que el PP no ha aprendido las lecciones en 2026. La reacción del partido de Alberto Núñez Feijóo, ahora en la oposición, ha sido criticar junto a Vox la respuesta del Gobierno, llegando a esparcir bulos sobre el trabajo de ministros como Margarita Robles, la titular de Defensa, de la que manipularon un vídeo para acusar al Ejecutivo de mentir -el cual, por cierto, sigue publicado cuatro días después. Además, las últimas encuestas van en la misma dirección que las de 2003: casi el 70% de los españoles están en contra de la guerra en Irán, según el último sondeo de 40db, algo que no ha impedido al PP alinearse con Donald Trump y Benjamin Netanyahu, y que para el Gobierno confirma que se está tomando la posición correcta.