El exministro del Interior Jaime Mayor Oreja ha calificado de “disparate” la regularización extraordinaria de inmigrantes aprobada por el Gobierno, al considerar que podría generar “guetos” en España similares a los que, según él, existen en Londres, París o Marsella. Las declaraciones las ha realizado en una entrevista con motivo de la publicación de su libro ‘Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira (Espasa)’, en el que repasa su trayectoria política y sus reflexiones sobre la situación actual del país.  A su vez, incluye sus vivencias como ministro del Interior, la lucha contra el terrorismo y una reflexión de lo que él considera un "proceso" iniciado en España a raíz del pacto del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA, que pretende acabar con la Constitución de 1978.

Mayor Oreja ha recordado que durante su etapa en el Ejecutivo de José María Aznar se llevaron a cabo dos regularizaciones “masivas”, en 1999 y 2000,  al verse obligados, según explica, por una proposición de Ley que hizo CiU apoyada por el PSOE. En la misma línea, ha destacado que entonces había aproximadamente un millón de inmigrantes frente a los once millones actuales y que la mayoría contaban con contrato de trabajo. 

Según su análisis, el contexto económico y laboral de aquel momento facilitaba la integración, mientras que ahora podría repetirse la experiencia de otros países europeos donde la inmigración masiva ha generado segregación urbana. El exministro ha asegurado que su postura está respaldada por varios obispos y ha criticado el “buenismo” en materia migratoria. “Una regularización masiva en estas circunstancias es un disparate”, ha afirmado, defendiendo que el proceso debería realizarse mediante contratos de trabajo y no por ley.

"Con el volumen que tenemos de inmigrantes, viendo lo que ha pasado en Francia, lo que está pasando en París, lo que está pasando en Marsella lo que está pasando en Londres, lo que está pasando en los países donde (hay) una pésima inmigración" y donde se han creado "guetos a las afueras", considera que España tendría que tomar "muy en serio la regularización" y hacerla "no por ley, sino por contratos de trabajo", ha apostillado. 

Mayor Oreja también ha arremetido contra la intención del Gobierno de blindar el aborto en la Constitución, calificando esta medida de “fraude constitucional” porque tratan de "alterar" la Carta Magna por un artículo que no expresa el derecho a la vida, sino el 43, que son, ha apuntado, los derechos "prestacionales" de salud o medioambiente.

Sin embargo, ha señalado que "la vida está defendida por el artículo 15" y reta al Gobierno a reformarlo, para lo que tendría que disolver las Cámaras y hacer un referéndum. Esto último, ha precisado, "significa no hacer un fraude constitucional".

Ha descartado a este respecto que haya sido una maniobra por el anuncio de la visita del Papa León XIV, que estará en España entre los días 6 y 12 de junio. "No creo que sea precisamente para el viaje del Papa, porque lo único que esto hace es movilizar más a los católicos", ha precisado.

“No hay ministerios”

En este contexto, el exministro ha denunciado lo que considera un proyecto de ingeniería social impulsado por la izquierda. “No hay ministerios, hay líneas de ingeniería social. Están tratando de cambiar la conciencia de los españoles”, ha rezado, señalando que lo moderno sería promover la eutanasia, el aborto, la teoría de género o la memoria histórica.

Mayor Oreja ha calificado el aborto como una “moda dominante” y lo ha comparado con la esclavitud: “Hoy se considera un derecho, pero dentro de 100 años la sociedad se avergonzará de haberlo utilizado como solución a determinados problemas”. El exministro vinculó además el aborto a la llamada “cultura woke” y defendió que la protección de la vida es un valor universal que no debería modificarse por leyes pasajeras.

"Pasa lo mismo con el aborto, matar a una persona como solución del problema es un disparate, esa persona no es la misma persona que su madre, la madre no tiene derecho a matar a una persona distinta", ha apuntado. "Pero hoy no es así, hoy es una moda dominante. Hoy el aborto supuestamente es un derecho, es decir, lo que está en el Código Penal reflejado casi como un delito, ahora se transforma en un derecho", ha sentenciado con un tono muy critico con el aborto. 

En cualquier caso, le produce "tristeza" ver cómo el Gobierno necesita siempre "dividir" a las instituciones, al recordar que con este asunto también ha dividido al Consejo de Estado, que lo aprobó por 16 votos contra 4, después de haberlo hecho con la Fiscalía General, el Tribunal Constitucional o el Tribunal de Cuentas. El exministro ha concluido que la regularización de inmigrantes y la protección del aborto reflejan lo que, a su juicio, son intentos de transformación social desde el poder, que ignoran riesgos históricos y culturales, y advirtió que estas decisiones tendrán repercusiones en el futuro de la sociedad española.
 

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