El pulso entre Junts Per Catalunya y el Gobierno sigue escalando y adquiere cada vez más tono de ruptura. “Llevan demasiado tiempo ocupando el poder sin una mayoría, incumple acuerdos, aprueba políticas de espaldas a este parlamento. Y la guinda del pastel son los casos de corrupción que le rodean (...) ¿Qué argumento democrático le queda para no convocar elecciones?”, le ha preguntado la portavoz parlamentaria de Junts Per Catalunya, Mìriam Nogueras, al presidente del Gobierno durante la sesión de control en el Congreso.
La portavoz fue dilatando su intervención antes de abordar el núcleo de su crítica. Arrancó con alusiones a la Global Progressive Mobilisation, la cumbre internacional de líderes progresistas celebrada el pasado fin de semana en Barcelona, para cuestionar al presidente sobre el relato trasladado allí. En concreto, Nogueras le preguntó si había explicado a sus homólogos que el 1 de octubre se “reprimío” a quienes querían votar o que el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) gobierna la capital catalana con el respaldo del Partido Popular (PP).
Tras ese preámbulo, centró su discurso en una batería de reproches económicos y sociales contra el Ejecutivo. Le acusó de someter a una fuerte presión fiscal a las clases medias y trabajadoras, de recaudar más que nunca sin que ello se traduzca —según afirmó— en una mejora de los servicios públicos, y de agravar problemas como el acceso a la vivienda. También denunció un supuesto abandono de colectivos como autónomos, sanitarios, docentes o sectores primarios.
Nogueras fue más allá al criticar el modelo de gestión del Gobierno, al que reprochó, en sus palabras, empobrecer a la ciudadanía para luego compensarla mediante subsidios. Asimismo, cargó contra medidas como la regularización migratoria, que calificó de adoptada “por la puerta de atrás” y en contraste con el resto de países de la Unión Europea. Según defendió, sus consecuencias recaen especialmente en Cataluña, a cuyos ciudadanos atribuyó el coste de dichas políticas. Tras ello, repasó los incumplimientos pendientes con su formación: "No, ustedes no han hecho los deberes. Lleva demasiado tiempo ocupando el poder sin una mayoría, señor Sánchez (...) Pacta con la derecha cuando le conviene. Incumple los acuerdos. Aprueba políticas de espaldas a este Parlamento, pero no aplica las políticas que se aprueban en este Parlamento.
Un Pedro Sánchez visiblemente serio y molesto, rechazó las críticas y defendió la continuidad del Ejecutivo. Aseguró que el Gobierno progresista no solo se sustenta en sus acuerdos parlamentarios, sino también en la necesidad de hacer frente a los pactos entre el Partido Popular y Vox en distintos territorios, sugiriendo que estos podrían poner en riesgo derechos sociales o principios constitucionales.
"¿Qué problema tienen en que se reconozcan derechos a quien vive aquí y contribuye al crecimiento económico del país?", le ha repreguntado Sánchez, incidiendo en que su Gobierno "va a reconocer derechos y a hacer de España y Cataluña países mejores".
La réplica de Sánchez
Sánchez también replicó a las acusaciones sobre el impacto de su política económica, negando que esté empobreciendo a la ciudadanía. En su respuesta, vinculó las dificultades económicas a factores externos, como conflictos internacionales, y destacó la puesta en marcha de medidas de apoyo por valor de 5.000 millones de euros dirigidas a empresas, familias y trabajadores autónomos. Asimismo, defendió la política de regularización de personas migrantes frente a las críticas planteadas por la formación catalana.
En su intervención previa, el líder de la oposición volvió a dejar pasar la ocasión de incomodar al presidente, limitándose a un reproche poco incisivo centrado en la agenda internacional del jefe del Ejecutivo en un contexto global inestable. “Perdone que le moleste con cuestiones internas”, ironizó Alberto Núñez Feijóo, quien afeó a Sánchez sus viajes al exterior —en particular a China— y le acusó de descuidar, a su juicio, los problemas que afectan directamente a la ciudadanía.