Todos los sondeos publicados recientemente apuntan un cataclismo electoral del PSOE y la imposibilidad de que el bloque progresista pueda reeditar gobierno. El antisanchismo se manifiesta movilizado y la mayoría de la derecha y la ultraderecha oscila entre 49,4% y 60,1% de los votos. Las encuestas también reflejan una desmovilización notable de la izquierda, bastante rezagada e indecisa, que varía del 15% al 20% respecto a los resultados de julio de 2023.

La mayoría conservadora en intención de voto se hace notar por el constante auge de Vox en detrimento de un Partido Popular (PP) que no acaba de despegar de forma contundente con todo lo que hay sobre la mesa. Sin embargo, juntos podrían sumar hasta 200 escaños.

Estos datos preocupan al partido en el Gobierno porque aspiran a evitar un Ejecutivo del PP y Vox. Por ello se aferran a la idea de recuperar a esos electores enfadados o desencantados que podrían sumarse a la causa en el momento preciso. Moncloa calcula que falta el impulso final de los que terminan votando en el último momento, aunque sea con la nariz tapada, para que no gane la alternativa. Además, el miedo a la ultraderecha parece haberse disipado, sobre todo entre los más jóvenes, al menos de momento. No obstante, ello si puede tener un efecto movilizador con la imagen de Abascal como vicepresidente de Feijóo.

En el Gobierno auguran pésimos resultados de su partido en las elecciones autonómicas próximas en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Nada parece indicar que, en el corto plazo, atraviesen una tendencia que mejore la situación actual. Tampoco que capitalicen eficazmente la mala gestión de los barones populares en autonomías como la Comunidad de Madrid, Andalucía, Castilla y León o la Comunitat Valenciana porque, aunque el PP no crezca, sí lo hace Vox y el bloque por extensión.

Moncloa también mira a la baja participación que se manifiesta en los barómetros, tres puntos menos que en los comicios del 23-J, y que se plasmó en las elecciones extremeñas del pasado mes de diciembre (62%) con el dato más bajo de la historia.

Es cierto que empieza a haber un flujo aún limitado de electores del PSOE hacia Vox, pero lo sustancial se va a la abstención por la disparidad entre el sanchismo y el antisanchismo. Los detractores del presidente del Gobierno manifiestan más su voluntad de posicionarse rotundamente en consecuencia, que aquellos que lo arropan. Sin embargo, el PSOE desea recuperar a aquellos votantes enfadados o decepcionados por los escándalos y el ruido. Para ello necesitarán gestos revolucionarios y extremadamente revitalizantes que aglutinen a la bancada progresista en torno a una iniciativa mayor. No obstante, se descarta un cambio de candidato o un giro copernicano en la hoja de ruta del presidente y su círculo más cercano.

Por ello, Sánchez se muestra activo y no para de hacer anuncios y presentar medidas que proyecten voluntad de continuar y desplegar la agenda social que impulse la actividad de un Consejo de Ministros que no cuenta con una sólida mayoría parlamentaria. Es decir, se permite todo menos quedarse quieto.

El complejo orden internacional y, especialmente, el neoimperialismo trumpista, ha sido explotado como un factor aglutinante con el que despejar los problemas internos y desenfundar el vanguardismo en la defensa de la multilateralidad basada en reglas. De hecho, tras la reunión de la Ejecutiva federal del PSOE de este lunes, el partido anunció una conferencia política por la paz para ahondar en esta bandera como ya se hizo con el genocidio en Palestina.

Moncloa se centra en presumir de gestión para abrirse paso entre informes judiciales a la espera de un input que vuelque el tablero y abra el capítulo definitivo de la legislatura.

El que fuera Director del Gabinete de Presidencia del Gobierno de Sánchez, Iván Redondo, adelantó que el jueves 16 de septiembre de 2027 podría ser la fecha idónea para que se abran las urnas. Al menos, la que dictamina la ley. Las elecciones municipales y autonómicas españolas, las elecciones presidenciales en países como Portugal, Francia, Colombia, Brasil, Suecia o Estados Unidos, y los posibles fenómenos políticos que puedan producirse hasta entonces marcarán el devenir de un Sánchez que descarta rendirse ante la adversidad.

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