Madrid vivió este sábado una jornada de movilizaciones con dos protestas de signo y objetivos muy diferentes. Por la mañana, la capital acogió la segunda 'Marcha por la Dignidad', convocada por Sociedad Civil Española y centrada en la crisis de Ceuta, la exigencia de elecciones generales y las críticas al Gobierno de Pedro Sánchez. Por la tarde, miles de personas recorrieron el centro de la ciudad bajo el lema 'Ni una Maricarmen más' para reclamar medidas frente a los desahucios y el encarecimiento de la vivienda. La afluencia de la segunda superó a la de la primera según los datos oficiales aportados por Delegación del Gobierno en Madrid, certificando el gatillazo de las protestas arengadas por Marcos de Quinto frente a la manifestación antidesahucios coincidente en calendario.
Según las cifras de la Delegación del Gobierno en Madrid, la manifestación en defensa de Ceuta reunió a unas 20.000 personas, mientras que la protesta por la vivienda alcanzó las 25.000. Las organizaciones convocantes ofrecieron cifras muy superiores en ambos casos: Sociedad Civil Española elevó hasta 180.000 los asistentes a su marcha, mientras que el Sindicato de Inquilinas situó en más de 300.000 la participación en la movilización por la vivienda, diferencias matemáticas siempre habituales entre organizadores y Delegación. Más allá de la diferencia entre las estimaciones, la jornada dejó dos fotografías políticas distintas. La primera estuvo protagonizada por Marcos de Quinto, presidente de Sociedad Civil Española y antiguo diputado de Ciudadanos, junto a dirigentes del PP y Vox. La segunda tuvo como eje el caso de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desahuciada esta semana de la vivienda en la que había residido durante más de siete décadas.
La protesta de la mañana partió de Cibeles y concluyó en el Arco de la Victoria. La convocatoria reclamaba elecciones generales y denunciaba la gestión del Gobierno en la crisis de Ceuta. Sociedad Civil Española vinculó además la situación de la ciudad autónoma con la política migratoria y reclamó medidas de carácter más contundente en la frontera. La manifestación contó con la presencia del secretario general del PP, Miguel Tellado, y del presidente de Vox, Santiago Abascal. Vox insistió en reclamar que se active el artículo 102 de la Constitución para que Pedro Sánchez pueda ser juzgado por una eventual responsabilidad por traición, mientras que Tellado evitó respaldar esa iniciativa y aseguró que el PP confía en las diligencias abiertas en la Audiencia Nacional.
La ausencia de Alberto Núñez Feijóo también marcó la movilización. El PP acudió representado por su número dos, mientras que Vox tuvo una presencia más visible en la cabecera. Durante la marcha se escucharon consignas contra Sánchez y contra la política migratoria del Ejecutivo. Al término del recorrido, un grupo intentó continuar hacia La Moncloa y se produjeron momentos de tensión con la Policía, aunque la manifestación transcurrió en términos generales sin incidentes graves. La cifra de 20.000 participantes ofrecida por la Delegación del Gobierno supone, además, la mitad de los 40.000 asistentes que el mismo organismo atribuyó a la anterior protesta convocada por Sociedad Civil Española, lo que comparativamente también es un bajón significativo.
La vivienda toma el centro de Madrid
Horas después, la Puerta del Sol se convirtió en el punto de partida de una movilización de carácter muy diferente. El Sindicato de Inquilinas convocó la marcha 'Ni una Maricarmen más' para denunciar el desahucio de Maricarmen Abascal y reclamar cambios en las políticas de vivienda.
La mujer, de 87 años, abandonó esta semana el piso del distrito de Retiro en el que había vivido durante más de 70 años. Su caso se convirtió en el detonante de una movilización que pretende situar los desahucios, el precio de los alquileres y el acceso a una vivienda digna en las prioridades de las administraciones. La marcha salió a las 18:30 horas de Sol, pasó por Cibeles y continuó hasta el Congreso de los Diputados, con los manifestantes reclamando medidas para impedir nuevos desahucios y políticas que limiten el incremento de los alquileres. El Sindicato de Inquilinas también reclama una reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos para regular los alquileres de temporada y por habitaciones, así como mecanismos para prorrogar los contratos y garantizar su continuidad. Esta protesta, además, no se ha terminado de disolver, ya que unas 500 personas continúan acampadas en la Puerta del Sol para continuar las reivindicaciones, especialmente la de la aplicación del 'decreto Maricarmen' que llega este martes al Consejo de Ministros.
Las comparaciones son odiosas
La coincidencia temporal permitió comparar dos de las principales preocupaciones que han ocupado el debate político español durante las últimas semanas. Por la mañana, la inmigración y la situación de Ceuta sirvieron de eje para una movilización cuyo principal destinatario político era, no obstante, el Gobierno central. Por la tarde, la vivienda concentró las reivindicaciones de sindicatos de inquilinos, colectivos sociales y ciudadanos afectados por el precio de los alquileres y los desahucios, ante los que el Gobierno también está en el punto de mira.
Los datos oficiales de asistencia otorgan una mayor participación a la segunda protesta, con 25.000 frente a 20.000. La diferencia no es muy holgada, pero escenifica las limitaciones de la protesta respaldada por Marcos de Quinto, por PP y Vox, y permite constatar que la protesta por la vivienda logró convertir el caso particular de Maricarmen en una movilización de alcance general. La protesta no se limitó a reclamar una solución para la mujer desahuciada, sino que ha reabierto viejas cuestiones sobre alquileres, desahucios y regulación del mercado inmobiliario sobre las que la población no quiere dejar de hablar.
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