La crisis habitacional no ha hecho más que agravarse en los últimos años. La subida de los precios de la vivienda, en mayor medida la destinada al alquiler, pero también la disponible para compra, ha empujado a millones de personas a una situación de inestabilidad y temor generada por los especuladores y sus prácticas, en muchas ocasiones ilegales. El libre mercado continúa imponiéndose al bienestar social, mientras los responsables políticos se mantienen impasibles.

Las administraciones públicas, quienes deberían velar por el cumplimiento del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo 47 de la Constitución Española, se lavan las manos o, en el mejor de los casos, impulsan medidas estériles pensada en complacer a los generadores del problema. En el peor de ellos colaboran de la situación vendiendo vivienda pública o desahuciando a vecinos de los inmuebles de su propiedad, con la colaboración judicial y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que dirigen.

El único parapeto para los cientos de miles de inquilinos cercados por la especulación es la organización colectiva. Múltiples colectivos de todo el país luchan para frenar desahucios, con los cuerpos de sus integrantes y desde la propia puerta, enfrentando la represión física y administrativa (detenciones, multas, etc.); y piensan seguir haciendo. La presión crece por parte del capital y el nivel del conflicto lo va a hacer de la misma manera.

Campañas como la del Sindicato de Vivienda de Carabanchel, copando las celebraciones de San Isidro y sus conciertos en plenas fiestas madrileñas al grito de “llenan la Pradera, desahucian Madrid, son un ejemplo de ello. Los siguientes grandes eventos que se sucederán y que ya han sido anunciados llegarán de la mano del Sindicato de Inquilinas. En el horizonte, más de un mes de movilizaciones y protestas a lo largo y ancho de la Península Ibérica; además de un llamado a los sindicatos laborales para la convocatoria de una huelga general.

Ola de manifestaciones

La vida nos cuesta la vida. Bajemos los precios” es el lema que ha elegido el Sindicato de Inquilinas para su nueva campaña. “Se necesita bajar los precios de los alquileres, contratos indefinidos que den estabilidad a quién habita las viviendas, acabar con el fraude de alquileres de habitaciones y temporada, recuperar las viviendas de los fondos buitre y crear un parque de vivienda público que no acabe en manos privadas”, presentan como reclamaciones.

La organización también señala a los culpables, entre los que destacan los políticos, especialmente a “la derecha y la ultraderecha intentan desestabilizar a la población que sufre por los precios de la vivienda, señalando a la población migrante, a la ocupación o a las pensionistas como culpables para provocar enfrentamientos entre las últimas y las penúltimas”. Asimismo, ponen bajo el foco a los propietarios, parte del problema que a la par protesta, las personas físicas y no las empresas, “al ver sus barrios transformados en parques turísticos”.

“Esta crisis ha sido provocada y sigue siendo sostenida por rentistas, inmobiliarias, fondos, bancos, empresas de alarmas y grandes conglomerados inmobiliarios, así como por los gobiernos y las instituciones públicas que han posibilitado este modelo con sus políticas, interviniendo el mercado a favor de la especulación”, aglutinan a los culpables. Por todo ello, convocan decenas de movilizaciones.

Las protestas se iniciarán en Guadalajara el 23 de mayo. El día siguiente, 24 de mayo, será una fecha clave con convocatorias simultáneas en Madrid, Teruel, Zaragoza y Badajoz. El mes cerrará con protestas en Burgos, Logroño y Murcia el día 30, y en Valladolid el día 31. Al inicio de junio, el día 5, la cita será en Vigo. El 6 de junio se convertirá en la jornada de mayor intensidad, con convocatorias en Catalunya, València, Alicante, Gijón, A Coruña, Ourense, Segovia, Cantabria, Ávila y Santiago de Compostela.

En Cataluña, la movilización tomará la forma de macroencuesta sobre el coste de la vida en puntos descentralizados. La campaña de movilizaciones concluirá en Salamanca (21 de junio), en Málaga y en Cádiz (27 de junio) y Gran Canaria (28 de junio). Las horas y las localizaciones irán siendo anunciadas a través de los canales de los diferentes Sindicatos de Inquilinas regionales, además de acciones en nuevos territorios.

Por último, la Confederación de Sindicatos de Inquilinas sitúa que estas movilizaciones deben servir como punto de partida para organizar una huelga general de 24 horas para demostrar que la situación de la vivienda es un problema político de primer orden. “La llamada se dirige a todos los agentes sociales comprometidos con la lucha por el derecho a la vivienda y a los sindicatos de trabajadores para conformar una gran alianza que frene la transferencia de ingresos de la clase trabajadora a los rentistas, confronte el discurso de la extrema derecha que culpa a migrante del empobrecimiento general y para forzar al gobierno a reformas contundentes en materia de vivienda”, zanjan.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora