El caso Móstoles destruye la narrativa de todo el Partido Popular. Génova activó una retórica feroz de confrontación contra el PSOE tras conocerse las acusaciones contra el ex alto cargo de Moncloa y efímero miembro de la Secretaría de Organización Paco Salazar. Un relato que no sólo se le vuelve en contra, sino que pone contra las cuerdas a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y a los principales activos de su guardia pretoriana. Todas las informaciones señalan a la cúpula de la jefa del Ejecutivo, partiendo de sus dos principales popes – el secretario general de la sucursal regional, Alfonso Serrano, y la secretaria de Organización, la imputada Ana Millán -. Asimismo, la oposición posa el dedo ahora sobre su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez. Toda la presión recae ahora sobre la Puerta del Sol.
El presunto acoso sexual y laboral del alcalde de Móstoles a una concejal del partido ha zarandeado toda la organización, focalizando toda la presión sobre el Partido Popular de la Comunidad de Madrid. El círculo de confianza de la presidenta queda en entredicho. En las primeras horas, Alfonso Serrano y Ana Millán compartían la responsabilidad de maniobrar en 2024 para esconder el escándalo y presionar a la víctima para que no presentara una denuncia, aunque desde la fuerza madrileña percuten que todo el caso parte de una “disputa profesional”.
Según la información avanzada por El País esta semana, la secretaria de Organización del PP de Madrid es una de las dirigentes que peor sale parada del escándalo. De hecho, se le señala como la encargada de tratar el asunto con la presunta víctima del alcalde mostoleño tras recibir en el gabinete de Presidencia un escrito en el que ésta rogaba el amparo del partido ante la situación.
La vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, a la que la Justicia investiga por cuatro presuntos delitos, lideró diversos encuentros con la edil para persuadirla de que no acudiera a los tribunales. De hecho, le llegó a espetar que la protección del partido pasa porque “te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia”. Al margen de amenazarla con una respuesta pública que le “perjudicaría”. Implicación que erosiona una imagen pública ya de por sí lastrada por las acusaciones de corrupción, pese a que la jefa del Ejecutivo la mantiene envuelta en un manto protector.
Serrano y las negaciones en público
Junto a Millán, en informaciones posteriores aparece el nombre de otro de los altos cargos de Ayuso, concretamente su mano derecha. Alfonso Serrano, hombre de máxima confianza de la presidenta y su número dos en el PP de Madrid, estuvo involucrado en las maniobras de presión a la edil. El secretario general de los populares madrileños trató de disuadir a la afectada en un encuentro en el que también advirtió con represalias públicas que le generarían problemas. “Manuel te ficha, hay una mezcla entre lo personal y lo profesional, te tira lejos, tú le das calabazas y a partir de ahí todo cambia. ¿Estamos hablando de esto?”, llegó a deslizar durante el encuentro.
Serrano, al contrario que Millán, aprovechó la sesión de los jueves en la Asamblea de Madrid para comparecer en público y negar la mayor. El número dos de Ayuso se escudó en que el Comité de Derechos y Garantías - que depende de la dirección nacional del Partido Popular – archivó la denuncia y aseguró que en ningún momento se abordó el presunto caso como acoso sexual, sino que se enmarcó en una “disputa laboral” en el marco de un grupo municipal. Sin embargo, los hechos apuntan a que la edil, al presentar la dimisión y darse de baja de la formación, remarcó que estos episodios no cesaron.
"En el mes de febrero (de 2024) comuniqué al PP de Madrid la grave situación de acoso sexual y laboral que he padecido como concejal del Partido Popular de Móstoles. Se han producido tres reuniones con la responsable del caso que ha designado el partido, Ana Millán, se han realizado seis escritos solicitando amparo, así como el establecimiento de los protocolos internos del partido y solicitud de intervención en este caso; lejos de verme amparada en la situación que venía padeciendo, me he encontrado con que los órganos de mi partido me han negado cualquier tipo de amparo haciendo oídos sordos a mis denuncias, sin realizar ninguna intervención, lo cual me ha resultado inaudito, por inesperado", sentenció la ex concejala mostoleña.
La firma de MAR
El Partido Socialista ya ha anunciado que no descartan acudir a los tribunales ante la filtración de los datos de la exedil de Móstoles. El líder del PSOE-M y ministro para la Transformación Digital, Óscar López, no sólo apunta a esta dirección, sino que además subraya que es un “delito doblemente grave” al ser una persona que denuncia y que debería estar “amparada por el anonimato que impida que luego sufra un doble acoso”.
Una operación que en fueros socialistas levanta ciertas sospechas con dirección al jefe de Gabinete de Isabel Díaz Ayuso. A López le recuerda la maniobra a la orquestada por Miguel Ángel Rodríguez para desacreditar al ex fiscal general del Estado. “Otra vez huele todo a él”, asegura el secretario general de los socialistas madrileños, que pone de relieve un escándalo que pivota sobre “datos personales, una denunciante, un caso de acoso” diseminado en “varias reuniones”.
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